INNOVACIÓN TECNOLÓGICA MUNDIAL

La piscina que no huele

Fluidra ha desarrollado un tratamiento de agua de piscinas que prescinde de un producto químico como el cloro Indescat, 'cluster' del deporte en Catalunya, ha liderado el proyecto

Tesis 8 La piscina del Barceloneta, experimento de agua sin cloro

Tesis 8 La piscina del Barceloneta, experimento de agua sin cloro / RICARD CUGAT

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J.-M.U. / BARCELONA

«Habrá un antes y un después tras la experiencia en el Barceloneta»sentenció Julián García, un líder histórico del barrio y del puerto, hoy presidente del Club Atlètic de Natació Barceloneta, el campeón de waterpolo. Así se dio a conocer ayer uno de los avances más emblemáticos de la investigación en salubridad de las piscinas, que garantiza la seguridad tóxica de los bañistas y elimina los efectos de esta protección: ojos irritados, respiración más pesada, piel reseca.

El después será, si se cumple todo lo anunciado ayer, que habrá piscinas cuya depuración se hará con un método que prescinde del cloro, al que se ha dado el nombre comercial de Freepool, que significará, en zonas de agua - piscinas, balnearios, centros de relajación-, lo mismo que el espacio wifi: recintos en los que no oler a piscina -el cloro- equivale a adaptación de nuevas tecnologías de depuración.

El antes tiene muchos protagonistas. Como explicó Xavi Esteve, del Indescat, (www.indescat.cat): «la integración (cluster) de industrias relacionadas con el deporte, que en Catalunya son pioneras en agruparse, detectaron cómo una denuncia común la necesidad de mejorar las instalaciones dedicadas a la natación y el waterpolo ya que presentaban deficiencias a investigar». Cabe añadir el uso mayoritario que de ellas hacen las escuelas y los terapeutas de discapacitados.

Depurada aquella información, el Indescat consiguió reunir a cuantos pueden aportar soluciones. Del lado de las empresas, la líder mundial Fluidra. Del lado de la garantía científica, la aportaron el Hospital Clínic y la UAB.

Explicó Xavier Tintoré (Fluidra) que aportaron sus conocimientos sobre depuración, que combina los ya conocidos de la neolysis (electrolisis y rayos ultravioleta), con la novedosa inyección de CO2 en el agua. Es decir, igual eficiencia en protección de la salud y, a la larga, reducción de gastos de mantenimiento del agua. Será su negocio: solo en España hay 80.000 piscinas de posible aplicación (piscinas municipales, clubs, centros de ocio). La instalación cuesta 50.000€.

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El aval a esta novedad también ha contado con dos centros investigadores de prestigio mundial. De un lado, el catedrático de la UAB Antoni Gumà, que dirigió el relevo de elementos químicos por físicos; de otro, el neumólogo del Clínic César Picado, que estableció el método para recoger los datos de bañistas y nadadores en el Barceloneta, antes y después del cambio del método de depuración del agua de la piscina.

Ya tenemos una piscina libre de cloro, con el aval científico de que está limpia aunque no huela. El futuro se vio en la Barceloneta.

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