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PREOCUPACIÓN DE LOS FABRICANTES Y LA DISTRIBUCIÓN

El alza de impuestos a las bebidas azucaradas alarma a la industria

Las empresas alimentarias consideran que la reforma fiscal es arbitraria al gravar un ingrediente "pero no al ingrediente en sí"

La patronales vinculadas a productos alcohólicos auguran que la tasa del alcohol fomentará el fraude y el contrabando

Eduardo López Alonso

Dos cocacolas. 

Dos cocacolas. 

Las subidas de impuestos del Gobierno alarman al sector alimentario y de la restauración. Asociaciones de fabricantes de alimentos y bebidas, hosteleros, distribución, estanqueros y cooperativas temen que el alza selectiva de algunas tasas diseñado por Rajoy y Montoro suponga un varapalo directo a sus cuentas de explotación. Las medidas fiscales previstas incluyen subidas de impuestos al alcohol y al tabaco, así como un nuevo gravamen para las bebidas azucaradas.

La Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra) ha manifestado en un comunicado su "total disconformidad" con el establecimiento de un impuesto a las bebidas azucaradas, por considerarlo "injusto y discriminatorio" y porque se gravará a un producto "por tener un ingrediente, pero no al ingrediente en sí". El argumento tiene lógica ya que no se ha previsto ningún gravamen especial al azúcar, a la bollería o a los zumos, por ejemplo. 

La asociación Anfabra defiende en sus argumentario las razones colectivas contra la medida al considerar que una subida de impuestos como la planteada no solo gravará a las firmas que producen esos productos si no que "perjudicaría la recuperación del consumo", la competitividad de la industria, de la hostelería y del turismo.

Los fabricantes han añadido que los impuestos sobre alimentos y bebidas son "regresivos", afectan a las clases con menos recursos y "no son eficaces" para resolver problemas de salud, ni para cambiar hábitos.

La industria niega oficialmente las razones basadas en cuestiones de salud pero paralelamente expone su "compromiso" con la búsqueda de soluciones, tales como la reducción voluntaria del contenido en azúcar de las bebidas, que "ya ha alcanzado un 23% en los últimos 10 años".

DIFÍCIL DE REPERCUTIR EN LOS PRECIOS

La Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB) también ha mostrado sus temores ante el fantasma hecho realidad de la subida de impuestos para el sector, lo mismo que otras asociaciones de tipo multisectorial como Aecoc, que agrupa tanto a fabricantes como a distribuidores. El clamor de las empresas contra la subida de impuestos también ha llegado de la mano de la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados (ACES), la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) y la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged). La cuestión es que una subida de impuestos para determinados productos en un contexto de fuerte competencia dificilmente podrá repercutirse en los precios de venta, por lo que todas las partes implicadas deberán asumir en sus cuentas de resultados la merma de ingresos. Por otra parte, en el argumentario del Gobierno figura también que los márgenes aplicados por la restauración y la distribución en este tipo de productos roza lo exagerado, con precios de venta al público que multiplican por varias veces el coste de adquisición al productor. 

Nueve organizaciones han suscrito un texto contrario a la subida por considerar que el impuesto "penaliza las economías domésticas y contrae la demanda, con el consecuente impacto sobre el empleo y la actividad empresarial". También ha apoyado el comunicado la Federación Española de Hostelería y Restauración (FEHR), Marcas de Restauración y Cooperativas Agroalimentarias de España. Los firmantes instan al Gobierno de Rajoy a abandonar la vía de la subida selectiva de impuestos y centrarse en la lucha contra el fraude fiscal. 

IMPUESTO AL ALCOHOL

También ha habido nuevas críticas a la subida de impuestos al alcohol. El sector de bebidas con contenido alcohólico, integrado por Cerveceros de España, la Federación Española del Vino (FEV) y FEBE (Federación Española de Bebidas Espirituosas), junto con la FEHR (Federación Española de Hostelería) y ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores), reclama al Gobierno la no subida de impuestos que graven el consumo y defiende el mantenimiento de la fiscalidad en los términos actuales para seguir aportando al crecimiento de la economía española, a la generación de empleo y a la recaudación fiscal. 

"No podemos dar crédito a las noticias sobre la posible subida de impuestos especiales a las bebidas espirituosas. Si el objetivo del Gobierno es actuar con neutralidad, el impacto de esa hipotética subida no sería neutro para la hostelería, ni para la recaudación, que de hecho bajaría como ocurrió en 2013, cuando se subieron los impuestos especiales a las bebidas espirituosas. Además, acabará fomentando el fraude y el contrabando", ha manifestado Bosco Torremocha, Director Ejecutivo de FEBE.