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NUEVO MODELO DE APOYO PÚBLICO A LA BANCA

El Estado saneará por primera vez una entidad antes de su fusión

Duero recibirá 475 millones para que no fracase su unión con Unicaja

PABLO ALLENDESALAZAR
MADRID

Una nueva vía de ayudas públicas para la banca está a punto de ver la luz. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), controlado por el Gobierno y el Banco de España, dará apoyo a Caja Duero-España para que no fracase su fusión con Unicaja. Será la primera vez que una entidad reciba dinero público para sanearse antes de integrarse con otra, lo que ha levantando una ola de indignación entre sus competidores.

Los consejos de las dos antiguas cajas se reunieron ayer por la tarde para impulsar la operación, que se inició hace casi un año y que en las últimas semanas ha estado a punto de naufragar, lo que hubiera obligado al Estado a intervenir Duero.

La situación se ha salvado porque el FROB va a prestar 475 millones a la entidad castellano-leonesa en forma de bonos convertibles en acciones. Con esta inyección de capital, podrá sanear sus activos tóxicos para luego traspasarlos, junto a los sanos, al banco de la malagueña Unicaja, que será el séptimo del mercado (con unos 77.000 millones en activos y 120.000 millones en volumen de negocio).

La ayuda está lejos de los cerca 1.500 millones que Braulio Medel, presidente de la entidad andaluza, reclamó en un primer momento. Pero el Estado estima que una ayuda tan abultada hubiera sido mal vista por la Comisión Europea. Sin embargo, Unicaja podrá pedir convertibles por entre 375 millones y 1.025 millones de euros.

Duero-España deberá devolver la ayuda -1.000 millones: los 475 más los 525 que recibió cuando se fusionaron las dos cajas que la formaron- con un interés de entre el 8% y el 10% mediante los dividendos que percibirá por el 30% del banco de la nueva fusión. En el sector, con todo, se duda de que pueda lograrlo, debido a las malas perspectivas de negocio y a que la entidad castellana debe afrontar un saneamiento inmobiliario de 1.140 millones.

JUNTA DEL BBVA / Por otra parte, el presidente del BBVA, Francisco González, alabó ayer las medidas «valientes» adoptadas por el Gobierno para salir de la crisis, pero advirtió de que «aún queda mucho por hacer». También confirmó que el banco reducirá 1.300 puestos de trabajo y 300 oficinas tras la compra de Unnim y añadió que se hará «en la medida de lo posible» mediante fórmulas no traumáticas como las prejubilaciones.