MERCADOS FINANCIEROS

El temor a la banca italiana hace temblar a Europa

La bolsa italiana cae el 2,26% lastradas por los bancos y arrastra al Ibex (-1,75%)

Matteo Renzi mira al móvil mientras espera la llegada del presidente de la Comisión Europea, en verano del 2014, en Roma.

Matteo Renzi mira al móvil mientras espera la llegada del presidente de la Comisión Europea, en verano del 2014, en Roma. / REUTERS / REMO CASILLI

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ROSSEND DOMÈNECH / ROMA

Que la banca italiana sufre graves problemas es conocido y temido por el mercado desde hace años. Sin embargo, los parches que ha ido poniendo el Gobierno del país no han logrado solucionar la situación y el temor de los inversores está alcanzando niveles desconocidos de consecuencias imprevisibles para el país, pero también para el sector financiero del continente y, por ende, para la Unión Europea en su conjunto, en un momento particularmente delicado tras la votación de 'Brexit'.

La bolsa de Milán (-2,26%) ha encabezado este miércoles las caídas de las grandes bolsas europeas, lastrada por las entidades financieras. Paradójicamente, solo ha subido el Banca Monte dei Paschi di Siena, el banco en situación más delicada, gracias a que el supervisor ha prohibido las apuestas bajistas con sus acciones. El Ibex 35 ha retrocedido un 1,75 %, también con los bancos fuertemente castigados por efecto contagio: los inversores huyen de todo valor bancario. 

A día de hoy, 16 bancos trasalpinos están intervenidos por la descapitalización derivada de la venta de obligaciones subordinadas a clientes ignorantes del riesgo que asumían. Paralelamente, el conjunto del sistema bancario del país arrastra un lastre de unos 360.000 millones de euros en créditos insolventes o deteriorados (16% del total). Y a finales del mes, la Autoridad Bancaria Europea dará a conocer los resultados de su último estrés test a los principales bancos europeos y ya se ha publicado que al menos dos italianos no lo han superado.

GARANTÍAS PÚBLICAS

En los últimos días, las acciones del Monte dei Paschi di Siena, el banco más antiguo del mundo y tercero de Italia, están siendo repetidamente suspendidas y readmitidas a negociación, después de que el Banco Central Europeo (BCE) haya impuesto a la entidad que recorte en 10.000 millones sus créditos deteriorados. El grupo ha perdido el 80% de valor bursátil en lo que va de año y su capitalización es inferior a 1.000 millones, frente a unos préstamos tóxicos de 28.000 millones.

El Gobierno de Matteo Renzi negocia con las autoridades de la UE una recapitalización del sistema bancario sin ayudas públicas pero con garantías estatales, aunque no está claro quien realizaría la operación. Con una deuda del 130% del PIB, el Estado carece de fondos para tomar una iniciativa, en el caso de que fuese autorizado por Bruselas, para favorecer la recapitalización de los bancos, lo que según las normas europeas sería ilegal, a no ser que fuesen los acreedores quienes se viciaran cargo de la operación.

Después de que ningún banco solvente haya querido salvar el Monte dei Paschi, Renzi apuntaría, según varias fuentes, a obtener 700.000 millones del fondo de rescate europeo, aunque de conseguirlo probablemente se abrirían en cascada una serie de consecuencias negativas sobre la reputación financiera del país. “Vistas las dimensiones del problema, no maravilla que Renzi esté pensando en una salvación estatal”, ha apuntado el 'Financial Times', advirtiendo a Bruselas que “no es momento para que la UE sea intransigente”.

TRATO EXCEPCIONAL

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Inversores privados y públicos están enzarzados desde hace días en disputas sobre quién debe hacerse cargo de la recapitalización. Dado que “la crisis del sistema bancario italiano puede ampliarse a Europa, hay que repensar las reglas sobre ayudas del Estado a los institutos de crédito”, ha defendido Lorenzo Bini Smagi, presidente del francés Société Générale y exejecutivo del consejo del BCE, a 'Bloomberg'. “Hemos adoptado reglas sobre el dinero público que deben ser revisadas o incuso suspendidas en un momento en que está por explotar una crisis potencial”, ha sostenido.

En otras palabras, pide una excepción para Italia, lo que, con todo, no evitará que el Gobierno tenga que imponer despidos en el sector y tomar medidas impopulares que recaerán sobre los contribuyentes. A estas alturas, una medida semejante podría propiciar una rebelión popular, como las que ya se sucedieron con los 5.000 clientes-inversones de cuatro bancos populares que, aunque fueron salvados por el Ejecutivo, perdieron “los ahorros de una vida”, como rezaban las pancartas que enarbolaban.