12 ago 2020

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Bruselas apuesta por la eficiencia energética para incentivar la economía

La Comisión Europea aboga por reactivar la inversión a través de plataformas nacionales que ofrezcan un tratamiento fiscal ventajoso

El nuevo modelo energético podría movilizar 190.000 millones y crear 900.000 empleos en la UE para 2030

SILVIA MARTINEZ / BRUSELAS

Instalación de paneles solares.

Instalación de paneles solares.

La eurozona no termina de despegar y en Bruselas buscan nuevos nichos que ayuden a apuntalar la economía. La última apuesta, en el marco de la gran reforma del mercado energético que la Comisión Europea presentará el 30 de noviembre, aboga por aprovechar la transición hacia energías limpias y la eficiencia energética como catalizador de crecimiento y empleo. En el núcleo del plan, el potencial de sectores como el de los edificios y un nuevo modelo de financiación más atractivo para atraer inversiones.

La UE pactó hace dos años aumentar la eficiencia un 27% para el año 2030, con la ambición de llegar al 30% -los grupos ecologistas y el sector exigen un 40% vinculante- en 2020. Pero según las últimas estimaciones, si no hay un empujón, solo se alcanzará el 23,9%. Un porcentaje inferior al necesario para alcanzar los objetivos pactados en la cumbre de París y que el colegio de comisarios podría elevar el miércoles, según fuentes de la Comisión, al 30%.

Para alcanzarlo Bruselas pretende aprovechar el potencial que ofrece la renovación de edificios, que representan el 40% del consumo energético. El nuevo modelo, según fuentes europeas, propone premiar a los Estados miembros que canalicen parte de sus fondos estructurales a través de plataformas nacionales gestionadas con el Banco Europeo de Inversiones para financiar proyectos de eficiencia en edificios públicos –desde hospitales hasta escuelas, universidades o viviendas sociales- y revitalizar así la economía y el empleo local. El incentivo, un tratamiento fiscal beneficioso y la posibilidad de concentrar mejor los distintos fondos disponibles (plan JunckerFacilidad Conectar Europea o los fondos regionales). 

INCENTIVOS PARA INVERTIR

“Queremos dar una señal clara a los inversores de que la transición hacia una energía limpia es el sector de crecimiento del futuro”, defendía hace unos días el comisario de energía y clima, Miguel Arias Cañete, que cifra el potencial de la nueva “revolución energética” en un aumento del 1% del PIB para 2030, 190.000 millones extra para la economía y 900.000 nuevos puestos de trabajo. Solo en el sector de la eficiencia el beneficio potencial se situaría en 70.000 millones y 400.000 nuevos empleos.

“Si no se hacen cambios, grandes candidades de inversiones rentables en eficiencia energética en edificios no tendrán lugar”, alerta la Comisión en el borrador de las propuestas sobre eficiencia. Ese es el principal problema que los bancos siguen viéndolo como un negocio arriesgado y que hay pocos incentivos pese a las ventajas para “la seguridad del suministro, el medio ambiente, la reducción del coste de la energía para hogares y empresas, el potencial de empleo o la mitigación de la pobreza energética”, apunta el plan.

“Solo en edificios se estima que serían necesarias inversiones anuales de entre 60.000 y 100.000 millones para alcanzar los objetivos de eficiencia de 2020 y con las inversiones actuales no llegamos a la mitad”, se quejaban hace unos meses medio centenar de empresas y asociaciónes como el grupo Eulen, AMI o Knauf Insulation en una carta al vicepresidente de la Comisión, Jyrki Katainen.

REGLAS CONTABLES, UNA BARRERA

La principal barrera a la que se enfrenta el sector público son las reglas de contabilidad europeas que clasifican el gasto en eficiencia energética como deuda y no como inversión aunque el objetivo final sea impulsar un ahorro. “Esto hace muy difícil que los Estados miembros y las autoridades locales desarrollen programas de inversión con el sector privado”, “desincentiva los programas de eficiencia” y “limita las opciones de financiación público-privada”, critican. El asunto también se debatirá la próxima semana en el grupo de trabajo del Consejo responsable de revisar las reglas sobre regulación financiera.

Uno de los Estados miembros que pueden ver una oportunidad en el plan es España que tiene un parqué de viviendas que supera los 25 millones, la mitad de ellas construidas antes de que existieran reglas de rendimiento energético y el 45% sin aislamiento, según estimaciones de la empresa Knauf Insulation. La asociación de consumidores europeos (BEUC) coincide en que parte del ahorro energético pasa precisamente por renovar y aislar mejor los edificios. “Por cada punto de eficiencia ganada se reducen las importaciones de gas un 2,6% y 7 millones de personas escapan a la pobreza energética”, sostienen sobre un problema que afecta al 11% de los europeos.

Ocho propuestas para una energía limpia

El plan incluirá ocho propuestas que actualizarán, además de la norma sobre eficiencia energética y la eficiencia en edificios, la de energías renovables para que los consumidores puedan producir su propia energía y venderla en la red, la regulación del mercado de la electricidad para lograr más transparencia de precios, los mecanismos de pago por capacidad para evitar distorsiones y las reglas sobre gobernanza que exigirán planes nacionales sobre clima y energía.