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EFECTOS DE LA TEMPORALIDAD

El empleado precario que agotó la paciencia

Un joven de 32 años denuncia a su exempresa después de ir de contrato en contrato

ANTONI FUENTES / BARCELONA

Dídac Alférez, en una calle junto a su dimicilio.

Dídac Alférez, en una calle junto a su dimicilio. / ANNA MAS

Cada mes, se produce un trasiego de trabajadores que entran y salen de empresas y que suman una media de 1,4 millones de contratos. Perdido en esas estadísticas de contratación se encuentra Dídac Alférez, un empleado precario de 32 años que acaba de denunciar a su exempresa porque ha agotado su paciencia. 

Desde que en el 2012 perdió un empleo estable en el que estuvo cuatro años, entró en el bucle de la rotación con contratos que no duraban más de tres meses y que en alguna ocasión alternaba con periodos en paro. Es lo que UGT-Avalot denomina un joven "mes a mes", siempre con el temor de que acabe el contrato en cualquier momento. “Empecé a trabajar en lo que era más fácil en ese momento, en la hostelería, con una media de unos tres contratos al año”, explica. Ahora vuelve a estar en activo, pero reconoce que las condiciones abusivas del anterior trabajo fueron la gota que colmó el vaso de la paciencia.

Trabajaba unas 50 horas a la semana aunque la empresa declaró solo 20 en el contrato laboral. El precio medio por hora trabajada fue de cinco euros, cuando tenían que haberle abonado, como mínimo, nueve euros a los que había que añadir algunos pluses como el de nocturnidad. Se iba a casa a final de mes con 600 euros en el bolsillo. Ahora ha dicho basta y ha iniciado los trámites para denunciar a exempresa, que tampoco le pagó días de indemnización.

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