LEVANTAMIENTO DEL SUMARIO POR BLANQUEO DE CAPITALES

Conde montó un entramado empresarial para mantener su alto nivel de vida

El saqueador de Banesto ocultaba en su casa 40.000 euros en billetes de 500 y 50 euros

Mario Conde.

Mario Conde. / AFP / PIERRE-PHILIPPE MARCOU

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MARGARITA BATALLAS / MADRID

El paso de Mario Conde por la cárcel no le hizo renunciar a su gusto por la buena vida y creó un entramado empresarial para mantener un elevado nivel de gasto pese a tener pendiente la devolución de los 25 millones que saqueó de Banesto. En el sumario instruido por el juez Santiago Pedraz contra el expresidente de Banesto, sus hijos, Mario y Alejandra, su abogado, Javier de la Vega y otras personas por blanqueo de capitales se constata que Conde intentó mantener el ritmo de vida al que estaba acostumbrado cuando era uno de los hombres más poderosos del país. A pesar de que su declaración de ingresos es más bien "escasa", según un informe de la Guardia Civil sus gastos corrientes de sus domicilios como electricidad y agua alcanzaban los 1.200 euros y los 450 respectivamente y tenía en su vivienda más de 40.000 euros en efectivo.

La Audiencia Nacional investiga las finanzas de Conde desde el 2010 tras su paso por la cárcel al no haber devuelto los 25 millones que saqueó en Banesto. Su mujer, la fallecida Lourdes Arroyo, fue la primera que tomó medidas mientras su marido seguía en la cárcel para mantener su nivel de vida y pidió a su cuñada en 1999, Paloma Jiménez, que abriera una cuenta corriente para domiciliar en ellas los gastos de su casa en la calle Triana de Madrid porque tenían las cuentas intervenidas. En esta cuenta, el chófer de la familia ingresaba el dinero en metálico y se utilizaba para pagar los recibos de la luz, el agua, el gasóleo, la televisión por cable y los seguros médicos privados.

La cuenta se mantuvo abierta tras la muerte de Arroyo y su hija, Alejandra, se encargó de administrarla pues tenia autorización y firma digital sin que su familiar participara en la gestión de la misma, según declaró Jiménez ante la Guardia Civil. Jiménez finalmente decidió cerrarla después de que Alejandra traspasara los recibos, aunque le pidió unos días porque tuvo problemas en cambiar la domiciliación de uno de ellos.

Arroyo también se encargó del mantenimiento de una finca en Pollensa en Palma de Mallorca por la que pagaba 72.000 euros anuales de alquiler. De esta casa disfrutó la familia hasta el fallecimiento de la mujer de Conde cuando él dejó de acudir y era usada por sus hijos. La Guardia Civil vigilaba la vivienda y detectó varias visitas del hijo del exbanquero cuando salía "con una modelo conocida".

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LOS REGISTROS

En la casa de Conde se encontraron 40.000 euros en el momento de su última detención. Estaban en el suelo, en un maletín negro en cuyo interior los agentes encontraron 56 billetes de 500 euros, y 248 de 50 euros. Al exbanquero se le intervinieron varios ordenadores, teléfonos y documentación sobre el entramado que montó para blanquear 13 millones de euros, según los cálculos de los investigadores. A su hija Alejandra se le localizaron importantes documentos que acreditan que era la mano derecha de su padre en lugares tan variopintos como el cuarto de baño donde había guardado varios sobres que estaban cerrados, pero no se le localizó dinero en efectivo. En la casa del abogado de la familia, Javier de Vega, aparecieron en un vestidor de su habitación en una caja 91.000 euros en 17 fajos de billetes de 50 y 20 euros.