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Rato recurre la sentencia de las tarjetas 'black'

Argumenta que el fallo no realizó un relato "completo y coherente" sobre el delito de apropiación indebida

El expresidente de Caja Madrid y Bankia, Rodrigo Rato, ha recurrido ante el Tribunal Supremo su condena de cuatro años y medio de cárcel por las tarjetas 'black' al considerar que está basada en pruebas "contaminadas de ilicitud" que vulneraron su presunción de inocencia. En su recurso de casación, la defensa de Rato considera que la sentencia de las 'black' no realizó un relato "completo y coherente" respecto al delito de apropiación indebida, y reprocha la condena a pesar de que "ni un solo coacusado o testigo" pudiera vincularse con la emisión de las tarjetas.

De este modo, llama la atención a que el fallo "realice una fusión" entre unos hechos que se han producido "de manera estable y continuada durante 22 años por más que en la realidad no se diese una coincidencia temporal" entre los 65 condenados por el empleo de estas tarjetas. En este sentido, considera contradictorio que la sala deje constancia de cómo todos los órganos de la caja conocían desde 1988 el "automatismo" de un sistema en manos de la presidencia y que, sin embargo, estime que Rato y su predecesor, Miguel Blesa, "abusaron en términos de deslealtad" de sus facultades.

Además, relata que el hecho de que los magistrados dejasen en un segundo plano la naturaleza de las tarjetas en su decisión "sitúa el uso y disfrute de la tarjeta y su destino en el ámbito remuneratorio", con lo que "no se identifica con un título que implicase la obligación de entregar o devolver".

"NO ENTREEGÓ TARJETAS"

El escrito considera probado que Rato "no entregó una sola tarjeta, no dio instrucciones a ningún consejero o directivo, no ordenó renovación alguna ni resolvió incidencia, no revisó los límites de disposición, ni cambió ningún procedimiento establecido desde años atrás" en su concesión. Tampoco "estuvo presente en ninguna discusión o expresión de discrepancia" ni recibió "correo o comunicación alguna".

Del mismo modo, añade que "nada se indica" respecto al grado de información proporcionada a su cliente una vez accedió a la presidencia de Caja Madrid sobre el sistema "creado en 1988" o sobre las tarjetas, así como tampoco se han individualizado las conductas supuestamente delictivas.

En este punto, explica la defensa, el relato de la sala que preside la juez Ángela Murillo, se reduce a la "plasmación de cuadros de nombres, fechas y datos" ofrecidos por las hojas de cálculo excel aportadas por Bankia y cuya validez procesal vuelve a cuestionar como hiciera durante el proceso.

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