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LOS HOMBRES DE LA EMPRESA

Sorigué cambia el rumbo

La constructora de Lleida ha buscado en la alimentación la diversificación que le permita lidiar con la crisis

La firma ha comenzado a producir aceite, aunque no abandona su negocio tradicional

ROSA MATAS
LLEIDA

La constructora Sorigué reconduce su rumbo. Sin apenas obra pública en el horizonte, su fundador, Julio Sorigué, tiene la vista puesta en el exterior, la iniciativa privada y la diversificación de su actividad: deposita su futuro en el sector agrario. Acaba de construir, junto a su gravera, en Menarguens (Lleida), un molino de aceite para crecer en el negocio oleícola. «Estamos empezando, ya teníamos olivos. Veremos, los negocios empiezan poco a poco» cuenta Julio Sorigué de una de sus últimas apuestas. «Después de tres años sin cobrar hay que mirar salidas. Afrontamos la crisis cambiando de rumbo, entrando en otros sectores, como la agricultura, en el aceite o en el maíz». Julio Sorigué explica así el nuevo camino de su compañía que tiene empresas repartidas por toda la geografía española.

El grupo, con una treintena de sociedades bajo su paraguas, entre ellas algunas chilenas, no se achica y sigue viendo oportunidades de compras. En plena crisis ha adquirido el 80% de Àrdis de Catalunya, una empresa de extracción de áridos con sede en Cerdanyola del Vallès, por 7,1 millones de euros. Y para potenciar su división de prefabricados ha alcanzado el 100% del accionariado de ICA, sociedad de la que formaba parte desde 2001. Con estas adquisiciones, han llegado algunas contrataciones que, sin embargo, no compensan la caída de la plantilla en los años duros. El grupo cierra el 2012 con 2.000 trabajadores, 700 menos que en 2008.

La facturación ha aguantado. Cerrará el año con 460 millones de euros, la misma cifra que en el 2011 y una previsión de un 20% menos para 2013.

La empresa arrancó en 1968 con la constitución de Julio Sorigué Zamorano, que daba continuidad al trabajo del fundador como autónomo individual desde 1954. En 1980 cambió su nombre por Sorigué. El impulsor, nacido en Cervera (Segarra), cuenta que puso los cimientos de la empresa con 21 años, cuando consiguió la adjudicación de la carretera que salía de la puerta de su casa, entonces vivía en Binéfar (Huesca).

Su nombre firma tramos de carreteras, autopistas, grandes obras como la L9 del metro de Barcelona edificios como el Ayuntamiento de Cortes de la Frontera (Málaga), la Avenida Josep Tarradellas de Barcelona o el centro de salud de Fuensalida (Toledo).

La Diputación de Lleida ha entregado este mes a Julio Sorigué el premio Liderazgo y Oportunidad por sus 60 años de trabajo en el sector. «Empecé muy joven a trabajar y lógicamente he tenido siempre algunas ideas que he intentado desarrollar con mucho esfuerzo», dijo al recibir el premio.

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