Las responsabilidades de la crisis

Miguel Blesa, el banquero del PP

José María Aznar, su amigo íntimo, lo aupó a lo más alto de Caja Madrid

Su gestión estuvo marcada por la politización y el exceso de riesgo

José María Aznar y Miguel Blesa en el 2006.

José María Aznar y Miguel Blesa en el 2006. / EFE / JUAN M. ESPINOSA

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OLGA GRAU / Barcelona

José Miguel Blesa de la Parra (Linares, Jaén, 1947) pertenece a la raza de banqueros alumbrada al calor de la política. La trayectoria del que fue presidente de Caja Madrid (ahora integrada en Bankia) desde 1996 al 2010 ejemplifica todos los pecados --sobre todo la politización y el exceso de riesgo-- que llevaron al sistema de cajas de ahorros a la ruina y, a España, al rescate europeo de su sistema financiero.

Blesa no fue un presidente de caja de ahorros cualquiera. Lo aupó a los más alto de Caja Madrid su amigo íntimo, José María Aznar. Juntos prepararon de jóvenes la oposición a inspectores de Hacienda, compartieron inmueble en Logroño y mantuvieron una relación de confianza que pervive hasta hoy.

Coleccionista de grandes vinos y obras de arte, aficionado a la caza y militante del PP, Blesa puso en marcha un bufete fiscal en el barrio madrileño de Salamanca junto a sus compañeros Francisco Guío y Salvador Colmenar por el que pasaron empresarios como Juan Villalonga, expresidente de Telefónica.

El mandato Blesa al frente de la caja de ahorros coincidió con el momento de máxima expansión de la entidad financiera, que multiplicó por cinco su tamaño y configuró un hólding de participaciones industriales vinculadas a antiguos monopolios del Estado. Así, Caja Madrid se convirtió en esta época en la primera accionista de Iberia con un 23% del capital y pasó a ostentar un 10% de Endesa. El fuerte empuje de la entidad transcurrió en paralelo al fuerte crecimiento económico de la etapa de Aznar y sirvió también a los intereses políticos de un Gobierno que siguió controlando a las antiguas empresas públicas a través de sus consejos de administración.

Como accionista de Endesa, Caja Madrid se alineó con Manuel Pizarro para hacer frente a la oferta pública de adquisición de Gas Natural sobre la energética. En Iberia, Caja Madrid defendió centralizar todas las operaciones de la aerolínea en Barajas, en detrimento de El Prat, además de mostrarse a favor de la privatización del aeropuerto madrileño, al que podría optar.

Al frente de la caja madrileña, Blesa nunca se calló sus opiniones, al contrario de otros presidentes de cajas de ahorros. Cuando en 1999 afirmó su interés en "crear una caja muy grande, lo que solamente es posible con La Caixa, que es la más grande de todas", muchos creyeron que por su boca se vertían las opiniones de Aznar.

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Caja Madrid, cuyo consejo de administración contaba con un 50% de políticos del PP, protagonizó una de las batallas políticas más lamentables de la historia financiera española. Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón se enfrascaron en una guerra abierta por el control de la caja, que finalizó con el relevo de Blesa y su sustitución por Rodrigo Rato.

Desde entonces, Blesa se ha mantenido apartado de la vida pública. Sus planes para casarse el próximo 8 de junio con su compañera de los últimos tiempos en una finca de las afueras de Madrid quedan ahora en el aire.