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UNA FIGURA CLAVE DE LA ECONOMÍA CATALANA

Muere Salvador Gabarró, artífice del crecimiento de Gas Natural

Considerado la antítesis del ejecutivo agresivo, actualmente era presidente de honor de la compañía energética que presidió 12 años

Agustí Sala

Salvador Gabarró, ha muerto esta madrugada en Barcelona a los 81 años. / EUROPA PRESS

Salvador Gabarró, ha muerto esta madrugada en Barcelona a los 81 años.
Salvador Gabarró. 

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Salvador Gabarró ha fallecido a los 81 años de edad, a consecuencia de un cáncer, la madrugada del viernes y acompañado por su familia. Gabarró (Sant Guim de Ferixenet, Segarra, 1935), actualmente presidente de honor de Gas Natural, tras ceder la batuta en septiembre pasado al presidente de Criteria y de la Fundación Bancaria La Caixa, Isidre Fainé. A pesar de su rol destacado en el mundo empresarial catalán y español, era la antítesis del ejecutivo agresivo. Según su sucesor en el cargo, Isidre Fainé, fue "el alma" del crecimiento e internacionalización de Gas Natural.  

Cuando la discreta familia dueña de Roca Radiadores decidió elegir un directivo para llevar como gerente las riendas del grupo y su expansión en 1974 pensó en quien entonces era su director de producción desde 1969. El perfil de quien se había incorporado a la compañía en los años 60 tras un corto periodo de un año en Perfumería Parera se ajustaba al puesto como anillo al dedo. 

Sin grandes estridencias, uno de sus rasgos distintivos, logró convertir una empresa familiar con un negocio que era básicamente nacional en una multinacional. "Tuve una gran sorpresa cuando me nombraron director de fabricación, porque no me lo esperaba. Era el cargo más importante de la compañía que no estuviera ocupado por alguien de la familia... A veces no sabes cómo suceden las cosas, pero fueron así", explicaba el propio Gabarró en el libro 'Conversaciones empresariales con Salvador Gabarró' (Mobil Books, Barcelona, 2002).  

Cuando a los 65 años se jubiló, lo hizo con la perspectiva de dedicar más tiempo a su esposa, Maria Fernanda Prevosti, con quien se casó al poco tiempo de entrar en Roca; su hija y su nieta. Pero, en realidad inició una nueva etapa profesional al ser nombrado consejero de La Caixa. Al año siguiente, en el 2004, Antoni Brufau le propuso para Gas Natural, cuando él se fue a ocupar la presidencia de Repsol. Gabarró, que al acceder a la presidencia tenía 69 años, fue antes presidente del Cercle d'Economia entre 1999 y el 2002. Brufau le sucedió al frente de ese prestigioso foro de opinión entre el 2002 y el 2005. 

"SOY SALVADOR Y ESTA ES MI FAMILIA"

Al poco de entrar en Gas Natural reunió a su equipo de comunicación en la antigua sede la avenida del Portal de l'Àngel. "Yo soy Salvador", y tomando en sus manos una fotografía que tenía bien visible en su mesa, agregó: "Y esta es mi esposa Fernanda, mi hija y mi nieta, mi familia". Quedó clara la importancia de ese núcleo de personas para él, también en ese nuevo momento de su vida como presidente de una gran compañía, con mayor notoriedad y dentro del 'universo La Caixa'. "Ella (su esposa) siempre me ha ayudado mucho. Me lo ha puesto fácil", explicaba a sus allegados.

Quienes le conocieron lo consideran la antítesis del tiburón de las finanzas y una persona próxima y con dotes diplomáticas. Se puede decir que era "uno de los mejores ejemplos de empresario industrial", con visión a largo plazo, austeridad, alejado de los lujos innecesarios y defensor de la estabilidad en el empleo como valor para una compañía, agregan sus amigos y colaboradores.

Gabarró, aunque acudía en coche al despacho, se bajaba dos o tres manzanas antes de llegar a la sede de la compañía, y lloviera o luciera el sol, caminaba hasta el edificio. Le gustaba mezclarse con los empleados y empleadas con los que mantenía algunas conversaciones en el ascensor. Solía aprovechar esos momentos para preguntarles a qué se dedicaban dentro de la empresa o a qué área pertenecían. Lo cierto es que "rápidamente se los metía en el bolsillo", explican sus colaboradores.

En el libro en el que relata su experiencia empresarial, destacaba: "A mí, el trato personal siempre me ha funcionado bien, me he entendido con la gente y, precisamente, creo que esa es una de las cosas que más me han gustado".

Al frente de Gas Natural aplicó los valores que siempre le acompañaron y aplicó la experiencia acumulada anteriormente. "La ilusión en una empresa no se acaba nunca, siempre tienes metas nuevas. Es más, yo le diría que esto se lleva con más serenidad cuando uno se hace mayor que cuando se es más joven. Te quemas más al principio que cuando tienes más experiencia. Cuando tiene más experiencia solo sufres por lo que depende de ti y no por lo que depende de los demás... Pase lo que tenga que pasar, no nos tenemos que obsesionar por las cosas que no podemos evitar. En este aspecto, los años sí que te endurecen", explicaba.

HASTA LA ÉLITE ENERGÉTICA

Solía bromear con su segunda vida profesional tras la jubilación de Roca Radiadores. "Yo, en realidad, estoy jubilado desde el 2000 en el que dejé la gerencia de Roca Radiadores con 65 años". Así se manifestaba ante quienes le preguntaban por su posible relevo al frente de Gas Natural, una de las grandes compañías energéticas españolas y europeas. "Depende de Fainé", bromeó en la junta de accionisas del año pasado.

Durante esa etapa de jubilado activo aupó a Gas Natural hasta situarla entre las multinacionales del sector energético mundial. Además de llevar las riendas de ese grupo, uno de los grandes del Ibex 35 que se caracterizó por su crecimiento y consolidación internacional durante su mandato, fue vicepresidente tercero de Criteria Caixa, que controla un grupo de participadas por La Caixa, incluida Gas Natural; y consejero de CaixaBank.

"Es algo temporal", recordaba que le dijo Brufau. Pero, gracias a su implicación, llevó a esta empresa, con Rafael Villaseca, un ejecutivo que con anterioridad dirigió Panrico-Donuts, como número dos, hasta lo más alto. Salió del embrollo de la opa fallida sobre Endesa y acabó liderando el proceso de absorción de la eléctrica Unión Fenosa en el 2008.

El sueño iniciado con Brufau de crear un grupo energético integrado se había alcanzado. A diferencia de los anteriores intentos se llevó a cabo con una opa amistosa, sin trabas políticas ni enfrentamientos, al estilo Gabarró. Con todos los beneplácitos oficiales porque en el sector energético no se puede mover ficha sin el visto bueno del Gobierno. Y todo siendo solo un jubilado.