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La compraventa de empresas se acerca a niveles precrisis

Consumo, dependencia o energías renovables encabezan las transacciones

AGUSTÍ SALA / BARCELONA

El contexto empresarial ha cambiado sustancialmente desde que estalló la crisis hace siete años. Un inversor catarí ha entrado en el capital de El Corte Inglés, las mexicanas Bimbo y Sigma se han hecho con el control de Panrico Campofrío, respectivamente y el sector de las telecomunicaciones está revolucionado con operaciones protagonizadas por VodafoneOrange y, más recientemente, la consumación de la absorción de Canal+ por parte de Movistar (Telefónica).

Y son solo unos ejemplos de este año, pero a la vez una muestra de que, aunque todavía existen compras para reducir deuda forzadas por la banca acreedora, muchas empresas llevan ya meses de estrategia de expansión. De hecho, la compraventa de compañías se acerca ya a cotas anteriores al estallido de la debacle global que comenzó en el 2008, al menos en cuanto al número de transacciones. «Estamos casi a niveles anteriores a la crisis, no todavía como en el 2006 o el 2007, pero casi», explica Miguel Montero, de KPMG.

NÚMERO DE INTERCAMBIOS

Según datos facilitados por EY, el valor de las transacciones de empresas en España alcanzó el año pasado los 53.300 millones de dólares, incluída la deuda neta, muy lejos aún de los 129.136 del 2007, el primer ejercicio antes de estallar la crisis. Sin embargo, las operaciones fueron 932, mucho más cerca de las 1.002 de hace ocho años, lo que supone la implicación de empresas de todos los tamaños.

La situación general es de mayor confianza. El periodo electoral que comienza en Catalunya y que continuará con los comicios generales en diciembre próximo supone un factor de cierta incertidumbre que limita las posibilidades de operaciones de gran dimensión en las próximas semanas sobretodo en negocios regulados, según los analistas.

En todo caso, el nuevo ciclo comenzó el año pasado, con grandes operaciones como las protagonizadas por la británica CVC, que se hizo con casi el 40% de Deoleo y el 61% del Grupo Quirón (a través de IDC Salud) o la entrada de Eurazeo en Desigual, entre otras. Y se mantiene extiende a sectores ligados al consumo y ramas de actividad como la dependencia (cuidados de personas mayores o que no tienen completa autonomía), así como a las energías renovables y el negocio inmobliario, que vuelve a dar muestras de dinamismo. «La confianza de las empresas empezó a crecer una vez reducida la deuda y volvieron a invertir», explica Rafael Roldán, socio director de Transacciones de EY.

«Los inversores descuentan estabilidad a medio plazo. Estiman que el repunte del consumo va a seguir» y una prueba de ello es el negocio con los derechos del fútbol, convertido en caballo de batalla de las principales operadoras de telecomunicaciones, afirma el dirigente de EY. Este ramo, con operaciones como la de compra de Ono por Vodafone y la de Jazztel por Orange, es uno de los protagonistas, con las compañías aprovechando para ganar cuota. «España es un mercado maduro, con un nivel de consumo alto» y, por tanto, atractivo para las compañías de estos ramos, explica Roldán.

INTERNACIONALIZACIÓN

Otro de los sectores en auge tiene que ver con la dependencia porque España aún está por debajo de los niveles de países como Alemania, Reino Unido o Italia en estos servicios, afirma Moreno. Destaca, pro ejemplo, la adquisición de geriátricos por parte de Magnum Capital. El representante de KPMG coincide en el dinamismo que se vive en ramos ligados al consumo. Además, la industria en general «ha pasado la crisis y ve el momento de completar su cartera de productos, así como expandirse en el exterior», explica. Pero la internacionalización no se dirige hacia Latinaomérica, como antes sino hacia nuevas zonas geográficas y países, como por ejemplo Turquía, afirma este representante de KPMG.

Las cifras reflejan esa evolución. El año pasado, el volumen de operaciones en las que intervinieron empresas españolas (no solo compras en el país sino adquisiciones de firmas nacionales en otros países) superó los 101.000 millones de dólares, el 50% más que en el ejercicio precedente. Una de las más destacadas fue la compra de la canadiense Talisman por Repsol.

Por su parte, aunque los recortes a las energías renovables y los cambios de regulación han deprimido a muchas empresas del ramo y provocado desbandadas, como la de la alemana E.ON o la venta de un tercio del negocio internacional de Acciona Energía a la estadounidense KKR; la contrapartida es que se ha despertado el apetito comprador de muchos inversores.

Se han producido transacciones protagonizadas por inversores que buscan potencia ya instalada y en funcionamiento en España. Se trata de parques eólicos o solares que ofrecen hoy «muy buena rentabilidad» a quien no tuvo que acometer las inversiones necesarias para su puesta en marcha, explica Roldán, de EY.

Temas: Empresas