RELATO DE LA CRISIS

Guindos critica a Rato, Fernández Ordóñez y al PP en su libro

En 'España Amenazada' el ministro en funciones reivindica su gestión y agradece a Soria su aportación

Luis de Guindos tras un Consejo de Ministros.

Luis de Guindos tras un Consejo de Ministros. / AGUSTIN CATALÁN

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Olga Grau
Olga Grau

Directora adjunta

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¿Por qué ahora? Es la pregunta que aflora tras la lectura de España Amenazada, el libro editado por Península (Planeta) en el que el ministro en funciones Luis de Guindos reivindica su gestión al frente de Economía durante los años más difíciles de la crisis. El relato, que llegará a las librerías el martes y será presentado por Mariano Rajoy el miércoles en Madrid, explica en primera persona, pero en plural, «cómo evitamos el rescate y la economía recuperó el crecimiento», discurso que engarza con el mantra electoral del PP. 

La entrega de esta obra justo ahora resulta insólita por dos circunstancias. El Gobierno se encuentra en funciones desde hace ocho meses y Guindos está en el ojo del huracán por el caso Soria. Y por si a alguien le queda alguna duda de quién propuso al exministro de Industria para el Banco Mundial tan solo cabe leer el capítulo de los agradecimientos (página 157): «Al presidente Mariano Rajoy le doy las gracias por haberme dado la oportunidad de hacer este servicio a mi país, y al resto de mis compañeros de Gobierno, especialmente a José Manuel Soria, por su aportación».

El relato de Guindos sobre la crisis financiera y sugestión en las altas esferas económicas internacionales («El mes de mayo del 2012 viví prácticamente en el Falcon») no es un discurso nuevo. En él se retrata como un profesional independiente sin carnet del PP, al que el presidente del Gobierno le confió la titánica misión de enderezar la economía al ofrecerle el cargo de ministro (a través de una llamada de María Dolores de Cospedal el 19 de diciembre del 2011 mientras él jugaba a tenis con su hijo).

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Pero por si el libro despierta suspicacias, el mismo Rajoy se encarga de señalar en el prólogo que era él personalmente quien presidía la comisión delegada de asuntos económicos al haber renunciado a una vicepresidencia económica, fórmula usada por todos los gobiernos anteriores, incluido el de José María Aznar con Rodrigo Rato como vicepresidente económico (y Guindos en su equipo como secretario de Estado de Economía).

Precisamente Rato es uno de los personajes más mencionados en esta especie de memorias autobiográficas, junto a Miguel Ángel Fernández Ordóñez.  La referencia freudiana que vendría al pelo es la de matar al padre. Primero critica a Rato su misterioso abandono de la dirección ejecutiva del FMI que califica de «muy decepcionante», después explica que fue el exdirector del FMI quien le pidió a Rajoy la presidencia de Bankia. «Rato no es economista, ha sido sobre todo un político», sostiene. Y finalmente, cuando lo fuerza a dimitir de Bankia relata sus contradicciones. «Era una sensación muy extraña, quizá incómoda». El ministro en funciones revela que cuando remitió a la fiscalía el  caso de las tarjetas black «las balas me silbaban muy de cerca», en referencia a las presiones procedentes del PP. «Pero mi seguridad era que contaba con el respaldo de presidente del Gobierno».