PROCESO SOBERANISTA

Independencia (energética)

El Govern aprueba las bases de un pacto que llevará al Parlament para transitar hacia un modelo descentralizado basado en las renovables

El ’conseller’ de Empresa i Coneixement, Jordi Baiget.

El ’conseller’ de Empresa i Coneixement, Jordi Baiget. / FERRAN NADEU

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El Govern llevará al Parlament las bases para un pacto de transición hacia un futuro basado en energías renovables, con una menor dependencia del exterior y en el que el ciudadano no solo tendrá el rol de consumidor sino también el de productor. Se trata de ganar la "soberanía energética", según la propuesta del Govern.

El objetivo del documento, titulado 'Pacte Nacional per a la Transición Energètica', es alcanzar el máximo consenso político. En un contexto dominado por el proceso soberanista, el documento persigue relevar al Libro Blanco de la Energía, publicado en 1981, al inicio del Estado de las autonomías. El contexto hace 35 años era de recuperación del autogobierno y hoy apunta a "la redefinición del autogobierno hacia la soberanía". 

Implantar este nuevo modelo energético por el que aboga la Conselleria d'Empresa i Coneixement requeriría que las instituciones catalanas pudieran contar con competencias plenas en materia de energía en el marco de la UE, según ha reconocido el Govern. Sin entrar en muchos detalles, el texto prevé financiar la transición energética con fondos públicos (de la UE y presupuestos) y a través de una nueva fiscalidad energética y ambiental que grave el consumo de energía en función tanto de sus emisiones contaminantes como del volumen de consumo, además de contemplar la colaboración público-privada.

A DEBATE 

El documento, que fuentes del Govern aseguran que ya ha sido consensuado con agentes sociales y del sector energético, será enviado ahora para su debate al Parlament. Además de avanzar en un modelo con menor dependencia energética del exterior (llega actualmente al 92% si se incluye el uranio para el funcionamiento de las centrales nucleares), el texto apuesta por un modelo más descentralizado y que aproveche los recursos renovables autóctonos, que permita un mercado más competitivo y que genere empleo cualificado, además de reducir el impacto medioambiental y permita luchar contra el cambio climático.

La meta final sería un modelo 100% renovable en el horizonte del 2050. El camino a recorrer es muy largo, ya que en la actualidad las energías verdes suponen apenas el 8% de la energía primaria en Catalunya, frente al 20% que exige la UE para el 2020. Hace cuatro años que no se instala un megavatio (MW) de energía eólica en Catalunya.

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Pero resulta necesario salir de la "zona de confort" al tener una menor dependencia exterior gracias a un peso del 54% de la energía nuclear en la producción de electricidad. Eso hace que Catalunya tenga una de las combinaciones de generación eléctrica "con emisiones de dióxido de carbono más bajas de la UE". Lo cierto es que hasta ahora consume más electricidad de la que produce y ha de importarla esencialmente de Aragón y Francia. 

En el plan propuesto, el ciudadano no solo se limitaría a consumir sino que podría generar, almacenar y vender energía. Y eso gracias a los avances en la digitalización de la red de distribución y en el almacenamiento de la electricidad, además de la apuesta por el coche eléctrico, entre otros factores. En resumen, independencia energética del país y autonomía energética de sus ciudadanos.