29 oct 2020

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informe económico del presidente del gobierno

Zapatero enciende el debate de los horarios comerciales

La Generalitat rechaza la «moda» de centralizar las competencias autonómicas

El presidente planteará a las comunidades un mayor concierto en sus políticas

R. M. SÁNCHEZ / P. SANTOS
MADRID

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, abogó ayer por nuevos «instrumentos de coordinación» entre las comunidades autónomas para acabar con «algunas ataduras» que limitan el crecimiento de la economía. «Plantearemos a las comunidades autónomas actuaciones concertadas en materia de horarios comerciales, reducción de las actividades sometidas a licencia municipal e incorporación de nuevos instrumentos de coordinación entre ellas», anunció ayer Rodríguez Zapatero en la Moncloa, durante la presentación del Informe Económico del Presidente del Gobierno correspondiente al 2010.

Una mayor unidad de mercado entre las diferentes comunidades autónomas es una de las demandas que con mayor insistencia reclama la clase empresarial, cuya flor y nata estaba ayer representada entre el público asistente en la Moncloa. Es uno de los mensajes que los grandes empresarios trasladaron al presidente del Gobierno en la reunión celebrada a finales de noviembre en La Moncloa para tratar sobre la salida de la crisis. También es una de las demandas del nuevo presidente de la patronal CEOE, Juan Rosell, quien se estrenó ayer en La Moncloa en su primer gran acto institucional.

La propuesta del presidente para una mayor concertación autonómica en materia de horarios comerciales se encamina a facilitar una mayor libertad de apertura, según fuentes del Ejecutivo. La propuesta podría ser planteada en una próxima reunión de la comisión sectorial de comercio, dentro del ámbito de Industria.

DISPARIDAD / La iniciativa puede ser de todo menos pacífica, a tenor de las primeras reacciones por parte del Govern. En el caso de Cataluya, el número de días festivos en los que las grandes superficies pueden abrir es inferior a Madrid. De hecho, existe una disparidad de horarios y de calendarios en materia comercial en España. El portavoz de la Generalitat de Catalunya, Francesc Homs, expresó ayer su rechazo a la «moda de centralizar la capacidad de decisión» de las comunidades autónomas. CiU interpreta el anuncio de Zapatero como un nuevo intento de aplicar una nueva Loapa (en alusión al principio de uniformidad autonómica de la vieja ley orgánica de reparto de competencias). Homs afirmó que culpar a las autonomías de los problemas económicos del Estado «no es una manera honesta de enfocar las cosas», informa Neus Tomás.

«¿De qué estamos hablando, de que Catalunya se iguale a Madrid o de lo contrario?» se preguntaba ayer un representante empresarial, perplejo ante la escasa concreción del anuncio del presidente. «Lo lógico es que Catalunya o País Vasco se aproximen a la libertad de horarios que hay en Madrid», según fuentes del Ejecutivo.

Para Rodríguez Zapatero, la necesidad de una mayor coordinación entre las políticas autonómicas es una más de las reformas a su juicio «imprescindibles» para impulsar el crecimiento económico y la creación de empleo. Con todo, las más importantes, a su juicio, son las que afectan al sistema financiero, las pensiones y el mercado laboral.

«Estamos abordando uno de los procesos de modernización económica más importantes de todo el periodo democrático», proclamó el presidente en la lectura de su cuarto informe económico anual.

Zapatero se mostró dispuesto a buscar acuerdos sobre todas las reformas pendientes «hasta el límite de las posibilidades» del Gobierno, pero también advirtió de que si el pacto no es posible, el Ejecutivo seguirá adelante y «cumplirá sus compromisos con las reformas». Este es otro de los mensajes que a los empresarios les gusta oír. Ningún representante sindical estaba ayer en el acto celebrado en el salón de tapices de La Moncloa.

BALANCE DEL AÑO / «El 2010 ha sido un año duro y difícil», dijo el presidente al hacer balance de un ejercicio que se ha cerrado con más de 4,1 millones de parados y en el que el Gobierno se ha visto obligado a adoptar dolorosas medidas de austeridad. Zapatero insistió en las prioridades de su política económica, austeridad y reformas estructurales, como vías para lograr el crecimiento y la creación de empleo. Según dijo, la política de reformas permitirá a la economía española crecer «en el entorno del 2% al 2,5% en el promedio del 2011 al 2015» y crear empleo.

El presidente avanzó que la reducción del déficit público del 2010 se cumplirá «con holgura» e insistió en que el objetivo del 6% del PIB para el 2011 es «incuestionable». Anunció, además, que en el 2010 la lucha contra el fraude fiscal permitió una recaudación «récord» de 10.000 millones de euros (el 1% del PIB).

Sobre la reforma de pensiones, Zapatero insistió en que se tendrá en cuenta «el tiempo efectivamente trabajado para poder jubilarse con anterioridad a la nueva edad legal fijada, que será de 67 años y la naturaleza del empleo desempeñado».