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Merlin prevé que la Torre Agbar esté lista para ocupar en el verano del 2018

La inmobiliaria confirma que invertirá 15 millones en la reforma y prevé una renta de 10,3 millones

Eduardo López Alonso

La Torre Glòries de Barcelona. 

La Torre Glòries de Barcelona.  / FERRAN NADEU

Merlín Properties prevé que la Torre Agbar esté lista para ser ocupada mediante la fórmula de alquiler en el verano del 2018. Así lo ha anunciado este miércoles su consejero delegadoIsmael Clemente, que ha confirmado que la mayor inmobiliaria española prevé invertir 15 millones en la reforma del edificio, como ya anunció al comprarlo el pasado enero por 142 millones de euros. El desembolso, así, será el mismo logré o no Barcelona captar la Agencia Europea del Medicamento, que va a dejar Londres por el 'brexit', y para la que recientemente se ha ofrecido el inmueble como sede.

"El único sacrificio que vamos a hacer es que en condiciones normales iniciaríamos un proceso de precomercialización que ahora no haremos, a la espera de saber si Barcelona gana la candidatura", ha explicado Clemente. Merlin, así, ha acordado con el Ayuntamiento, la Generalitat y el Gobierno central reservar la Torre Agbar para la agencia europea hasta junio. En ese mes está previsto que se conozca la nueva sede, a la que también han presentado candidaturas Ámsterdam, Fráncfort y Copenhague.

Las obras consistirán en adaptar la Torre Agbar a estándares energéticos con el objetivo de que las instalaciones consigan una certificación Leed Gold, y para ello se cambiarán los sistemas de climatización y se abordarán medidas de eficiencia energética. Fuentes de Merlin apuntan que también se pretende "aligerar el diseño", porque el original era demasiado oscuro y presentaba obstáculos funcionales, así como prepararlo por si tiene finalmente tienen que volver al plan inicial de alquilarlo a diferentes arrendatarios. Está trabajando para ello con el estudio de arquitectos B720, el mismo con el que trabajó Jean Nouvel, el autor del edificio. La reforma empezará antes del verano y podría durar entre 12 y 18 meses.

OBSERVATORIO PANORÁMICO

Merlin apuntó en enero que espera obtener unos ingresos brutos anuales por la explotación del edificio de 10,3 millones de euros, con una rentabilidad bruta estimada a plena ocupación del 6,5%. Estas previsiones, apuntan las fuentes, no han variado por la posibilidad de que se convierta en la sede de la agencia europea, lo que da un indicador de la renta que podría tener que pagar. Según la compañía, los costes de alquiler y ocupación de oficinas en Barcelona son más bajos que en las otras ciudades contendientes.

La autoridad europea del medicamento será la principal fuente de ingresos, pero no la única. Clemente ha añadido que la compañía prevé instalar en la planta 34 de la torre, la más alta, un observatorio panorámico para contemplar las vistas de la capital catalana. Merlín también estudia reservar para uso público el auditorio de la torre.

ALTERNATIVA

El ejecutivo ha destacado tanto el nivel de coordinación con el Ayuntamiento de Barcelona como el que mantienen consistorio, Generalitat y Estado para conseguir que Barcelona gane la candidatura de la Agencia Europea del Medicamento: "Lo que vemos, nos gusta. Y sería espectacular poder ganar esta sede". Sin embargo, si la capital catalana no es finalmente la elegida, Merlín iniciará la comercialización de la Torre Agbar con el objetivo de que la ocupen diversos inquilinos. Clemente no duda de que existirán muchas empresas interesadas en ocupar un edificio tan emblemático.

El edificio está en una ubicación privilegiada: la plaza de les Glòries, que aunque lleva años en obras es la puerta el cotizado distrito 22@. El grupo Emin intentó la compra del edificio para destinarlo a un hotel de la cadena Hyatt, operación que finalmente se truncó. Merlin compró entonces el edificio ante el auge del sector inmobiliario en la ciudad y el perfil emblemático del inmueble. "La única ineficiencia real del rascacielos es el sistema de limpieza de la fachada, que es casi manual, pero cualquier inquilino puede pagar un euro más por metro cuadrado por instalarse en un edificio tan especial", explica Clemente. Son 60.000 cristales de 120 por 30 centímetros.

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