ECONOMÍA COLABORATIVA

Catalunya permitirá el alquiler de habitaciones por días, pero solo en pisos turísticos registrados

La ley recoge la posibilidad de alquilar hasta dos habitaciones de la vivienda habitual, casi sin límites temporales

Airbnb critica la propuesta, que califica de "retroceso", ya que "no distingue entre operadores profesionales y no profesionales"

Un apartamento turístico de Barcelona.

Un apartamento turístico de Barcelona. / FERRAN NADEU

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Josep M. Berengueras
Josep M. Berengueras

Periodista

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La Generalitat ya tiene lista la nueva ley sobre turismo de Catalunya, una norma que regulará por primera vez nuevas prácticas de economía colaborativa como el alquiler de habitaciones por días por parte de particulares. El Govern busca así situar su marco normativo entre los más modernos de Europa y acabar con el vacío legal actual. Sin embargo, pese a recoger esas nuevas prácticas, la norma no acaba de gustar a los principales implicados, las páginas que ponen en contacto turistas y particulares: Airbnb asegura que la ley, en los actuales términos, es un "retroceso".

La Generalitat lleva casi dos años preparándose para elaborar una nueva norma del sector que tenga en cuenta las nuevas formas de alojamiento turístico, en especial las relacionadas con la economía colaborativa (alquiler de habitaciones o de apartamentos pero por particulares de su propio hogar). Además de estudiar la regulación en otros países, constituyó una mesa de expertos y empresas implicadas para recoger sus propuestas y opiniones para lanzar una norma acorde a las expectativas. Finalmente, la Direcció General de Turisme, que depende del Departament d'Empresa i Coneixement que dirige Jordi Baiget, ha elaborado una propuesta de ley que se ha llevado a exposición pública: el ‘Projecte de decret del reglament de turisme de Catalunya’ efectivamente tiene en cuenta esas nuevas formas de alquiler; sin embargo, no parece haber gustado mucho al sector la fórmula elegida y las condiciones.

Airbnb, principal plataforma ‘on line’ del sector, ha asegurado que el nuevo proyecto de decreto de turismo catalán, si bien reconoce el ‘home sharing’ (alquiler del hogar) y nuevas formas de alojamiento (crea la figura de los ‘establecimientos turísticos singulares’) "constituye un retroceso" ya que, por diferentes motivos, "perjudicará a las familias de clase media que comparten sus casas".

LA PROPUESTA

Entre otras cuestiones, el decreto recoge una nueva modalidad de alojamiento turístico, llamado "vivienda de uso turístico cedido por habitaciones". Esta debe ser el “domicilio habitual y permanente de su titular”, y cederse “por habitaciones a terceras personas, de forma reiterada ya cambio de contraprestación económica”. El titular puede alquilar un máximo de dos habitaciones por estancia (cada una de ellas para un máximo de cinco personas), con un límite de alquiler de 31 días consecutivos. Es en este punto en que quedarían englobadas prácticas como el alquiler de parte del hogar en webs como Airbnb.

El decreto también reclama el registro de estos establecimientos en los ayuntamientos, que después deberán comunicar a la Generalitat los datos de estos apartamentos (que también deberán tener un distintivo en el exterior y solo podrán servir el desayuno). Además, la norma especifica que los consistorios deberán tener prevista en sus ordenanzas este tipo de modalidad de alojamiento, de tal manera que son los ayuntamientos los que tendrán la última palabra sobre esta modalidad. También de esta forma podrán limitar el número o tipo de pisos que se podrán alquilar en parte o en su totalidad, según fuentes del sector (por ejemplo, suspendiendo la concesión de licencias como ha hecho Barcelona).

LA RESPUESTA

A juicio de Airbnb, la ley se queda corta. La plataforma, que según sus cálculos el año pasado generó un impacto económico de 740 millones de euros en la ciudad de Barcelona en el 2015 (889.000 viajeros usaron la web para dormir en la ciudad), afirma que el proyecto "no tiene en cuenta la normativa que quieren las familias de clase media", pues "no distingue entre operadores profesionales y no profesionales": es decir, el que alquila solo unos días al año o el que lo hace casi todo el ejercicio para lucrarse.

"Las familias de clase media que comparten sus hogares de forma ocasional serán tratados del mismo modo que los operadores comerciales y estarán sujetos a normas arcaicas diseñadas para una industria diferente, incluyendo un complejo sistema de registro, que favorece a los operadores comerciales y perjudica a las familias de clase media y las soluciones que éstas aportan", razona la empresa. Al mismo tiempo, destaca que la propuesta "no tiene en cuenta los consejos de expertos sobre la regulación de la economía colaborativa".

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Airbnb asegura que compartir casa "es parte de la solución de Barcelona", ya que permite a muchas familias tener unos ingresos extraordinarios, incluso en aquellas zonas que hasta ahora no se han beneficiado del turismo.

El proyecto está actualmente en periodo de exposición pública (hasta el 15 de septiembre), por lo que se pueden presentar alegaciones (Airbnb no ha aclarado si harán las suyas). Fuentes de Empresa i Coneixement afirman que la ley no estará aprobada "hasta finales de año" como muy pronto.