Fainé consuma su proyecto de la nueva Caixa

La fundación bancaria y el consejo de Caixabank aprueban los cambios

De izquierda a derecha, Jordi Gual, Isidro Fainé y Gonzalo Gortázar.

De izquierda a derecha, Jordi Gual, Isidro Fainé y Gonzalo Gortázar. / JORDI NIEVA

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JOSEP-MARIA URETA / BARCELONA

CaixaBank ya es un banco adaptado a las exigencias europeas desde la tarde del jueves. El propietario de las acciones es la fundación bancaria La Caixa, que preside Isidre Fainé. Pero la gestión del negocio financiero de la antigua Caixa lo van a dirigir, desde ahora, el nuevo presidente de CaixaBank, Jordi Gual y su consejero delegado Gonzalo Gortazar. Esa separación, impuesta por la supervisión bancaria europea vigente desde principios de año, es la que se ha culminado con las reuniones sucesivas del consejo de patronos de la fundación bancaria La Caixa y la del consejo de administración del banco, CaixaBank.

Había que eliminar duplicidades en ambos órganos de gobierno. Los consejeros de la fundación y del banco tenían que elegir entre uno y otro sillón. Fainé, el elemento determinante, eligió presidir la fundación, porque el modelo de dominio en cascada de organismos y sociedades le garantiza el poder de decisión. Sobre este esquema predeterminado, la designación de Jordi Gual, el principal economista de la entidad, racional y muy bien relacionado con los organismo reguladores europeos, para presidir el banco, era la opción que no tendría impedimentos.Tampoco podía ponerlos el Govern: Gual ha sido un miembro activo y leal del CAREC (ya disuelto), el consejo asesor para reactivar la economía catalana que presidió Salvador Alemany, otro de La Caixa, donde elaboró informes sobre desregulación y competitividad. Gual, en sus primeras declaraciones formales, ha explicado que su objetivo es "consolidar CaixaBank como un referente del sector financiero europeo por su rentabilidad, solvencia, calidad de servicio y reputación". Y Fainé ha recalcado que su objetivo es "seguir trabajando para el grupo La Caixa" con la misma entrega del primer día "pero con la experiencia acumulada de 35 años". 

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El baile de sillas en una y otra entidad se ha saldado con los cambios imprescindibles, para disgusto de los especuladores que esperaban renovaciones más significativas. El notario Joan-Josep López Burniol renuncia a estar en el banco y se queda en la fundación. No es que le suceda, aunque lo parezca, pero entra en el consejo otro notario, José Serna Masiá, procedente del cuerpo de agentes de bolsa, que presidió hace décadas el mercado bursátil de Barcelona. Un clásico del saber jurídico-financiero.También deja el consejo Maria Dolors Llobet, heredera del sillón sindical en la antigua Caixa, en representación de los trabajadores. Si es solo un banco, no ha lugar a renovar esa plaza, es la justificación. La sindicalista Llobet reaparecerá posiblemente en Criteria, donde están las empresas participadas de La Caixa.

La nueva consejera que completa el consejo que presidirá Gual es la economista Koro Usarraga Unsain. Procede de la histórica consultora Arthur Andersen (hoy Deloitte) en Barcelona, de la época de Antoni Brufau, y actualmente comparte un despacho influyente en el asesoramiento y diseño de estrategias de empresas de todos los sectores.