09 jul 2020

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UNA ACTIVIDAD EN RECUPERACIÓN

El sector inmobiliario prevé que se acelere la creación de empleo

Las firmas promotoras esperan que se generen hasta 200.000 puestos de trabajo en dos años

MAX JIMÉNEZ BOTÍAS / BARCELONA

Desde que estalló la burbuja, la capacidad de emplear del sector inmobiliario no había llegado a encontrarse en una situación mejor que en la actualidad. Ya no solo porque las últimas cifras de la Encuesta de Población Activa (EPAmuestra crecimientos ya considerable en el número de puestos de trabajo que ha ganado la actividad residencial, sobre todo el relacionado con los servicios inmobiliarios, durante el 2015. Además, la promoción inmobiliaria puede experimentar un crecimiento de 200.000 puestos de trabajo en los próximos dos años, según los datos que manejan las compañías, sin contar el efecto de arrastre que la construcción tiene sobre otras actividades económicas en términos de empleo.

«Se trata de una actividad que no se puede importar desde China, todo se hace aquí y es muy intensiva en mano de obra, con lo que el repunte que se espera se dejará notar también en otros sectores económicos», comenta Félix Abánades, presidente de Quabit, una inmobiliaria cotizada que prepara una ampliación de capital de 45 millones de euros para enjugar deuda y afrontar una nueva fase de crecimiento.

«El sector inmobiliario va a tener un crecimiento fuerte y puede ser una oportunidad para personas emprendedoras que tengan ganas de trabajar para que se integren en empresas que se plantean ahora una etapa expansiva». Quien así se expresa es Emiliano Bermúdez, uno de los socios ejecutivos de Don Piso, firma comercializadora de viviendas que ahora se plantea crecer en oficinas y empleos, después de haber pasado por todos los estadios de la crisis del sector. «Estamos buscando personas que pongan en marcha franquicias y que también trabajen directamente para nosotros» plantea.

Una parte del incremento de la demanda de mano de obra viene dada por la actividad relacionada con la venta de segunda mano. Casi el 80% de las operaciones de compraventa son de viviendas ya usadas. En Barcelona, ese mercado cambio de manos 35.019 pisos en el 2015. Este año, en los dos primer trimestres se han transmitido 11.000 pisos por trimestre, lo que permite realizar una proyección de 45.000 viviendas al término del ejercicio, según considera Lluís Marsà, presidente de la asociación de promotores de Barcelona (APCE).

Pero la actividad de segunda mano no es la que genera más empleo, más allá de la fuerza comercial. Es la vivienda nueva la que impulsa el empleo. Ahí, las perspectivas también son mejores. En el 2015 se esperan 6.000 nuevas viviendas acabadas en Barcelona, después de dos años de 3.000 pisos terminados. «Cada vivienda nueva genera 2,3 puestos de trabajo directos y 1,4 puestos indirectos, lo normal es que en el 2016 mejore el empleo en el sector», agrega Marsà.

Si los datos se extrapolan al conjunto del mercado español, cuanto más se acerque la producción de viviendas a las 100.000 anuales más fácil será acercarse a unos crecimientos en el empleo cercanos a los 200.000. De momento, frente a las 440.000 viviendas iniciadas en el 2008, en el 2015 se habrá iniciado 40.000, con lo que el recorrido al alza sigue siendo largo, más si se considera que en las grandes ciudades y zonas metropolitanas la demanda latente de viviendas comienza a ser ya intensa .

EN LUGAR DE LA CONSTRUCCIÓN

 Lo que sí parece más claro es que el inmobiliario tomará el relevo -si es que se puede decir así- de la actividad de la obra pública, que durante un tiempo ha liderado las alzas en la construcción. «Antes de las elecciones municipales, las administraciones se preocuparon de que la obra pública recibiera un cierto impulso que se notó en el empleo creados», destaca el presidente de APCE. Pero no es previsible que de cara al 2016, vaya a ser el motor del crecimiento de la ocupación. La última EPA todavía refleja mejoras en el empleo creado en la construcción, aunque ya con menos fuerza.

Y en la otra cara de las cifras oficiales cabe destacar que la contratación en negro, que no se contabiliza, también repunta.