07 ago 2020

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INNOVACIÓN EN LA FORMACIÓN DE TRABAJADORES

La FP dual como cantera

Seat contrata a los 45 alumnos que han finalizado el primer curso con prácticas basado en el modelo alemán La búsqueda de un oficio y de empleo estable atrae a cientos de aspirantes

ANTONI FUENTES
BARCELONA

«Después de trabajar de forma esporádica de camarera y agente comercial, valoro mucho tener un empleo estable que puede ser para toda la vida». Esa fue la motivación principal de Débora Ocaña, una joven de 23 años de Monistrol de Montserrat, para apuntarse a una larga lista de candidatos que querían entrar en el primer curso de formación profesional (FP) dual de Seat. Tres años después, Débora firmó ayer un contrato indefinido para incorporarse a la fábrica de Martorell el próximo martes.

Esta joven forma parte del grupo de 45 graduados de la primera promoción de FP dual que Seat ha convertido en canteranos para sus líneas de montaje después de superar tres años de formación con un total de 4.625 horas de clases y prácticas. El presidente de Seat, Jürgen Stackmann, destacaba en el acto formal de graduación ante la consellera de Ensenyament, Irene Rigau, la utilidad de la FP dual para «formar una cantera de aprendices para educar a los jóvenes, crear empleo y tener empleados altamente cualificados».

900 aspirantes

La segunda promoción está ya en marcha con 60 jóvenes seleccionados entre 900 aspirantes que buscan oficio, empleo y un sueldo de 420 a 530 euros.

Débora se ha convertido en la imagen de un curso que ha servido a Seat y a Volkswagen para subrayar su responsabilidad social en un momento en que el paro juvenil sigue disparado en el sur de Europa. Hace dos años participó en una presentación multitudinaria de Volkswagen en el Salón del Automóvil de París.

Su compañero de promoción Marc Pérez, vecino de Viladecans y también de 23 años, se planteó estudiar con el sistema de FP dual para «hacer las prácticas que no tenía en ingeniería», que sigue cursando. «Ahora -explica- aspiro a acabar la carrera y ocupar en el futuro un puesto de ingeniero en Seat». Su interés por la tecnología le ha llevado a elegir la sección de chapistería de Seat para trabajar, el área más robotizada de la fábrica. En cambio Débora Ocaña ha optado por el taller de pintura, con el que se ha familiarizado durante las prácticas.

Su fe en Seat también se debe a la larga tradición familiar en la empresa en ambos casos y en otros muchos de los 45 estudiantes que empezarán a trabajar la semana que viene. Ella tiene a su padre en la planta y él tiene a un abuelo, un hermano y un tío como referentes de tres generaciones en Seat.

Son conscientes de que tienen suerte y son la envidia de muchos jóvenes. «Tengo muchos amigos y familiares que se quieren apuntar a los cursos de Seat», explica Débora, que ahora se plantea independizarse en su propia vivienda.