22 oct 2020

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SITUACIÓN DE UN SECTOR ESTRATÉGICO

Las renovables ligan su futuro a una nueva política energética

El sector eólico y solar exigen modificar la reforma y recortes que aplicó el Gobierno del PP

La mayoría de partidos de la oposición abogan por un pacto de Estado para blindar la actividad

Agustí Sala

Falta de previsibilidadincertidumbre... Son características de la regulación energética legada por el PP. Los resultados se han traducido en un parón en el mercado español de las energías renovables y la pérdida de peso a escala mundial, paliado con la exportación del 100% de la producción de aerogeneradores.

La industria confía en un cambio de política energética y un acuerdo parlamentario que revierta los recortes llevados a cabo por el que fuera ministro de Industria, José Manuel Soria y de estabilidad y regularidad de ingresos. Eso, entienden, generaría confianza, atraería la inversión y evitaría fugas de fábricas que requieren un mínimo de mercado doméstico para ser rentables.

La oposición defiende un pacto de Estado sobre la energía. Durante un debate en el marco del segundo Congreso Eólico Español, celebrado en Madrid, representantes de CiudadanosPodemos y del PSOE, abogaron por esa opción, el problema es que no acudió nadie del PP a la cita. Melisa Rodríguez (Ciudadanos), Juan López de Uralde (Podemos) y Pilar Lucio (PSOE), en el primer debate poselectoral tras el 26-J, consideraron que "sigue habiendo mayoría parlamentaria para relanzar las renovables”. Entre las tres fuerzas sumarán 188 diputados cuando se constituya el Congreso, frente a los 350 escaños totales.

La mitad de la generación eléctrica en España 

El 42,3% de la producción eléctrica en junio procedió de energías renovables, según Red Eléctrica de España (REE). En lo que va de año, no obstante, este tipo de energías que no emiten dióxido de carbono significaron la mitad del total. Dentro de este apartado, la eólica supuso el 16,8%. En lo que va de año acumula el 23,6%. La solar fotovoltaica significó el 4,5% en junio y el 3,1% en los seis primeros meses.

Pero que ganen peso en el total de la generación no supone que los productores ingresen mucho dinero más. Como muestra de los efectos de los cambios legales introducidos durante la pasada legislatura, las compañías que generan electricidad mediante el viento han ingresado en la primera mitad de este año unos 500 millones menos que un año atrás, a pesar de ser la primera tecnología del sistema, por delante incluso de la nuclear. A esta cantidad hay que añadir a su vez otros 100 millones por el retraso en las liquidaciones.

En esencia, el sector eólico reclama revisar la reforma energética del PP y restablecer la estabilidad regulatoria, así como modificar el sistema de rentabilidad por uno "para toda la vida útil de las instalaciones", según el presidente de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), Juan Diego Díaz. Y el presidente de APPA Fotovoltaica, Xabier Albistur, reclama  “seguridad jurídica y económica”  frente a la “incertidumbre” actual.

En el 2014 solo se instalaron 27 MW eólicos en España y en el 2015, ninguno. Solo el cupo de 450 MW en Canarias, de los que Gas Natural ha inscrito 65 MW en el registro del Ministerio de Industria, da un poco de aire al sector. Pero sigue la incertidumbre y la inconcreción de cara al futuro. En lo que respecta a solar fotovoltica, el año pasado solo se instalaron 49 MW que, con todo, fueron más del doble que en el 2014. La regulación que aplica cargos al autoconsumo tiene la culpa, según la patronal de la solar fotovoltaica, Unef.

20.000 EMPLEOS  

El sector eólico exige que se devuelva al sector parte de lo que que ha perdido, al ser "el más perjudicado" por la reforma energética, ahora que existe superávit en el sistema eléctrico. Con estas medidas se podrían no solo sumar los 6.400 MW necesarios para cumplir los compromisos con Bruselas para el 2020, sino llegar a 32.000 megawatios (MW), desde los 23.000 actuales, en el 2030 y sumar 20.000 empleos en el sector, que son los que se han perdido desde el 2008, cuando empezaron los cambios regulatorios. Aunque en la actualidad haya potencia de generación eléctrica excedente, la renovación del parque requerirá más peso de las renovables y la transición hacia un modelo basado en energías limpias como se apuntó en la pasada cumbre del clima en París (COP21).  

Para la industria lo más urgente es "revisar la reforma energética para que se restablezca la estabilidad regulatoria" y que el sector obtenga "ingresos más estables y predecibles", según el presidente de AEE. Es preciso, dijo, un calendario de subastas de potencia, tras el fiasco que supuso la primera convocada en cuatro años a finales del ejercicio pasado.

Directivos de las principales compañías del sector coincidieron en el mismo encuentro en la falta de "visión a largo plazo" para consolidar el negocio. El consejero delegado de EDP Renovables Europa, Joao Paulo Costeira, reclamó que las subastas sean "el corolario del sistema, no un parche". A la vez que criticaron la falta de diálogo por parte del anterior Gobierno y su "arbitrariedad", admitieron que el mercado español ha dejado de estar en su punto de mira. Ángeles Santamaría, directora de Renovables en España y Europa de Iberdrola, aseguró que las inversiones se han redirigido hacia "donde son suficientes y atractivas". 

INTERNACIONALIZACIÓN

Con los recortes a las energías renovables, España ha descendido al quinto puesto mundial en potencia eólica instalada, ya que India le ha arrebatado en el cuarto lugar. Solo en China, el primer mercado mundial, se instalaron el año pasado más MW que los puestos en marcha en España durante toda su historia. Y en solar fotovoltaica, la tendencia es similar.

Pero a pesar de los reveses, el 12% de los aerogeneradores que funcionan en todo el mundo se han fabricado en España. La internacionalización ha permitido capear la crisis por falta de un mercado local, pero si se prolonga, no se justificará la existencia de fábricas y toda la cadena de valor. España fue el único país en el que el año pasado aumentó el consumo de carbón para producir energía por el frenazo provocado en las energías renovables.