MERCADO DE TRABAJO

España sigue suspendiendo la carrera contra el desempleo

La Fundación Bertelsmann sitúa al Estado español en el puesto 25 en su índice de justicia social, dos por debajo del obtenido en 2015

El mercado laboral sigue siendo la gran asignatura pendiente y solo Grecia obtiene peor nota

Jóvenes en la cola del paro.

Jóvenes en la cola del paro. / PAUL WHITE / AP

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SILVIA MARTINEZ / BRUSELAS

Vigesimoquintos de 28 Estados miembros y solo por delante de Bulgaria, Rumanía y Grecia. El nuevo índice de justicia social que publica anualmente la fundación alemana Bertelsmann, y que mide parámetros como el empleo, la pobreza o la cohesión social, sitúa a España en el furgón de cola de Europa, dos puestos por debajo del que ocupaba el año pasado, y con una gran asignatura pendiente que, pese a las señales de recuperación económica y el optimismo del que hace gala el nuevo Gobierno, sigue sin aprobar: el acceso al mercado laboral.

El informe, que verá la luz este lunes y al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, constata que la evolución española no ha hecho sino empeorar paulatinamente, desde que la fundación presentará su primer análisis allá por el año 2008, y que España sigue situándose entre los países de la UE que peor funcionan en términos de justicia social. En cuatro de las seis categorías analizadas -6 dimensiones y 36 criterios- el país se sitúa entre los tres peores de la UE y entre los cinco peores en cuanto a educación empleo. El único criterio en el que se salva es sanidad, con un destacado 9º puesto, insuficiente para impedir el retroceso generalizado.

“Pese a las señales de recuperación tras la brutal recesión, el mayor de los retos -para España- sigue siendo garantizar un amplio acceso al mercado laboral”, alertan los expertos de esta fundación. Aunque la tasa de paro comenzó a caer cuando la economía empezó a recuperarse –el nivel pasó del 11,3% en 2008 al 26,2% en 2013 para caer al 22,2% en 2015- el mercado laboral “está lejos de ser inclusivo”. La tasa de desempleados de larga duración se ha disparado, las personas con niveles de formación más bajos tienen un porcentaje de parados muy superior y los jóvenes han visto prácticamente duplicar los niveles de desempleo desde el estallido de la crisis. Todo ello, avisan, sitúa al gobierno español ante “un desafío político verdaderamente urgente”.

TRABAJADORES TEMPORALES POR OBLIGACIÓN

El reto es mayor entre las personas con empleo, un parámetro en el que solo Grecia obtiene peor nota que España. La tasa de trabajadores entre las personas en edad de trabajar, señala el informe es del 57,8% -una de las más bajas de toda la UE que registra una media del 65,6%- y la temporalidad involuntaria –personas que buscan un empleo permanente pero sin lograrlo- alcanza el 90,6%, la segunda más elevada del club solo por detrás de Chipre y a años luz del país con menor temporalidad de todos como es Austria (9,5%).

“El mercado laboral español continúa languideciendo ante problemas que las políticas públicas no han sido capaces de resolver”, critican poniendo el acento en tres en concreto: falta de flexibilidad laboral debido a una movilidad insuficiente o a un escaso uso de los contratos a tiempo parcial, una elevada proporción de trabajo no declarado lo que apunta a que la tasa de paro puede no ser tan extremadamente negativa, y, sobre todo, un mercado laboral dual con una profunda desigualdad.

A la cola de Europa junto a España se encuentran ChipreEslovaquiaCroacia y sobre todo Grecia. Todos estos países no han logrado reestablecer los niveles de empleo previos a la crisis pero si hay un país donde la situación sigue siendo “desastrosa”, recuerdan, ese es el estado heleno. Mientras en otros países como HolandaFinlandia y Francia la situación se ha deteriorado en los últimos tiempos frente a los países más exitosos en este terreno como son DinamarcaAlemaniaAustria, Reino Unido y Suecia, aunque en general la tendencia mejora.

BRECHA ENTRE NORTE Y SUR

Esta ligera mejoría no se ha visto, en general, acompañada de una disminución significativa del riesgo de pobreza. Aún así, casi uno de cada cuatro europeos -118 millones o un 23,7% de la población- viven en riesgo de pobreza o exclusión social con una brecha entre norte y sur que sigue agrandándose. La cifra es algo mejor que en 2014 pero sigue siendo preocupante en los países del sur y sudeste de Europa como Grecia (35,7%), Rumanía (37,3%) y Bulgaria (41,3%), aunque España tampoco se libra (28,6%) y se sitúa entre los ocho peores países de la UE y entre los cinco en el caso de los menores de 18 años.

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“El hecho de que el riesgo de pobreza entre niños y jóvenes haya aumentado desde 2008 es preocupante y en 2015 el 34,4% lo estaban”, advierten sobre un fenómeno que afecta más a mujeres que hombres y muy especialmente a inmigrantes, jóvenes parados y jubilados con pensiones mínimas. “El impacto combinado de dificultades económicas y medidas de austeridad han exacerbado la marginalización”, alertan.

Más trabajadores en riesgo de pobreza

El estudio también avisa de que si bien el número de personas con empleo ha aumentado en Europa, también lo ha hecho la cifra de trabajadores que están en riesgo de pobreza. En 2015, se situaba en el 7,8%, seis décimas por encima del porcentaje de 2013. El motivo, el aumento de los llamados trabajadores pobres que se ven excluidos de una participación social plena porque pese a tener un trabajo a tiempo completo no pueden vivir de él. “Un trabajo a tiempo completo no solo debe asegurar el salario, también el sustento” y “el porcentaje creciente de personas que no pueden vivir de su trabajo de forma permanente socava la legitimidad de nuestro orden económico y social”, apunta el presidente de la fundación, Aart De Geus. El estudio también compara la situación en educación, sanidad o cohesión social y alerta de la amenaza que representa para la sociedad europea el tener a jóvenes “descolgados” y con escasas perspectivas. “Da alas a los movimientos populistas”, alertan.