La sombra del 'dieselgate' hunde a Renault en la bolsa

El gobierno francés registra varias sedes del constructor en el marco de una investigación sobre emisiones contaminantes

Royal asegura que no hay fraude en el software, aunque los motores diesel superan el nivel de CO2 permitido

El logo de Renault en la sede central del grupo en París.

El logo de Renault en la sede central del grupo en París. / AFP / BERTRAND GUAY

Se lee en minutos

EVA CANTÓN / PARÍS

La noticia de que los servicios antifraude registraron la semana pasada varias sedes de Renault en la región parisina ha provocado este jueves el desplome en bolsa del constructor automovilístico francés, que se dejó en el 'parquet' francés casi un 10% de su valor y llegó a hundirse a media mañana un 20%.

En el ambiente flotaba el fantasma de una versión gala del ‘dieselgate’ que sacudió hace meses a Volkswagen tras salir a la luz que el gigante alemán hacía trampas al medir las emisiones contaminantes de sus motores. Renault, sin embargo, ha asegurado que los registros son un mero “complemento de la investigación”  abierta por el Ministerio de Ecología tras el escándalo desatado en Alemania.  El pasado septiembre se decidió que una comisión técnica realizara test aleatorios para medir las emisiones de 100 automóviles que circulan por el Hexágono.

La titular del Departamento, Ségolène Royal, ha indicado este jueves que Renault “no ha cometido fraude” pero ha superado los límites permitidos de CO2 y de óxido de nitrógeno en sus motores diesel, igual que otros dos fabricantes que la ministra no ha desvelado. La empresa francesa deberá explicarse ahora ante la comisión técnica de investigación y anunciar las medidas que prevé poner en marcha para adecuarse a la normativa.

“En ningún caso es comparable a la situación de Volkswagen”, ha dicho en Berlín el ministro francés de Economía, Emanuel Macron.

DAÑO A LA IMAGEN

Sea cual sea el resultado de las pesquisas, este asunto daña seriamente la imagen de Renault -uno de los patrocinadores de la Cumbre del Clima de París celebrada el pasado mes de diciembre- y deja en entredicho el discurso ecologista del constructor, que presume de fabricar coches limpios y eléctricos. También puede acarrearle algún problema al Gobierno, porque en abril del 2015 decidió aumentar la participación del Estado en Renault del 15% al 20%.

La información sobre los registros apareció publicada este jueves en un folleto de la CGT, el principal sindicato francés, y revelaba que agentes de la Dirección general de la competencia, consumo y represión del fraude acudieron a diferentes sedes de Renault el pasado jueves.

Te puede interesar

El sindicato informaba, asimismo, de que se habían llevado los ordenadores de varios directivos y que las inspecciones se habían producido en las áreas de homologación y puesta a punto del control de motores. El diario económico ‘Les Echos’ apuntaba que hace unas semanas una ONG alemana acusó al nuevo Renault Espace de superar entre 13 y 25 veces los límites de óxido de nitrógeno establecidos en la norma Euro-6, extremo que Renault desmintió.

En su caída, y en medio de un clima de sospecha generalizada,  el segundo constructor automovilístico francés arrastró a PSA, que perdió en la Bolsa de París un 5% pese a no haber sido objeto de registro alguno.