Ir a contenido

ANIVERSARIO

Hotel Don Cándido: 25 años como referencia local

La forma singular del edificio lo ha convertido en el cartel oficioso de bienvenida a Terrassa

ALBERT SEGURA / TERRASSA

El Hotel Don Cándido, en Terrassa.

El Hotel Don Cándido, en Terrassa. / ÁLVARO MONGE

Si hay un hotel que en todo el Vallès se reconoce a primera vista es el Don Cándido. Situado en la entrada de Terrassa, es visible desde puntos tan concurridos y de paso como lo son la autopista C-58, la carretera N-150 o la línea de los Ferrocarrils de la Generalitat (FGC), que pasa a ser soterrada a escasos metros del edificio. El hotel cumple su primer cuarto de siglo  con una salud de hierro y convertido en referencia comarcal.

La aventura empresarial empezó cuando Juan Antonio Samaranch nombró Barcelona como sede olímpica en 1992. Al poco, Terrassa fue designada subsede, lo que supuso poner definitivamente la ciudad en el mapa. En 1988, el entonces alcalde, Manuel Royes, realizó un encargo al presidente de Cirsa NortiaManuel Lao. Terrassa necesitaba un gran hotel a la entrada de la ciudad. Lao asumió el proyecto, y lo bautizó con el nombre por el que se conocía a su padre: Don Cándido.

La forma también es muy característica, circular y con paredes de cristal que reflejan la luz del sol. El diseño fue fruto de una idea de Lao, que después de viajar por diferentes países, decidió que si construía un edificio tendría que ser diferente. Y lo logró, convirtiéndose en una referencia local, y hasta emblema para localizar la famosa y ya desaparecida discoteca DeLuxe, situada justo detrás del hotel.

ECONOMÍA LOCAL

En esa época, la ciudad vivía un momento en el que el sector textil, que lideró, iba de capa caída. El hotel ayudó, poniendo su grano de arena, a reflotar ligeramente la economía local, y llegó a su esplendor con la celebración de los Juegos Olímpicos. "Pasados los Juegos sufreió una caída, como en todos los hoteles del área de Barcelona, pero a partir de 1994 la situación se remontó, y siempre hemos tenido buenos números", destaca Irene Ruiz, directora del hotel.

Conoce bien el hotel. Es directora desde el 2012. Empezó a trabajar en establecimiento en 1997, como recepcionista y como estudiante en prácticas. La confianza del equipo directivo en ella le permitió hacer horas en varios departamentos del grupo, entre ellos el comercial, hasta que pasó a dirigir primero el hotel Vapor Gran, en el centro de Terrassa, y posteriormente el Don Cándido.

La crisis también afectó al negocio. Fue entonces, a partir del 2008, cuando el hotel trató de buscar nuevos sectores en los que adentrarse para superar una situación que tenía incidencia a escala mundial. "Diversificamos nuestro público, nuestro equipo comercial está implicado y es competente, y si las cosas no vienen, las vamos a buscar, por lo que se buscaron nuevos equipos turísticos”, apunta Ruiz.

CLIENTE EJECUTIVO

Se especializó en el cliente ejecutivo, con público japonés coreano, amantes de la ciudad de Barcelona, lo que permitió superar los peores años de la crisis. A ello cabe añadir la ubicación, en un entorno con gran actividad empresarial local e internacional, Eso, junto con la adaptación de los precios, faciltó la salida de la recesión.

Su ubicación también fue clave del éxito, dado que está al lado de la autopista y a un cuarto de hora de Terrassa. Además existe el proyecto de construir una estación de FGC delante del hotel, aunque que por ahora no tiene fecha de ejecución: "Sería ideal", reconoce Ruiz.

A la vez, el hotel se ha abierto a nuevas tendencias. "Los planes de futuro pasan por seguir abriendo nichos de mercado, a colectivos como los fans de la Coca Cola, los de la serie Juego de Tronos, grupos de ciclistas para que hagan parada en nuestro restaurante o colectivos religiosos que vengan después de subir a Montserrat”, explica Ruiz.

Con un crecimiento previsto para este año de entre el 7% y el 8% y una plantilla de 54 trabajadores, Don Cándido mira hacia el futuro con la esperanza de seguir siendo referencia en el Vallès.

Temas: Hoteles