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MEDIDAS PARA LIMPIAR LA IMAGEN

Merkel arropa a Volkswagen

Alemania apoya los cambios en el gigante del automóvil, consciente de su peso en la economía

CARLES PLANAS BOU / BERLÍN

Las malas noticias no cesan para Volkswagen (VW). Desde que el pasado septiembre se destapara su manipulación de hasta 11 millones de vehículos en todo el mundo para engañar los controles de emisión de gases contaminantes, el gigante automovilístico ha estado en el ojo del huracán. El escándalo ha indignado en todo el mundo pero desde Alemania el enfoque ha sido más pragmático y nacional.

El Dieselgate ha lastrado la imagen de rigor y eficiencia germánica y eso se ha traducido en una mayor desconfianza sobre un sector, el del automóvil, que supone hasta un 20% de las exportaciones alemanas. VW es además la empresa que más trabajos proporciona en el país y el tercer mayor exportador mundial.

Su debacle podría suponer un grave dolor de cabeza para la política nacional e internacional de Angela Merkel. Ante la magnitud de la crisis, el Gobierno y la clase empresarial han lanzado reiteradamente un mensaje de calma y optimismo. Berlín ha hecho gala en los últimos años de su impulso económico y ahora ha actuado para evitar que su buque insignia se hunda.

Por una parte, el Ejecutivo alemán ha instado a VW a rectificar con total transparencia y ha impulsado investigaciones sobre su mala praxis. Por otra, no se ha mostrado tan contundente en sus declaraciones como las autoridades de otros países y ha apoyado a la nueva cúpula. Justo ayer Merkel viajó a China junto a Matthias Müller, nuevo presidente de VW, para estrechar los lazos comerciales con su indispensable socio en Asia, y evitar que el Dieselgate tenga un fuerte impacto. La desaceleración económica de los mercados emergentes afectó a las exportaciones alemanas, que en agosto se hundieron un 5,2%, su peor caída desde enero del 2009.

El apoyo a VW también se ha notado en el mundo empresarial. El pasado martes, la abogada Christine Hohmann-Dennhardt se unió al nuevo equipo directivo de la compañía gracias a que la también automovilística Daimler, su principal competencia, le permitió rescindir su contrato antes de la fecha límite. «Daimler está ayudando a VW a reconstruir la confianza en el sector automovilístico alemán», aseguró Ferdinand Dudenhoeffer, director del Centro para la Investigación del Automotor de la Universidad de Duisburg-Essen, a Reuters. Se desconoce si detrás de ese gesto poco habitual había la presión de las autoridades.

En julio,. VW se coronó como líder mundial de ventas de automóviles, una nueva gesta que llenó de orgullo a los alemanes. Ahora la reputación germánica está en jaque. El pasado lunes, Toyota volvió al liderato y relegó a la compañía de Wolfsburgo a un agridulce segundo puesto.

Teniendo en cuenta que este índice solo ha abarcado dos semanas desde que estallara el escándalo, la caída de VW podría ser aún más acentuada. Esas dudas se han disipado de momento en Alemania, donde las ventas de sus vehículos han crecido desde el mes de septiembre.

Más problemas se encontrarán en otros países, como el Reino Unido, donde el descontento ha llevado a unos peores resultados.