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SECTOR FINANCIERO

La banca frena la reducción de sus activos tóxicos

La caída de los créditos morosos y los adjudicados se redujo durante el 2016

La mochila de activos improductivos reduce la capacidad de dar créditos

PABLO ALLENDESALAZAR / MADRID

Obreros en un edificio cuya construcción había estado parada.

Obreros en un edificio cuya construcción había estado parada. / FERRAN NADEU

Los activos tóxicos (créditos morosos adjudicados, es decir, inmuebles que se han quedado los bancos por impagos) constituyen la pesada mochila que la crisis ha dejado en el balance de la banca. No generan ingresos, provocan costes de financiación y de personal para gestionarlos, e implican un riesgo latente importante en caso de que la economía evolucione peor de lo esperado, todo lo cual representa un problema para el país ya que limita la capacidad de las entidades para dar crédito. Los bancos, por ello, han hecho un esfuerzo para reducirlos desde el máximo que alcanzaron en el 2013. Sin embargo, el ritmo de bajada se está frenado de forma notable.

Según los últimos datos del Banco de España, las entidades acumulaban unos 199.000 millones de euros de activos improductivos (81.000 millones en adjudicados y el resto en créditos) el pasado junio, un 12% menos que un año antes. El organismo supervisor ha advertido de que "aún representan un porcentaje significativo del activo total" de los bancos en España y "constituyen un elemento de presión negativo sobre la cuenta de resultados y la rentabilidad". Lo llamativo es que, pese a ello, el ritmo de caída de los morosos se situó en el 18,2%, frente al 22,5% de marzo del 2016 y el 22,3% de diciembre del 2015, mientras que los adjudicados, que solo comenzaron a bajar en el 2015 (2,1%), apenas se redujeron un "muy moderado" 1,4%.

Los expertos, además, estiman que esa tendencia a frenar la reducción se va a acentuar. "Nuestras asunciones son que en el 2016 el volumen de activos problemáticos se redujo en 25.000 millones de euros, hasta los 193,000 millones. La reducción en el 2015, en cambio, fue de algo más de 35.000 millones. Estamos esperando una disminución similar, de 25.000 millones, en el 2017 y algo menor, de 20.000 millones, en el 2018", apuntan desde la agencia de clasificación Standard & Poor’s (S&P), en la que destacan que prevían una caída más pronunciada durante el año pasado.

MENOS CRÉDITO

El peso de estos activos tóxicos sobre el total del crédito es muy elevado. En el 2015 se situó en el 16,4% y S&P calcula que bajará al 15% en el 2016, a entre el 13% y el 14% en el 2017, y que en el 2018 todavía podría estar en torno al 11%. La evolución del crédito tampoco ayuda: la agencia estima que bajó 5% el año pasado, retrocederá el 0,5% este ejercicio y no volverá a subir hasta el 2018: un 2%.

De mantenerse este ritmo de reducción, los bancos tardarán años, hasta el 2024, en alcanzar un nivel del 3% de peso de los activos improductivos en el crédito, que es el que tienen países como Francia y se considera estructural al negocio.

RAZONES DEL FRENO

¿Pero a qué se debe la menor reducción de estos activos? "En otros países hay un mercado mucho más líquido para venderlos. En España no, por eso hemos visto solo operaciones puntuales. También ha habido resistencia a bajar los precios. En el 2016, por primera vez cayó el estoc inmobiliario, pero ese mercado tiene la capacidad que tiene: no hay demanda para digerirlo todo a corto plazo", explica Elena Iparraguirre, directora de instituciones financieras de S&P.

Además, los bancos se deshicieron primero de los activos más fáciles de vender. "No veo que se vaya a reactivar el mercado mucho. Los bancos no van a estar muy dispuestos a acelerar significativamente el ritmo de ventas si ello supone rebajar los precios, a no ser que haya presión regulatoria. El BCE ha lanzado mensajes, puede que se produzca. No sé si va a ser pública ni para todos por igual", añade.