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Conozca a Jorge Javier Vázquez como la palma de su mano

"Tengo la conciencia muy laxa", dice el omnipresentador. Aquí habla de sus complejos de culpa e incluso calcula con cuántos hombres se ha acostado: más de 400. "No son tantos"

Ana Sánchez

Información de primera mano de Jorge Javier Vázquez.

Información de primera mano de Jorge Javier Vázquez.

DE ANTEMANO 

Creció en el barrio de San Roque (Badalona), en un octavo tercera. Era el hijo de la zurcidora. Se hizo filólogo, aunque ahora solo le pregunten por un témino: “Telebasura”. Y no hay nada que le haga decir “quéfuertequéfuertequéfuerte”. “Nunca dije esa frase, creo –intenta renegar–. Era de Carmen Alcayde”. 

Jorge Javier Vázquez, 45 años. Hace 20 que vive en Madrid y 7, en el plató de 'Sálvame'. Maestro de ceremonias de los patios de vecinas de Tele 5. Él solía decir que era “cardiólogo”, porque se dedicaba al corazón, aunque ha pasado a diseccionar todo tipo de vísceras. Hasta se ocupará del próximo Gran hermano. Su currículo 'deluxe' incluye un Ondas que se negó a entregarle Francino. El 14 de julio estrena en el Tívoli su vida hecha musical: 'Iba en serio', basada en su primera novela autobiográfica (ha publicado una segunda). Hace 2, 3 años que va a clases de canto y hasta ha montado una escuela: Laboratorio de la voz. “Si no hubiera hecho teatro, no habría continuado en la tele –confiesa–. El hecho de tener otro estímulo te ayuda a llevar mejor tu trabajo”.

Habla de su vida privada de carrerilla, como si estuviera en uno de sus 'Sálvame'. Sin focos, es “muy tímido y reservado”, asegura. “Me gusta hablar poco”. De hecho, lleva las gafas sin cristales (no las necesita, se operó), porque se pone tan, tan rojo cuando está nervioso que se le empañan. Y sí que le importa lo que piense la gente de él. “Va a rachas, pero me afecta más de lo que debería”. 


Siempre lleva una foto de su padre. [Falleció hace 20 años]. Sí. En el bolso la llevo. Ahora vengo de comer en casa de mi madre y le he dicho: “Mira lo que llevo”. Una foto con marco y todo. 

¿Con marco? Con marco, sí. Como una folclórica la llevo en el bolso. Cuando voy al teatro, al llegar al camerino la pongo. 

¿Por qué? Ay, pues mire, porque me da seguridad. Me da tranquilidad. Es una cosa muy boba, yo lo sé.

Su padre le dijo al irse a Madrid: “Ten cuidado, que en Madrid hay muchos maricones”. Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí. 

Pero él sabía que usted era gay. Supe que él lo sabía porque se lo contó mi madre en un programa a Albert Om, no porque me lo contara a mí.

En su familia no se habla de cosas importantes. No, no, no. En mi familia de sentimientos no se habla. Nunca se ha hablado. Pero a mí me gusta eso.

¿Y con quién habla de sentimientos? Con mis amigos. Pero yo a mi madre jamás le digo que estoy mal. Me parece que es ponerle un peso en la mochila. ¿Para qué?  

Alguna de sus hermanas lloró al leer su libro. Sí. Probablemente yo también lloraría si ella me contara cosas de su vida. Cuando tú cuentas cosas, todas tienen un material dramático, ¿no? A veces mitificamos la alegría.

Ha contado su vida en dos libros y una obra de teatro. Me ha servido para liberarme de un montón de cosas.

"Supe que mi padre sabía que era gay porque se lo contó mi madre en un programa a Albert Om, no porque me lo contara a mí"

¿Le quedan miserias que contar? [Se lo piensa] No. De las que me puedan hacer daño, no. Creo que llevo una vida… con una felicidad razonable. 

¿Y eso cómo es? Cuando salía Aberasturi presentando 'La tarde', decía algo así como: “Que sean moderadamente felices”. Pues eso me encanta. Yo soy muy de extremos. 

Dicen que es muy excesivo. ¿Quién? 

Lo dijo Carmen Alcayde [con quien presentó el ‘Tomate’]. Sí, sí… Pero antes me gustaba más. La edad me ha vuelto más conservador.  La popularidad también. El mayor coñazo de ser popular es que te resta espontaneidad. 

Usted era de hacer barbaridades. Sí, sí, sí. De hacer barbaridades, de cerrar los bares y continuar en las calles, y de pasármelo muy, muy, muy bien. 

Robó un busto grecorromano. En el museo arqueológico, sí. Salí con el busto y lo asombroso es que nadie me preguntaba nada. Yo me lo he pasado muy, muy, muy bien. Si pudiera volver atrás, haría lo mismo multiplicado por dos, pero sin complejo de culpa.

Ha tenido mucho remordimiento. Mucho, mucho. 

Mucho Opus. Es una putada. Ojalá seamos la última generación del complejo de culpa.

Pues casi se hace del Opus. No me hice por mi padre. Y porque era gay, claro. Pero… Es que me ofrecían una vida ordenada. 

A su padre le quería muchísimo, pero le tenía “un respeto que lindaba con el miedo”. Era una persona muy de su generación: muy seria, muy austera en la expresión de sus sentimientos, pero a la vez era muy cariñoso. Cuando le dabas un beso, se deshacía.

¿Quedó alguna cuenta pendiente con él? No, la verdad es que no. No la tengo, no la tengo.

Dicen que es soberbio y vanidoso. Usted dice que es timidez. Es que probablemente lo sea, yo qué sé. Llevo tantos años oyéndolo… [se ríe]. 

Lo nombraron el gay más influyente de España. Eso es una chuminada. 

¿Quién le influye a usted? Mi novio, fundamentalmente.


Le producía más tensión que la tele alinear pimientos cuando estaba de reponedor en el Pryca. Lo pasaba muy mal. Se tenían que poner de una manera que no hicieran panza, lo llamaban ellos, porque si no se desmoronaban todos. Yo no sé alinear los pimientos, no sé conducir… 

¿No sabe conducir? Tengo el carnet, pero no conduzco. 

¿Por qué? Porque para eso era torpe. Me despistaba.

Es de taxi. Sí, sí, sí, yo soy taxicómano. 

Se ha pasado muchas horas en el psicólogo hablando del ‘Tomate’. Sí, sí, sí, muchas, muchas. 

¿Sacó alguna conclusión? Sí. Luego la puse en práctica en 'Sálvame'. Que el “y tú más” no servía. Porque yo siempre intentaba justificarme cuando la cogíamos con algún personaje. 

¿En qué ha cambiado? Yo creo que en la empatía. Un día estaba intentando defender la conducta de una persona y en control dijeron: “Qué conciencia más laxa tiene este tío”. Pues sí, tengo una conciencia muy laxa. Yo justifico los actos de todo el mundo. 

¿De verdad tiene la conciencia tan laxa? Para los demás, sí. Para mí, demasiado estricta. 

Usted que es filólogo, ¿cuántas veces le han preguntado qué es la telebasura? Uuuuf. 

¿Y qué es? ¿Un desguace de famosos? Los trituran, los desmontan y los venden por partes. Es que no me lo planteo. Es como si su jefe le pregunta todos los días: “¿Y tú por qué eres periodista?”.

¿Alguna vez ha sentido vergüenza ajena? Vergüenza ajena y propia, claro, sí, sí. 

¿Se arrepiente de algo que ha dicho? Hombre, claro. Me parecería idiota no arrepentirse.

"Me gustaría vivir un año fuera. Largarme a Buenos Aires o México. Saber qué se siente empezando de cero"

Pero lo repetiría. Pues en ese momento probablemente sí. ¿Cambiaría cosas de mi vida? Sí, ahora. ¿Te quedarías en aquel bar bebiendo y te irías a la cama con aquel con el que te acostaste? Ahora no, pero a las siete de la mañana que no había otro, ¿qué ibas a hacer? ¿Te vas a tu casa con el calentón? [se ríe].

Es presentador, escritor, productor, jurado, actor-cantante. [Asiente].

¿Hace tantas cosas para huir del corazón? No. 

¿Quiere demostrar algo? Uy, ya no. Ya no, ya no, ya no. 

¿Qué responde cuando alguien le pregunta a qué se dedica? Hubo una época en la que decía “cardiólogo”, porque me dedicaba a asuntos del corazón. Pero ahora cuando estuve en Marruecos, puse “teacher” (profesor). También me gusta poner cuando viajo “artist” [se ríe].

Dicen por ahí que gana 3 millones por temporada. Pues eso: dicen por ahí [se ríe]. No entiendo por qué eso siempre se le pregunta a los presentadores y no, por ejemplo, a un médico [se ríe]. 

Ha dicho que si hubiera vivido otros años, tendría una casa con tres helipuertos. Sí, eso sí lo tengo clarísimo. Yo siempre he tenido la mala suerte de que cuando he tenido que negociar un contrato ha habido crisis.  

Le llegará para un helipuerto al menos. No, no. No, de verdad. No me puedo quejar, evidentemente, del dinero que gano. Pero comparado con lo que se ganaba en años anteriores, ha descendido muchísimo.

Hace años que dicen que lo quiere dejar. Pero eso yo no lo dije. Ha salido publicado, pero no lo dije.

¿No quiere irse cuando finalice contrato con Mediaset, dentro de dos años? No, supongo que irme no, pero sí me gustaría tener más tiempo para mí. Aunque no puedes diseñar tu futuro. A lo mejor sale un formato que te engancha o a lo mejor te echan. 

¿Qué haría? Me gustaría vivir un año fuera. 

¿Dónde? En un sitio donde se hablara español, porque soy torpe con el inglés. Me gustaría largarme a Buenos Aires y probar suerte allí en la televisión. O a México. 

¿Empezar de cero? Sí, me gustaría saber qué se siente empezando de cero.


Se ha acostado con más de 300 hombres. No, no, más, más. 

¿Más de 400? Pues probablemente. Acostarse tampoco tiene que ser en una cama, ¿no?

Tener sexo. Pues muchos más, supongo. Espero [se ríe]. Tampoco son tantos.

Y eso que empezó tarde. Pero en el mundo gay... muy mal se te tiene que dar la noche para que no folles [se ríe]. Pero es que, hijo, ya que sales, follas, ¿no? Eso de salir a divertirse nunca lo he entendido.

Ha tenido que pagar muchas copas para conseguir sexo. Bah, pero como todos, ¿no? Yo creo que ligaba más sin ser popular. Hubo una época en la que ligaba muchísimo, en la facultad. Estaba muy gordo. Tanto que tenía que ponerme Halibut en las ingles porque me rozaban [se ríe]. Pero yo no sabía que estaba gordo y salía a la calle pensando que era Tom Cruise. Y ligaba mogollón.

¿Eso funciona? Yo creo que verse bien y sentirse seguro a la hora de ligar es fundamental.

Tiene pareja desde hace 9 años. [Asiente]. 

"Hubo una época en la que estaba muy gordo, pero salía a la calle pensando que era Tom Cruise y ligaba mogollón"

Ha dicho que no le da mucha importancia a la fidelidad. No. Mientras no me entere, no. Tampoco me gustaría que mi pareja fuera una jornada de puertas abiertas. 

¿Y usted? ¿Y yo?

¿Es fiel? [Resopla] Es que… [se lo piensa] es que yo me he dado cuenta de que no tengo la cabeza preparada para tener aventuras. Y me jode [se ríe]. Por los sentimientos de culpa. 

Usted se arrepiente por defecto. Tampoco me salen tantas oportunidades, ¿eh? 

Ah, ¿no? No. Mi novio, por eso, puede estar tranquilo. El mundo de la tele está muy mitificado. Trabajo con la misma gente desde hace 15 años y cuando aparece un becario, me debe de ver como una vieja gloria [se ríe]. 

¿Qué es el amor? El amor, para mí, es estar con tu pareja y que no te pese estar con ella. Después de 9 años, desear seguir viajando con ella o pasar una tarde de domingo a mí me parece un logro. 

¿Una felicidad moderada? Es que no le puedes pedir a una pareja estar en un permanente estado de excitación, porque además sería priapismo emocional. Es una enfermedad [se ríe]. 

No quiere tener hijos. No, no tengo ninguna intención. 

¿Por qué? Porque te tienes que meter en una dinámica de adopción complicada. Y porque no creo que me gustara perder mi libertad. Y soy protector en exceso. 

¿Le han protegido mucho? No. He hecho tantas barbaridades, que pensaría que mi hijo haría las mismas. Hace poco me cabreé con mi sobrina porque se compró una moto. “Si me quieres, no te la compres”, le dije. 

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