NUEVO ENSAYO SOBRE EL CAPITALISMO

En crisis desde el 2004

Daniel Lacalle explica en un libro su viaje personal hacia el liberalismo

El autor afirma que la debacle económica en realidad comenzó hace 9 años hinchando artificialmente el PIB con deuda

Autor 8 Daniel Lacalle, con su último libro.

Autor 8 Daniel Lacalle, con su último libro. / FRANCESC CASALS

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AGUSTÍ SALA
BARCELONA

Subvención, intervención. Son palabras que crispan a Daniel Lacalle, autor de Viaje a la libertad económica (Ediciones Deusto. Barcelona, 2013). Al entender de este gestor de fondos residente en Londres, autor del exitoso Nosotros los mercados (Ediciones Deusto. Barcelona, 2012) hay que huir del intervencionismo porque «si los estímulos fueran la solución, los países que los practican tendrían pleno empleo». Y no es así, sentencia.

¿Su receta? Bajar impuestos y recortar «gasto político», que no social. Porque, a su entender «el pinchazo de la burbuja de la Administación no se ha producido». ¿Es de derechas? Esgrime su admiración por Ronald Reagan en EEUU y Margaret Thatcher en el Reino Unido, pero también por el socialista Gerhard Schröder en Alemania. Y es que se define como representante de «la ideología de la prudencia presupuestaria, del dinero en el bolsillo de la gente». Liberal, pese a ser hijo de un intelectual de izquierdas, cree que la fiscalidad debe estar «lo más cerca posible del ciudadano que la paga».

Y, con todas las consecuencias o, como él afirma, con responsabilidad crediticia. «Ni FLA -en referencia al fondo de liquidez autonómico- ni flo ni nada. Que la autonomía recaude y tenga sus gastos y si se pasa, que quiebre». Ha pasado en Detroit. ¿Por qué no aquí?, se pregunta.

¿Independencia? Lacalle recuerda que «no existe un solo país que se haya independizado que no siga siendo independiente». Pero considera que «la gente debe saber que es un proceso destructivo, en el que habrá impacto económico y social. No es un proceso expansivo porque no lo es ni lo ha sido jamás».

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Vehemente, cree que el liberalismo redistribuye mejor la riqueza y la prosperidad que los sistemas «supuestamente igualitarios de Venezuela o Ecuador». Tampoco en Europa y en España se puede hablar, dice, de liberalismo modélico, porque hay «una burocracia que se retroalimenta y una élite extractiva» que configura un capitalismo mutado en «clientelismo» con «hipertrofia del Estado».

Su modelo es el anglosajón que, pese a no ser perfecto, destaca porque cada palo aguanta su vela: responsabilidad crediticia. Y además tiene «organismos reguladores absolutamente independientes del poder político y económico». España tiene mucho que aprender de ello. En resumen, meritocracia frente a enchufismo por exceso de intervencionismo. Lacalle opina que hay que cambiar de mentalidad frente a una crisis «que empezó cerca del año 2004» a base de endeudamiento «para sostener el PIB artificialmente». Como sucedía en la antigua y comunista República Democrática de Alemania.