Relevo en el mayor banco minorista español

CaixaBank releva a Nin y nombra a Gortázar consejero delegado

Fainé apuesta por aupar a un exdirectivo de Morgan Stanley como hombre fuerte de la entidad

El banco de La Caixa decide prescindir del que ha sido su primer ejecutivo desde el 2007

CaixaBank releva a Nin y nombra  a Gortázar consejero delegado

AFP PHOTO / LLUÍS GENÉ

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OLGA GRAU
BARCELONA

Fulminante. Así ha sido la reestructuración de la cúpula del grupo La Caixa. A cierre de mercado de ayer, CaixaBank anunció el cese de su consejero delegado, Juan María Nin, y su relevo por Gonzalo Gortázar, hasta ahora director general del banco responsable del área de finanzas.

La entidad que preside Isidre Fainé acordó en la reunión de su consejo de administración nombrar a Antoni Massanell, quien ocupaba también una dirección general de CaixaBank, nuevo vicepresidente responsable del área internacional del banco y del negocio inmobiliario. Juan Antonio Alcaraz, por su parte, refuerza sus funciones como director general de negocio del banco.

La reestructuración se produce solo tres días después de que el patronato de la Fundació Bancària La Caixa, principal accionista de CaixaBank, nombrara a su nuevo cuadro de mando formado por Isidre Fainé como presidente y Jaume Giró como director general. Fainé, gracias a cambios de última hora de la ley de cajas, podrá simultanear la presidencia de la fundación bancaria, de Criteria (sociedad en la que se agrupan las participadas industriales del grupo) y de CaixaBank hasta el 2016.

Los cambios en el grupo han precipitado la salida de Nin, que se incorporó a La Caixa como director general en el 2007, procedente del Banc Sabadell, donde había ocupado el cargo de consejero delegado (2002-2007) y había formado equipo con Josep Oliu. Nin, que seguirá vinculado al grupo como consejero en Repsol, Gas Natural y Erste Bank, fichó por La Caixa poco antes de que se iniciara la transformación del grupo. El 10 de octubre del 2007, la que entonces era una caja de ahorros sin capacidad de financiarse en los mercados, sacó a bolsa Criteria, una sociedad cotizada en la que se agruparon todas las participaciones industriales. Este fue el embrión de lo que hoy es CaixaBank.

Cuando el Gobierno obligó a las cajas a traspasar su negocio financiero a un banco, La Caixa hizo el trasvase de esta actividad a Criteria, que ya estaba en bolsa, y cambió el nombre por el de CaixaBank. Después vinieron las integraciones de Caixa Girona, Bankpime, Banco de Valencia y Banca Cívica.

Y finalmente, la desintegración de la caja de ahorros y su conversión en una fundación bancaria que es propietaria de un banco cotizado y la mayor cartera industrial de España con participaciones estratégicas en Gas Natural, Repsol, Abertis y Telefónica. «Cambiamos para no cambiar», resumió ese día Fainé en la última asamblea general de La Caixa.

Precisamente, la fuerte cultura interna de La Caixa, muy pegada a la obra social y al cliente minorista, y su carácter atípico de caja de ahorros que funciona como un banco, pero sin serlo, fueron motivos de desencuentro entre Fainé y Nin.

Ambos directivos han funcionado aparentemente como un tándem perfectamente engrasado durante toda la crisis financiera, pero las diferencias entre ambos eran un secreto a voces cada vez más aireado. Uno de los detonantes de la reestructuración ha sido la constitución de la fundación bancaria, que ha frenado las expectativas de Nin a quedarse como presidente del banco, al menos hasta el 2016. Ayer, fuentes del grupo La Caixa afirmaron que el relevo se ha producido de «mutuo acuerdo»  entre Fainé y Nin, a quien se le reconoció «su contribución fundamental al haber situado a CaixaBank como entidad líder».

El nuevo consejero delegado de CaixaBank es un hombre de la casa muy próximo a Fainé y forma parte de una nueva generación de directivos del grupo a la que también pertenece Francisco Reynés, actual consejero delegado de Abertis y que pilotó la salida a bolsa de Criteria.

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Cuando Reynés saltó a Abertis, fue precisamente Gortázar quien le sustituyó en la dirección general de la cotizada. De 48 años de edad, este directivo procedía entonces de la oficina de Londres de Morgan Stanley, donde fue responsable de fusiones y adquisiciones. Trabajó en este banco de inversión entre 1993 y el 2009, y participó en numerosas operaciones de fusiones y compras en el sector financiero.

El perfil de Gortázar se suma al de una generación de banqueros al frente de la gran banca española junto a sus poderosos presidentes ejecutivos: Javier Marín (con Emilio Botín al frente) y Ángel Cano (con Francisco González). En el caso de Gortázar, su perfil es más similar al de Marín, formado en la banca de inversión.