MERCADO ENERGÉTICO

La rebaja de la luz durará solo de agosto a diciembre

El decreto que publica el BOE incluye tarifas más altas que pueden entrar en vigor en enero

Un técnico revisa los contadores de electricidad hace unos días en Barcelona.

Un técnico revisa los contadores de electricidad hace unos días en Barcelona.

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La rebaja del precio de la electricidad aprobada por el Gobierno en el Consejo de Ministros durará únicamente cinco meses, de agosto a diciembre. El real decreto ley de medidas urgentes que publica el BOE incluye una segunda parte que consiste en un nuevo cuadro de tarifas más altas que, salvo un cambio en lo que queda de año, es el que estará vigente a partir del próximo 1 de enero del 2016. 

La disminución del tramo regulado del recibo de la luz en un 2,2% para consumidores domésticos, que puede comportar una rebaja final de alrededor del 1%, se aplicará "transitoriamente" a los llamados precios unitarios para la financiación de los pagos por capacidad "en el periodo desde el 1 de agosto de 2015 y hasta el 31 de diciembre de 2015". Para conseguir una media del 2,2% en términos anuales, la rebaja que se aplicará entre agosto y diciembre será más alta al estar concentrada en cinco meses que coincidirán con el camino hacia las elecciones generales previstas para final del ejercicio.

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Sin embargo, el mismo decreto publicado en el BOE incluye una tabla de precios más altos que son los que quedan modificados exclusivamente de agosto a diciembre. Por ello, esos precios más elevados serán los que entren en vigor el 1 de enero del 2016 si hasta final de este año no se vuelven a modificar.

El Ejecutivo explica que "por criterios de prudencia y hasta ver el comportamiento real de la demanda, cuya recuperación se viene constatando", hasta el momento se ha mantenido la cantidad que pagan los consumidores por este concepto, existiendo un exceso de recaudación en esta partida para el año 2015. Igualmente, señala que "la medida debe adoptarse con la máxima antelación posible para evitar saltos bruscos en la repercusión que estos cambios de precios podrían suponer para los consumidores en caso de retrasarse su aprobación, lo que rompería la estabilidad de precios actual".