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Conozca a José Mercé como la palma de su mano

Le leemos la mano al cantaor. Aquí habla de su incredulidad (no cree que haya existido Bin Laden) y de la muerte de su hijo. "Desde que pasó, no celebramos ni Navidades ni bodas"

Ana Sánchez

DE ANTEMANO 

En su DNI pone José Soto Soto, con doble apellido de saga flamenca. Su tatarabuelo ya inventaba seguiriyas. Es José Mercé desde los 13 años. Empezó a cantar en la basílica de la Merced. Hasta su mujer se llama Mercedes. “Pero no tiene nada que ver”, se ríe. En Chipiona le apodan José Mercedes desde que se llevó su coche la grúa. 

61 años. Mantiene intactos el acento jerezano, la sonrisa de anuncio y la melena de 'El rey león'. Empezó a cantar con 6 (y en latín) y grabó su primer disco con 13. 'Aire' llegó a ser el álbum más vendido de la historia del flamenco. Ya va por el 19º o 20º, no lleva la cuenta: 'Doy la cara'. “Musicalmente doy la cara porque he hecho un disco pop”, se justifica. Un “disco de amigos”, lo llama. Comparte dúos con Joaquín Sabina, Pablo AlboránAlejandro Sanz e incluso con su hija O’Hara. Tiene otra hija, Desiré, y dos nietos mellizos (Curro Adonaya), que hacen con él lo que quieren, dice. ¿Que si se conoce como la palma de la mano? “Sí –responde–, sigo siendo el tonto de siempre”, se ríe. “Me la dan por todos lados”. Se ha cruzado, asegura, con “muchísimo aprovechado”. 

Sigue fumando un paquete al día. “Lo tengo que dejar”, dice como un mantra. Lo intentó el otro día, pero volvió a los 5 días. “Es que no merece la pena sufrir. Para tres días que vivimos...”. Eso piensa desde hace 22 años, desde que murió su hijo Curro. 

Es un hombre sensible. Sufre al ver las noticias. “Soy de lágrima muy fácil”. La última vez que lloró fue viendo una peli de amor. Colecciona relojes. “Me da igual que sean malos”. Y hace honor a su colección: es muy, muy, muy puntual. 


Usted habrá dado mucho el cante. Llevo desde los 13 años cantando [se ríe], fíjese si he dado el cante. [Se pone serio] Si dar el cante es pelearse contra la injusticia, sí lo he dado. Siempre que he podido, he dado la cara. 

Es un justiciero. No me gustan las injusticias. Si voy por la calle y veo un abuso, me rebelo y me da igual que haya 30 o 20, me meto.

¿Dónde se ha metido? Un día en Chipiona había 5 o 6 niñas pegando a otra. Me fui para ellas y las tiré a todas a un lado. Es algo que no puedo evitar.

¿Le sale un increíble Hulk? Me sale como un increíble Hulk [se ríe]. 

También le pasa cuando tiene hambre. Se le quita la educación, dicen. Cuando tienes hambres, no razonas [se ríe].

Sus prioridades en la vida: sofá, Real Madrid, bingo y mus. Sí, esa es la vida que hago. Cuando no estoy trabajando, me gusta irme con mi mujer al bingo un ratito, un sándwich, dos cartoncitos y nos vamos a casa. 

Cantará bien los bingos. Ahí no canto nada [se ríe].  Mira que soy cantaor y no canto nunca [carcajada]. Y cuando puedo, juego con mis compañeros una partidita de mus y nos los pasamos de puta madre. Y, cómo no: Santiago Bernabéu, que es el templo del fútbol. Siempre que puedo estoy ahí. 

Tiene muchos amigos en el vestuario. Muchos, muchos amigos. Sí, sí. 

Podría plantearse ser presidente. Qué va… ¿Sabe lo que cuesta ser presidente? [Se ríe].

¿Sigue bajando a desayunar al bar en pijama? Casi. Porque lo tengo al ladito de casa y sí [habla riendo], casi bajo en pijama a desayunar todos los días.

¿Lo más extravagante que ha hecho? Fue en Budapest. Llevábamos de gira muchos meses y estábamos todos los de la compañía ya majaras [se ríe]. Y salí con un mono de trabajo a cantar el martinete. 

¿Un mono de trabajo? Un mono azul [se ríe]. Y el guitarrista con una carretilla pasando delante de mí. Otro guitarrista se vistió de lagarterana. Pero lo hicimos tan bien que nadie se dio cuenta.

Se darían cuenta de que llevaba un mono. Pero lo verían como algo normal.

Casi ingresa en un seminario. Sí. Yo tenía 8, 9 años; mi hermano, 10, 11. Imagínese decirle a una gitana que se van los niños a Guipúzcoa a un seminario. Mi madre le pegó un empujón al cura. 

¿Es ateo? No ateo, pero soy muy incrédulo. 

Ni siquiera cree que el hombre haya pisado la Luna. Ciertamente. Y tampoco creo que haya existido Bin Laden. Creo que es un invento. 

"No creo que haya existido Bin Laden. Pienso que es un invento. Yo creo en lo que veo, en lo que vivo y en lo que toco" 

¿Y en qué cree? Yo creo en lo que veo, en lo que vivo y en lo que toco. Cuando dicen que llegaron a la Luna esta gente, le dijeron a Chocolate, un cantaor: “Antonio, que han subido los 'gachós' a la Luna”. “Sí, pero no saben cantar por seguiriyas” [se ríe]. Pues eso digo yo.

A veces maldice a Dios. Desde que murió su hijo  [Curro, con 14 años]. Si Dios es omnipotente, si todo lo puede, me gustaría hablar con él y preguntarle por qué nacen los niños enfermos. ¿Qué han hecho?

Su hijo nació con un problema de corazón. Sí. No puedo entender qué daño puede hacer un niño recién nacido para que nazca enfermo. El día que me lo expliquen…

¿Ha llegado a alguna conclusión? No, no se llega a ninguna conclusión. Ves que la vida son tres días, que al que le toca le toca, y ya está, no hay más historias. 

Han pasado 22 años. 22 años ya. Pero eso no se supera nunca. 

¿Ha vuelto a celebrar la Navidad? No, no, no, no. Desde que pasó lo de mi hijo, no celebramos nada: ni Navidades, ni bodas… Yo estuve en la boda del Rey, porque no tuve más remedio que asistir. No voy a las bodas de mi familia siquiera.

¿Ni cumpleaños? Bueno, los cumpleaños de mis nietos… Pero, vamos, desde que pasó lo de mi hijo celebramos pocas cosas ya. 

¿Y cómo se sobrelleva? Se sobrelleva como un autómata. Tú vas viviendo. Tenía dos hijas más y las tuve que mantener, y no sabía más que cantar. Y ya está. Y tienes que seguir viviendo la vida. Pero tu filosofía ya es otra. Ya no te enfadas por cualquier cosa. 

Ya no hace planes a largo plazo. No, no, no, no. Yo vivo el día a día. Yo ya no hago planes de futuro.  

Ahora tiene otro Curro [su nieto]. Afortunadamente, sí. 

¿Por qué se cortaría la melena? Me cortaría la melena por que no hubiera pasado nada. Por lo único. 


Su profesión frustrada: futbolista. Ciertamente. 

Jugó de delantero centro. Sí, de pequeño en el colegio. Pero no me dio tiempo a nada, porque con 13 años ya me puse a trabajar. 

“El último cantaor clásico”, lo llaman. Desgraciadamente, me estoy quedando solo. Ahora mismo, cantaores clásicos quedan muy pocos. Y estoy loco por que salga una voz que hiera, que duela, que llegue. Como yo digo, medio en serio, medio en broma, será lo que comemos, será la capa de ozono, pero no salen esos ecos que hieren, que duelen y que rompen. No sé si es que antes se pasaba más fatiga, costaba más todo.

¿Cuántos discos lleva? ¿19? ¿20? ¿Lleva la cuenta? Pues no lo sé, la verdad. Por ahí andaremos. 

Más de un millón de copias vendidas. Eso seguro.

¿Uno se puede hacer millonario con el flamenco? No. Hombre, si tienes la suerte de poder vivir más o menos estable... Pero millonario, no, no, qué va, qué va. Millonario es muy difícil, y ahora con el euro, más [se ríe]. 

Aún le dan taquicardias antes de salir al escenario. Lo paso muy mal antes de salir al escenario. Esos 10 o 15 minutos no se los deseo a nadie. Si tengo algún enemigo, ni a ese se lo deseo. Pero el día que no me ocurra, debe de ser que ya no tengo que estar ahí. Ahora estoy disfrutando muchísimo de mis conciertos. 

¿Por qué? Porque ahora canto más para mí.

¿Y eso cómo es? Ya no estás tan pendiente del aplauso ni de la crítica. Ya eres más tú. 

Ha madurado. Sí, yo creo que sí. Es algo que supongo que te sucede con la edad.

"Lo paso muy mal antes de salir al escenario. Esos 10 o 15 minutos no se los deseo a nadie"

¿Alguna espinita? La tenía, pero ya la voy a hacer: la antología del flamenco, el 2 de octubre en la Maestranza de Sevilla, en la clausura de la Bienal. 

Y grabar con Springsteen una seguiriya. Eso en cualquier momento… Tenemos proyectos muy bonitos.   

Ah, ¿sí? Tenemos proyectos [se ríe] y no lo voy a decir. Yo creo que en algún momento sonará la flauta.  

¿El lugar más extraño donde ha cantado? Aquí en Barcelona. Me contrataron para una fiesta privada, con todo el grupo. Y cuando abrieron las cortinas, vi a un señor, a su mujer y a otra pareja. 

¿Dio un concierto para 4 personas? Sí, sí, sí. Es lo más raro que he hecho en mi vida. Ella no hablaba nada de español, pero se sabía todos mis temas. Eran rusos. 

¿A quién admira? Admiro a mucha gente. Muchos buenos amigos que tengo que lo dan todo a cambio de nada. 

¿Se pueden contar con los dedos de la mano? Son pocos pero parecen muchos [se ríe].


Conoció a su mujer, Mercedes, con 13 años. ¡Madre mía! Conocí a mi mujer recién llegado a Madrid, con 13 años, sí. Nos conocimos en una cafetería, enfrente del tablao. Ella iba con su sobrina en brazos, y se quedó mirándome. Creo que se quedó pasmada al verme [se ríe], y yo también igual. 

¿Amor a primera vista? Sí, si existe eso del flechazo ese que dicen, pues sí, fue así. 

¿Y qué pasó? Yo creí que estaba casada, como la vi con una niña... A partir de ahí, trabajamos juntos en el mismo tablao y empezamos a 'ronear'. 

¿A ‘ronear’? No sé cómo decís ahora vosotros, pero nosotros 'roneábamos'. Nos gustábamos, nos echábamos miraditas… 

¿Cuánto tardó en darle un beso? Pues tardé mucho en darle a Merce un beso. Y un beso de esos robados [se lo piensa]. Llevaríamos 3 o 4 meses. ¡Y robado! [se ríe].

Llevan 42 años casados. El 23 de septiembre, 42 años. 

¿Cuál es la fórmula de un matrimonio duradero? Respetarse mucho y aguantarse mucho. Ahora la gente joven no aguanta nada. 

¿Hay que aguantarle mucho a usted? No, lo mismo que me aguanta ella la aguanto yo. 

¿Qué es el amor? El amor es algo que te hace soñar, te hace vivir, te hace sentir y hacer cosas. Sin amor yo creo que no se puede vivir. 

"Como buen Aries, me entrego totalmente. He hecho locuras por amor: desde meterme en la cama y no querer comer ni ver a nadie"

¿La mayor locura que ha hecho por amor? Como buen Aries, me entrego totalmente. He hecho locuras: desde meterme en la cama y no querer comer ni ver a nadie... 

¿Por su pareja? Sí, por mi pareja. Porque yo era muy joven, mi madre llegó [a Madrid] y mi tío le dijo que me iban a casar muy pronto, y mi madre me llevó para Jerez. Pero ya me vio mi madre y me fui para Madrid otra vez [se ríe]: porque ni quería ver a nadie, ni quería comer, ni quería vivir, ni nada. Eso es el a-mor [recalca cada sílaba]. Eso es e-na-mo-rar-se. Luego ya... se puede ir un poco la pasión. 

Después de 42 años... Y que nos queden muchos, hija. Encontrar una pareja también es suerte. Es una lotería el matrimonio. 

Su mujer le acompaña a todos los conciertos. No me gusta estar sin ella. Yo me siento más a gusto con mi mujer. Me siento más tranquilo, me siento mejor. A todos los lados que puedo ir con ella voy. 

¿Siempre le ha acompañado? Cuando ella bailaba, no. Desde que pasó lo de mi hijo, creo que es cuando dejó de bailar.

Eso o une mucho o separa mucho. Claro. Tiene las dos vertientes. Afortunadamente, nos unió más. 

Y después de superar eso… Lo demás es secundario.