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Freixenet aplaza el consejo por la muerte de Carmen Ferrer Sala

Era la matriarca de la familia Ferrer-Hevia, que tiene el 29% de de las acciones

La cavas Freinexet.

La cavas Freinexet.

El consejo de administración de Freixenet que debía discutir este miércoles si se mantenía el control familiar del grupo o se daba la entrada a un socio extranjero ha sido aplazado por la muerte de Carmen Ferrer Sala, hermana del presidente de honor, Josep Ferrer Sala, y matriarca de la familia Ferrer-Hevia, titular del 29% de las acciones de al empresa.

Fuentes de la compañía han informado de que aún no existe nueva fecha para la convocatoria del consejo de administración. Carmen Ferrer Sala tenía 96 años, y había legado sus acciones a sus cuatro hijos.

En el consejo de administración que se iba a celebrar hoy se iba a discutir la venta de la empresa al grupo alemán Henkell &Co, una opción que ha dividido a los accionistas de la firma. Precisamente los Hevia son defensores de la venta de la firma.

Los Ferrer, que poseen el 42% de los títulos, se oponen a esa operación y, además, tienen derecho preferente a igualar la oferta de un tercero. Por su parte, los Bonet Ferrer, que suman otro 29%, no tienen una visión única. Una parte de esta rama podría estar dispuesta a sumarse a la estrategia de los Hevia.

Cuentas ajustadas

La facturación de Freixenet en el ejercicio del 2014 fue de 505 millones y el beneficio, tras ajustes de los que una parte de los propietarios discrepa, de 2,2 millones. La nómina de la compañía incluye a 2.000 empleados, más de la mitad en la comarca del Penedès, lo que también ha extendido la inquietud entre los municipios más afectados. El endeudamiento, cifrado entre 250 y 300 millones de euros es una de las motivaciones de la banca para intervenir en el proceso, con una exigencia sin paliativos: que la propiedad deje la gestión.       

Hasta pocas antes de la suspensión de la reunión del consejo familiar convocado para hoy, las posiciones de los tres grupos familiares, con sus ramificaciones hasta los nietos que cuentan con acciones heredadas de la compañía vinícola, eran distantes. De un lado, los más resueltos a mantener la propiedad familiar eran los hermanos Ferrer (Josep y Pere) que han dominado la gestión diaria de la compañía desde hace décadas. Ayer hicieron saber, a través de sus canales próximos de información, de que disponían de un crédito sindicado de 120 millones de euros como garantía suficiente para comprar la parte del resto de la familia dispuesta a vender. Serían los Hevia y algunos, no todos, de los Bonet. Esa incertidumbre es la que sigue sin despejarse, de ahí el interés por la reunión del consejo y la previsible junta de accionistas posterior para dilucidar si hay una mayoría suficiente para atender la oferta de Henkell o bien la de los Ferrer, dado que las acciones están sindicadas (obligación de ofrecer la comprar a los ya accionistas antes que a terceros).   

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