15 ago 2020

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La inspección de los contribuyentes

Hacienda mira con lupa las indemnizaciones por despido

Los funcionarios investigan ceses pactados presentados como improcedentes

El fisco levanta actas en las que reclama las retenciones por el IRPF e intereses de demora

AGUSTÍ SALA / Barcelona

hacienda ha decidido mirar con lupa muchos despidos, especialmente colectivos, para determinar si en vez de improcedentes son en realidad pactados y, por tanto, la empresa debería haberse practicado retención por el impuesto sobre la renta (IRPF). De hecho, ya se han levantado actas en este sentido con las retenciones correspondientes e intereses de demora, según asesores fiscales consultados.

Con el aumento de ajustes empresariales, las autoridades tributarias dirigidas por el ministro Cristóbal Montoro, acuciadas por la necesidad de recursos, han detectado un coladero a través de este tipo de medidas y quieren taponar las fugas. «Si no está muy justificado por parte de la empresa, la inspección interpreta que el cese de la relación laboral es pactado y, por tanto, que debería haberse hecho el pago a cuenta por parte de la compañía», según Carmen Marull, socia responsable del Departament de Recursos Humanos de PwC Tax & Legal Services.

Solo están exentas en los casos en los que el cese de la relación laboral es efectivamente improcedente. Y lo cierto es que los actuarios de la Agencia Tributaria se centran en «buscar indicios de que los despidos son en realidad acordados». Un ejemplo: una empresa en la que los empleados más jóvenes reciben 33 días por año mientras que los mayores de 50, sobre el papel, una indemnización de menos días. Eso provoca los recelos de Hacienda.

Son despidos con una indemnización declarada por debajo de los 45 días por año trabajado (33 a partir del 12 de febrero del 2012, tras la entrada en vigor de la reforma laboral) y en los que están implicadas personas próximas a la jubilación. «A partir de ahora, es especialmente importante la preparación de la documentación y de los medios de prueba», según Carmen Marull, que participó en una jornada sobre novedades fiscales para el año que viene organizada por PwC y dirigida a asesores fiscales de pymes y grandes compañías.

Por su parte, Joan Pons, director del despacho Linktax, destaca que las comprobaciones del fisco se centran en los denominados ERE a la carta, mediante los que las empresas pueden llevar a cabo los ajustes de plantilla acordados con medidas menos traumáticas como las bajas incentivadas o las prejubilaciones.

Los inspectores de Hacienda se ponen manos a la obra en cuanto tienen noticias o información sobre despidos colectivos de este tipo. Lo que se debe tener en cuenta es que «es un tema de prueba y en caso de recurrirlo puede quedar abierto durante mucho tiempo», agrega Pons.

JUSTIFICAR SIEMPRE /Para librarse de las actas  la empresa «siempre tiene que poder justificar la unilateralidad del despido», afirma Marull. En definitiva, ha de ser posible demostrar que los ajustes no están sujetos a ningún tipo de acuerdo bajo la mesa. De lo contrario, deberían haber estado sujetos a retención.

Este tipo de actuaciones por parte de los actuarios del fisco no suelen afectar a los trabajadores beneficiarios de las indemnizaciones. Además «difícilmente las compañías persiguen después a personas que no trabajan ya para ellos», añaden los asesores consultados.

A pesar de que muchos ERE pueden tener la apariencia de despidos improcedentes, Hacienda parte del supuesto de que muchos ceses de relación laboral son, en realidad, acordados por las partes, insiste la representante de PwC.