DIRECTORA GENERAL Y EXDIRECTOR GENERAL DE ESADE

Eugènia Bieto y Carlos Losada: «El riesgo es que las escuelas copien la cultura empresarial existente»

Eugènia Bieto camina sonriente en la sede de Esade ante la mirada del Carlos Losada, el jueves pasado.

Eugènia Bieto camina sonriente en la sede de Esade ante la mirada del Carlos Losada, el jueves pasado. / JONATHAN GREVSEN

Se lee en minutos

AGUSTÍ SALA
BARCELONA

Eugènia Bieto (E. B.) es desde el viernes la séptima directora general de Esade -primera mujer en este cargo en Europa- en sustitución de Carlos Losada

(C. L.), que lo ha sido durante 10 años. Experta en formación para emprendedores, Bieto dio clases hasta junio. Ahora se dedicará de lleno a dirigir la escuela. Losada ocupará su tiempo «básicamente en la docencia y la investigación», además de consejos de administración y oenegés. Aunque con ideas propias cada uno, comparten muchas visiones y proyectos hasta el extremo de que será difícil determinar dónde acaba la gestión de uno y empieza la de la otra, aseguran en esta entrevista a dos.

-¿Qué considera Carlos Losada que le ha quedado pendiente?

C. L. -Hay muchas políticas que son a muy largo plazo, como la de internacionalización, que es a 10 o 20 años, y que ya están marcha.

-¿Y ese es un camino que seguirá la nueva directora general?

E. B. -Pasamos de ser una escuela local a internacional. Ahora queremos ser una escuela global, lo que implica que Esade sea una marca conocida en todo el mundo, especialmente en donde queremos tener más impacto como escuela que produce conocimiento de nivel y que sea la mejor opción para directivos y jóvenes que busquen una formación en concreto.

-¿Supone eso desembarcar en otros países?

E. B. -Ahora somos muy buenos atrayendo alumnos foráneos para los MBA y los másteres Bolonia, pero aún nos falta ser muy reconocidos en EEUU. En Sao Paulo (Brasil) tenemos oficina, inaugurada cuando yo era subdirectora general. Toda la red de oficinas, de global centers, como les llamamos, se comenzó hace un año y medio. Allí trabajamos en alianzas fuertes con las mejores escuelas de negocios de la zona y centros para directivos de multinacionales españolas y de empresas de cada zona. Las prioridades son India, Brasil y EEUU.

-Su mayor reto...

E. B. -En la base de mi mandato está la consolidación. Durante 10 años, Carlos le ha puesto una velocidad y dirección a Esade. Ahora ha de correr más, llegar más lejos.

-Con Losada se han acelerado los fichajes, como el de Javier Solana. ¿Qué aportan a la escuela?

C. L. -Complementan. Una institución como Esade ha de ser una constante generadora de ideas, en especial cuando muchas cosas son absolutamente globales. Que haya instituciones con capacidad de pensamiento global es básico. La política de contactos internacionales se inició hace años. Hay personas que por su reputación son un complemento extraordinario para nuestro claustro. Tener además de grandes profesores algunas figuras conocidas tiene un efecto multiplicador.

E. B. -No es tanto un tema mediático como la capacidad que tienen de aglutinar a profesores y retarlos con planteamientos y preguntas.

-¿Cómo sienta dejar de ser director, qué espera de la nueva dirección?

C. L. - Me siento fenomenal. No hay que cometer el error de vanidad de pensar que hay que conservar porque sí lo que uno ha hecho. Eugènia tiene claro lo que tiene que cambiar y lo que no. Estaré contento si de la escuela sale gente capaz de aportar valor real, de transformar la realidad en positivo, porque además de buena formación tienen una serie de valores. Y también si apuesta por la investigación. Si hace todo esto, como prevé, que cambie lo que quiera, me sentiré satisfecho.

E. B. -Es cierto que cambiar por cambiar no tiene sentido. Hay que aprovechar lo hecho por los predecesores. Como dice uno de mis maestros, Eduard Bonet, citando a Newton: "Si he logrado ver más lejos es porque me he subido a hombros de gigantes".

-¿Espera aumentar las aportaciones de exalumnos y empresas?

E. B. -Lo tenemos previsto. Necesitamos no depender al 100% de las matrículas (aunque sin aspirar a los niveles de EEUU) para obtener otros fondos con los que mejorar la dotación para becas. Es una asignatura pendiente. Aunque ya hay muchos alumnos que se benefician de ellas son aún pocos y esto forma parte de la responsabilidad social, uno de los ejes de Esade. Si queremos atraer a los mejores estudiantes de otros países hemos de aumentar esa dotación. Para las becas una vía pueden ser las aportaciones de exalumnos que, a su vez, trabajan en empresas que también pueden participar.

-¿Y para qué más?

E. B. -El otro punto es atraer a profesores de muy alto nivel. Tenemos 130 docentes en el claustro entre la escuela y la facultad de Derecho, cuya internacionalización también quiero; y hasta 700 profesores externos visitantes. De estos docentes, con alta cualificación y experiencia empresarial, no hay tantos. Las mejores escuelas se los disputan y sus tarifas son muy altas.

-¿Cuál creen que ha de ser el papel de una escuela de negocios?

C. L. -El riesgo de una escuela de negocios es reproducir, copiar la cultura empresarial existente. Estos centros tienen sentido si son capaces de romper positivamente la cultura y las prácticas del management, es decir, de cambiarla para mejor. Parece fácil, pero no lo es, porque no hay cosa más cómoda que reproducir lo que ya existe.

E. B. -Y eso solo se puede hacer con gente que se dedique a la investigación y que se enfrente a los problemas y busque soluciones no evidentes. También es muy bueno que los alumnos o los directivos en el MBA hagan preguntas que no sabes contestar a la primera.

Te puede interesar

-¿Y eso?

C.L. -Se trata de un proceso muy compartido de aprendizaje, una característica de Esade.