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Volkswagen manipuló 11 millones de vehículos en todo el mundo

Alemania, Francia e Italia inician investigaciones para averiguar si el trucaje ha alcanzado a Europa

El grupo automovilístico provisiona 6.500 millones para afrontar multas y deberá revisar sus resultados

Carles Planas Bou

El escándalo de Volkswagen (VW) es una bola de nieve que no para de crecer y que amenaza con convertirse en un alud que sepulte a la compañía. Ayer, el primer productor automovilístico del mundo, tras haber superado este año a Toyota, se vio obligado ayer a confesar que hasta 11 millones de sus vehículos fueron preparados con dispositivos especiales para falsificar los resultados de los controles de emisión de partículas contaminantes. La manipulación permitía disfrazar a coches que realmente emitían gases hasta 40 veces superiores a lo permitido. Algunos modelos que incluyen este motor son, por ejemplo, el Golf, Jetta, Passat o Beetle de VW y el Audi A3.

El viernes VW fue pillada in fraganti por la EPA, la agencia de protección medioambiental, lo que forzó al jefe de la compañía en Estados Unidos a una reveladora reacción. «La hemos cagado bien cagada», resumió Michael Horn. En dos jornadas negras, la capitalización bursátil de VW ha sufrido unas pérdidas valoradas en más de 26.000 millones de euros con una caída acumulada del 38%.

La hemorragia del gigante del automóvil con sede en Wolfsburg ha situado a su presidente, Martin Winterkorn, en el ojo del huracán. El escándalo ha puesto en jaque a la reputación de la marca y el liderazgo de su primer ejecutivo, apenas cinco meses después de que este protagonizara una cruenta guerra con el presidente del Consejo de Vigilancia del grupo Ferdinand Piëch, patriarca de VW, principal accionista y miembro de la saga Porsche.

Winterkorn resultó vencedor, y Piëch, junto a su esposa Ursula, dimitió del máximo órgano de control de la corporación. Ayer el diario alemán Tagesspiegel daba por hecho que Winterkorn será sustituido el viernes por el presidente de Porsche, Matthias Müller. Winterkorn se limitó ayer a pedir disculpas en un video de dos minutos por «haber traicionado la confianza de sus clientes».

MACROMULTA/ La críticas y recriminaciones a la empresa no se hicieron esperar. El lunes el Departamento de Justicia estadounidense anunció que abría una investigación criminal contra Volkswagen por violar la legislación medioambiental que podría suponer una multa de alrededor a los 16.000 millones de euros. La compañía anunció ayer una provisión de 6.500 millones para hacer frente a la multa, lo que obligará a reformular sus cuentas. «Pagaremos lo que tengamos que pagar», aseguró Horn. Tras la sombra de sospecha que levantó las informaciones, otros países se apuntaron a denunciar lo ocurrido. Alemania, Francia e Italia crearon una comisión para indagar sobre la posible conducta criminal de Volkswagen mientras el Reino Unido pidió que se abriera una investigación a escala europea sobre los automóviles diesel.

Los estándares de la Unión Europea hacen más difícil que se repita el escándalo ya que en Estados Unidos son los fabricantes quienes se auto-certifican. Bruselas tuvo una reacción más tibia y se limitó a informar de que los reguladores de la Unión Europea se reunirán con las autoridades nacionales «muy pronto» para ver cómo gestionar el caso Volkswagen. Sin embargo, fue Corea del Sur quién respondió más severamente. El subdirector del Ministerio de Medio Ambiente asiático, Park Pan-kyu, remarcó que si encontraban problemas en los vehículos diesel de Volkswagen «la investigación se podría ampliar a todos los coches diesel alemanes». Eso podría suponer un golpe frontal a la estrategia de la compañía en el país, un mercado en el que ha conseguido ganar terreno a Hyundai, y a las exportaciones de Alemania.

Volkswagen es un gigante automovilístico y un pilar económico de la Alemania de Angela Merkel. «Se trata de ser transparentes y solucionar el caso», afirmó ayer la canciller alemana intentando calmar los ánimos.

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