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pérdida de una inversión estratégica española

Argentina expropia YPF

La petrolera controlada por La Caixa y Sacyr tacha la medida de «ilícita» y «discriminatoria»

Cristina Fernández de Kirchner se hará con el 51% de las acciones de la filial de Repsol

Abel Gilbert

Y péguele fuerte, pegue con todo, rezaba el eslogan de YPF, en la década de los años 70, cuando era estatal y gobernaba el peronismo con su hábito de linchar a adversarios. Cristina Fernández de Kirchner dio un salto al pasado con la ilusión de encontrar el futuro y ayer expropió el 51% de la empresa de la que Repsol es accionista mayoritaria. El precio de esas acciones lo fijará el Tribunal de Tasaciones de la Nación.

La presidenta envió al Congreso un proyecto de previsible aprobación que declara a la petrolera «de utilidad pública», con el propósito de garantizar el «autoabastecimiento de hidrocarburos». De inmediato, nombró como interventores YPF al ministro de Planificación Federal Julio de Vido y al viceministro de Economía, Axel Kicillof, quiénes removieron de sus cargos a todos los directores y síndicos de la compañía que más aporta al fisco de este país.

Repsol, controlada por La Caixa y Sacyr, calificó la medida «manifiestamente ilícita y gravemente discriminatoria», porque «viola los más fundamentales principios de seguridad jurídica y de confianza de la comunidad inversora internacional». Adelantó que «se reserva todas las medidas legales que procedan».

«Recuperamos la soberanía energética. Somos el único país de América Latina que no maneja sus recursos naturales», dijo al hablarle al país desde la sede del poder ejecutivo, con toda su pompa y circunstancia. A cada frase, le respondió el aplauso y los vítores de los invitados. Las melodías que se entonan en los estadios de fútbol se llenaron de retórica nacionalista.

INVERSIONES INSUFICIENTES/ «No es un modelo de estatización. Seguimos manteniendo el modelo de sociedad anónima», explicó la presidenta. La nueva YPF tendrá una «modalidad moderna de negocios» que buscará distintas asociaciones con el capital privado y se mirará en el espejo de la brasileña Petrobras.

Las acciones expropiadas se repartirán entre el Estado Nacional (26,01%) y las provincias productoras (24,99%). Kirchner fundamentó la decisión en el hecho de que Argentina se ha convertido por primera vez en su historia en un país importador de combustible. Repsol, a los ojos de la presidenta, es culpable de no haber invertido lo suficiente y haber duplicado sus ingresos.

YPF fue fundada en 1907 y privatizada en 1992, con el aval entonces de los Kirchner, cuando gobernaban la provincia de Santa Cruz. La empresa tiene 393 millones de acciones clase D. Un 57,43% pertenecen a Repsol y en un 25,46% al Grupo Petersen, de la familia Eskenazi.

Finalmente, el proyecto anunciado ayer es muy parecido al que circuló como borrador el pasado jueves y que motivó una dura advertencia del Gobierno de España sobre sus consecuencias en las relaciones bilaterales. El pasado sábado, el ministro de Industria José Manuel Soria supuso que las negociaciones con Repsol se habían encauzado. Se creyó, a su vez, que la reunión pedida a Kirchner por Barack Obama en Cartagena, en el marco de la VI Cumbre Iberoamericana, había funcionado a su vez como disuasivo.

DEL AMOR AL DESENGAÑO / «Los que esperen que esta presidenta responda improperios pierden el tiempo», dijo Kirchner en alusión a las admoniciones llegadas de Madrid. Un escenario conflictivo que no estaba en los cálculos de casi nadie en diciembre del 2010. «No hay mejor socio para YPF que Repsol y no hay mejor socio para Repsol que YPF», dijo entonces, mirando a los ojos a Antoni Brufau cuando se dio a conocer el hallazgo en la provincia de Neuquén del enorme yacimiento gasífero de Loma de la Lata. ¿Qué sucedió en el medio? El kirchnerismo se fugó hacia adelante porque el modelo de importación sostenida de combustible hace peligrar, junto con la inflación y la huida de capitales, no solo el crecimiento económico sino las aspiraciones políticas futuras de la presidenta. El Gobierno, según algunos observadores, llegó a la conclusión de que España, con tantos frentes abiertos y riesgo de intervención financiera no tiene capacidad de reacción y que la medida galvaniza el frente interno (una suerte de Malvinas energética).

El kirchnerismo no cree que América Latina le de la espalda. Repsol activará una catarata de juicios. Nadie sabe, en tanto, de dónde saldrá el dinero para manejar YPF: el país tiene un acceso muy restringido al crédito internacional. Ya se habla de los chinos o de empresarios «amigos». Por lo pronto, el Gobierno acaba de cambiar la Carta Orgánica del Banco Central para recurrir a sus reservas (superiores a los 40.000 millones de dólares). Kirchner ha anunciado su proyecto convencida de que hará historia. El matrimonio Kirchner es reincidente en expropiaciones. Nadie descarta que siga por ese sendero.

Vea el vídeo del discurso de la presidenta argentina en el móvil.

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