25 oct 2020

Ir a contenido

+INNOVACIÓN

Barcelona adapta su oferta para atraer al 'turista inteligente'

Aeropuerto, transporte público, hoteles, museos y comercios abrazan nuevas tecnologías para dar respuesta a las renovadas necesidades de los viajeros. Gracias al 'big data' podrán ofrecer una experiencia personalizada a cada uno de los visitantes

Josep M.
BERENGUERAS

Hasta hace poco, los destinos tenían el poder de prescribir a los visitantes sus productos, manteniendo el control sobre la oferta. Sin embargo, ahora, con las nuevas tecnologías y las redes sociales, el turista ha tomado el control de la situación. ¿Qué puede hacer el destino? Toda la cadena debe adaptarse a los nuevos tiempos, incorporar tecnología, colaborar y ser proactiva para ofrecer la mejor experiencia al visitante, en muchos casos personalizada.

«Es necesario prepararse para recibir a estos visitantes que tienen nuevas costumbres tecnológicas, ofrecerles otro tipo de experiencia adaptada a lo que buscan. Todos los actores deben trabajar juntos para que la experiencia sea completa y satisfactoria», introduce Òscar Pallarols, director de Smart Living de la Mobile World Capital Barcelona.

Barcelona está haciendo los deberes y la mayoría de agentes que participan en la cadena de servicio al turista (aeropuerto y puerto, transporte público, hoteles, museos y comercios) están evolucionando. «El desarrollo del smart tourist va ligado al de la smart city», recuerda Pallarols, quien añade que la «necesaria» colaboración entre toda la cadena dará como resultado una mejor experiencia y más oportunidades de futuro. Y es que el smart tourist ya no solo quiere wifi (condición indispensable), sino que le faciliten su viaje, poder usar el móvil en cualquier lugar, obtener información al instante, acceder con él al transporte...

'IBEACONS'

El primer contacto de muchos de los smart tourist con el destino es en el aeropuerto. Barcelona quiere dar buena impresión a los viajeros y, por ejemplo, Aena ha anunciado que ofrecerá wifi gratis ilimitada en la instalación. «Con las nuevas tecnologías estamos añadiendo valor a la información clásica», explica el director de sistemas de información del aeropuerto de Barcelona, José Luis González. La infraestructura ha introducido sensores Bluetooth en los controles para ver el tiempo que tardan en pasar los viajeros, incorporando máquinas de autochecking, introducido pantallas de información táctiles... «Ahora estamos potenciando la app para que el pasajero sepa al instante todo lo relacionado con su vuelo», pone como ejemplo. También están incorporando iBeacons, sensores que enviarán información al móvil del usuario al pasar por zonas determinadas.

Tras el aeropuerto, los turistas se desplazan a sus alojamientos. En este sentido, la Autoritat del Transport Metropolità (ATM) pondrá en marcha el año que viene la T-Mobilitat, el nuevo sistema tarifario que funcionará con una única tarjeta contactless prepago para toda la red. «Hay que facilitar el transporte de los ciudadanos y de los turistas. El transporte público debe ser la primera elección y con el nuevo sistema, pionero a nivel mundial, será más sencillo y justo para todos», explica el director general de la ATM, Josep Anton Grau,

Ya en el hotel, algunas cadenas empiezan a adoptar soluciones tecnológicas como habitaciones inteligentes, donde todo es controlable desde el móvil o el reloj. «El hotel debe ir más allá y convertirse en el hub, el lugar de convergencia entre el cliente y la ciudad», dice Pallarols. Mientras los hoteles hacen los deberes, en restauración aún queda camino por recorrer, agrega Pallarols.

Los museos también están incorporando tecnología para hacer diferentes las visitas. Por ejemplo, el MNAC no solo apuesta por «interacción a distancia» con «tours virtuales», expica Elisabet Pueyo, responsable de márketing del museo, sino que se vuelcan en «mejorar la experiencia» de los visitantes, que tengan «aún más información» en las exposiciones con «mesas interactivas, realidad aumentada» e iBeacons.

Tampoco hay que olvidar que muchos turistas vienen a hacer compras. El comercio está adaptando sus sistemas y oferta a los nuevos consumidores (y turistas), pues según Elisabet Vilalta, directora general de Comertia, los clientes de hoy en día son «multicanal», muchas veces ya saben qué buscan antes de entrar en las tiendas. En este sentido cobran fuerza los showroom, porque muchas compras se llevarán a cabo on line. «Creemos en el big data. Nuestras empresas pueden aprovechar el conocimiento del cliente para mejorar la oferta y adaptarla a los consumidores», agrega Vilalta.

Todo lo que están haciendo aeropuerto, transportes, hoteles, museos y comercios se traduce en datos. Y ese big data debe ser un vínculo de los agentes en esta nueva era turísticotecnológica: sabiendo de antemano quién es el turista y qué es lo que busca (gracias al cruce de los datos), se le puede ofrecer una experiencia personalizada, incluso sobre la marcha. La tecnología existe, pero falta que todos los agentes colaboren. «Además, tiene que aparecer un nuevo agente que será quien agrupe y ordene los datos que genere todo el sector (para mejorar la oferta al turista). Si funciona, todos saldrán beneficiados», concluye Pallarols.