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Ennio Morricone: "Los nuevos desafíos me asustan"

Le gusta recibir trato de "maestro". Se lo ha ganado a pulso: ha compuesto casi 500 bandas sonoras, entre ellas, clásicos como 'La misión'

Su nuevo trabajo se escuchará en 'La correspondencia', la última película de Tornatore. ¿El secreto de su éxito? "Soy un tipo duro"

NANDO SALVÀ

No es solo uno de los más grandes compositores de bandas sonoras de la historia; es, directamente, una leyenda. Su carrera abarca más de cinco décadas e incluye casi 500 obras para cine y televisión, entre ellas de clásicos como 'Novecento' (1976), 'La misión' (1986), 'Los intocables de Eliot Ness' (1987) y, por supues-to, la música que escribió en los años 60 para los 'spaghetti-western' de Sergio Leone. Su música ha inspirado a una amplia gama de artistas, desde Metallica hasta Céline Dion. Sus melodías se han convertido en símbolos de la cultura popular y tonos para teléfonos móviles.

Tras una vida entera en busca de la perfección y la experimentación estilística, Morricone es tal marca, tal sinónimo de brillantez, que probablemente tiene derecho a tomarse a sí mismo demasiado en serio. Durante las entrevistas le gusta recibir el trato de “maestro”, y si se le hacen demasiadas preguntas sobre sus colaboraciones con Leone se corre el riesgo de que se considere menospreciado. Solo unos meses después de ganar su primer Oscar competitivo –obtuvo uno honorífico en el 2007– gracias a la banda sonora de 'Los odiosos ocho', acaba de llegar a los cines de nuestro país con su más reciente trabajo: pone música a la nueva película de Giuseppe Tornatore'La correspondencia', historia de amor situada en el umbral entre la vida y la muerte y protagonizada por Jeremy Irons y Olga Kurylenko
 

"Consideré que no otorgarme el Oscar por la música de 'La misión' fue un gran error por parte de la Academia"

En primer lugar, maestro, felicidades por el Oscar.
¡Gracias! Fue una sensación maravillosa ganar finalmente un Oscar competitivo, después de haber sido nominado cinco veces con anterioridad. Lo cierto es que en todas esas ocasiones previas me sentía reacio a conseguirlo; y alguna de ellas, durante la gala, recuerdo haberle dicho a mi esposa: “Espero que no pronuncien mi nombre”. Tenía miedo de ponerme demasiado emotivo. Pero esta vez no sentía nada de eso, ni le dije nada a mi esposa. Esta vez pensé: “Espero que me lo den”. ¡Y así fue! Fue realmente emocionante. Mientras estaba de pie en el escenario, sosteniendo la estatua entre las manos, sentí que las piernas me flaqueaban.

¿Se siente un poco frustrado por el hecho de que pasaran tanto tiempo y tantas nominaciones antes de hacerse con la estatuilla?
No, es comprensible. Durante los años 60 y 70, los wésterns y las películas de gánsteres lograban un gran éxito a nivel internacional pero no tenían una buena reputación entre los críticos de cine. Eran percibidas como cine menor y, por tanto, no apto para premios. Dicho esto, sí consideré que no otorgarme el Oscar por la música de 'La misión' fue un gran error por parte de la Academia. Recuerdo que esa noche, al anunciarse el ganador, me sentí extremadamente molesto. Salí del teatro inmediatamente.

¿Qué destacaría de su colaboración con Tarantino en ‘Los odiosos ocho’?
Recuerdo que un día me llamó y me pidió que compusiera la banda sonora y, al principio, le contesté que no. Mi primera reacción ante cualquier propuesta suele ser que no, porque los nuevos desafíos me asustan. Pero, una vez acepté, trabajar con él fue un placer. Me dio total libertad, y yo decidí crear algo que fuera muy diferente de lo que había hecho con Sergio Leone. Me habría sentido como un gusano si me hubiera limitado a plagiarme a mí mismo.

"Muchas personas piensan que soy un compositor de wésterns, pero esa opinión procede de una ignorancia insultante. Tan solo el 8% de mi repertorio son bandas sonoras para este género"

Al menos inicialmente, resultó algo extraño que decidiera trabajar con Tarantino esta vez. Después de todo, usted declaró sentirse decepcionado por la forma en que él había usado su música en ‘Django Desencadenado’ (2012). 
Bueno, creo que mis palabras de entonces fueron tomadas fuera de contexto. Solo dije que era una pena que Tarantino no hubiera utilizado la música de una manera que resultara coherente con la historia. Y creo que él entendió mis palabras. Hay momentos en una película en los que la música puede jugar un papel increíblemente importante y explicar más cosas que los diálogos. Sin embargo, para lograr eso un director debe dejar que la música respire. Los oídos y el cerebro del espectador no deben ser saturados con mezclas de música y diálogos y efectos de sonido. Debe concederse a la música el tiempo que necesita.

Usted compuso su primera banda sonora en 1961, y en algún momento de su carrera escribía un promedio de 20 bandas sonoras al año. ¿Cómo se puede explicar tanta productividad?
Es muy sencillo: entonces todos los directores italianos querían trabajar conmigo. Pasolini, Bertolucci, Monicelli, Argento, Bellocchio, Tornatore... He escrito todo tipo de música para todo tipo de realizadores. Muchas personas piensan que yo soy un compositor de wésterns, pero esa opinión procede de una ignorancia insultante. Tan solo el 8% de todo mi repertorio son bandas sonoras para filmes de este género. Muchas personas no conocen el verdadero alcance de mi trabajo. Aunque entiendo el motivo de su confusión: mis colaboraciones con Sergio Leone son extremadamente célebres.

La celebridad de estas composiciones, de hecho, trasciende lo estrictamente musical. Son verdaderos iconos pop. ¿Por qué cree que han llegado a lograr ese estatus?
En primer lugar, porque las películas mismas tuvieron mucho éxito. Y lo bueno de Sergio es que siempre era capaz de emparejar la escena correcta con la música adecuada, y además daba a la partitura el protagonismo que merecía para que el público realmente pudiera escucharla: la dejaba sonar entera, y a todo volumen. Así que sus películas fueron el escaparate perfecto para mi música, que, por otra parte, era magnífica.

Usted y Leone se conocieron muy jóvenes, en sus años de estudiantes. ¿Qué recuerda de su relación con él?
Solíamos discutir mucho, pero era necesario para conseguir lo mejor el uno del otro. Pero no hablemos demasiado de Sergio. Como ya he dicho, esas películas son solo una pequeña parte de mi carrera.

Acaba de escribir la música de ‘La correspondencia’, la nueva película de Giuseppe Tornatore. Es la duodécima vez que trabaja con él. ¿Cómo ha evolucionado su asociación desde ‘Cinema Paradiso’ (1988)? 
Con el tiempo ambos nos hemos hecho más valientes, así que cada vez que trabajamos juntos estamos dispuestos a tomar riesgos. Nos entendemos y respetamos mutuamente. Él también sabe mucho de música, y eso hace que nuestra comunicación sea más fácil, sobre todo porque, por otro lado, no interfiere en mi trabajo. Colaborar con cineastas tan talentosos es difícil, pero muy fructífero. Y, al fin y al cabo, Giuseppe y yo somos amigos. Lo hemos sido durante más de 25 años.

Soy un tipo duro, en primer lugar conmigo mismo y, en consecuencia, con los que me rodean. Pero esa es la única manera de lograr el éxito que yo he alcanzado"

¿Hay un momento concreto de su vida, quizá durante su infancia, en el que recuerda haber decidido: “Quiero ser músico”?
En realidad, no. Supongo que estaba escrito que así fuera. Empecé a tocar la trompeta porque mi padre era trompetista. Tocaba por las calles de Roma a cambio de comida y muy pronto empecé a acompañarle como asistente. La vida era muy difícil en la ciudad, durante la guerra y después de ella. Tocábamos en los peores locales, adonde los soldados americanos iban a bailar y emborracharse. Sin embargo, con el tiempo llegamos a ganar un buen dinero. Nunca había pensado en componer bandas sonoras, no era mi plan. Simplemente sucedió.

Lejos de ser solo un compositor de cine, usted también ha escrito música clásica y música contemporánea, jazz e incluso pop. ¿Alguna vez consideró abandonar las bandas sonoras? 
Muchas veces. En realidad, de joven mi ambición era escribir música para salas de conciertos. Sentía que escribir bandas sonoras era como supeditarme a otros artistas. Y más o menos cada diez años he ido decidiendo que iba a dejar de escribir música de cine, pero nunca di el paso. El cine es como mi esposa, María. Hemos estado juntos durante 70 años, y vamos a estar juntos para siempre.

¿Cómo ha logrado que su matrimonio dure tanto tiempo? 
Todo el mérito lo tiene María. Siempre me ha soportado, y eso no siempre es fácil. Vivir con un compositor es de por sí complicado. Mi trabajo requiere atención militar y horarios rigurosos, días enteros sin ver a nadie. Soy un tipo duro, en primer lugar conmigo mismo y, en consecuencia, con los que me rodean. Pero esa es la única manera de lograr el éxito que yo he alcanzado.

"Hoy en día hay una invasión de compositores de cine, y algunos de ellos no tienen ni idea de escribir música. La profesión está cayendo en una especie de amateurismo muy preocupante"

¿Hay algún director con el que le habría gustado trabajar pero no pudo? 
Stanley Kubrick. Me llamó a principios de los años 70 y me preguntó si quería escribir la música de La naranja mecánica. Llegamos a un acuerdo por teléfono, no vino a verme a Roma a causa de su miedo a volar. Pero entonces yo era el compositor de referencia de Leone, por lo que Kubrick pidió a Sergio si yo estaba libre. Y Sergio le dijo que no, aunque en ese momento no estábamos haciendo nada juntos. Así que Kubrick encontró a otra persona. Me sentí muy frustrado.

¿Qué opina de la música para películas que se hace actualmente?
Hoy en día hay una invasión de compositores de cine, y algunos de ellos no tienen ni idea de escribir música. La profesión está cayendo en una especie de amateurismo muy preocupante. Los compositores están dejando que los ordenadores y los sintetizadores hagan todo el trabajo, y la calidad ha empeorado muchísimo. Los estándares son mucho más bajos y eso obviamente gusta a los productores, porque les permite bajar los precios. Pero, a mi edad, no tengo ni interés ni necesidad de trabajar en ciertas condiciones. 

Partitura esencial

'La misión' (1986), con Jeremy Irons y Robert de Niro como protagonistas, obtuvo siete nominaciones a los Oscar, entre ellas la de mejor banda sonora. Morricone considera que la Academia se equivocó esa noche al otorgarle el galardón a 'Alrededor de la Medianoche'. No hay hilo musical para ascensores que no incluya la música que compuso para esta película de aventuras.

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