28 oct 2020

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'El preu', de Arthur Miller, llega al Teatre Goya

Sílvia Munt dirige una adaptación de la obra del dramaturgo americano, que aborda la incomunicación entre dos hermanos en el Manhattan de los años 60

"El mensaje de la obra está muy presente", afirma la directora, que reúne a Pere Arquillué, Ramon Madaula, Rosa Renom y Lluís Marco

LUIS MIGUEL MARCO

Sílvia Munt recuerda que leyó ‘El preu’ en un avión hace un par de años y quedó atrapada. "Es de tal magnitud lo que cuenta y cómo lo cuenta que me extrañó que no se hubiera representado más en Catalunya". Y es que 'Muerte de un viajante' y 'Panorama desde el puente' han eclipsado otras obras del gran dramaturgo norteamericano que estuvo casado cinco años con Marilyn Monroepremio Príncipe de Asturias de las Letras en el 2002.

Juan Echanove se enfrentó en el 2003 a este texto, que habla del precio que hemos de pagar por las decisiones, acertadas o no, que tomamos en la vida. Munt no vio aquel montaje, así que el rescoldo quedó encendido tras aquella primera lectura. Ese combate dialéctico, ese duelo entre hermanos, merecía otra oportunidad. Y aquí está.

"Es de tal magnitud lo que cuenta y cómo lo cuenta que me extrañó que no se hubiera representado más en Catalunya", afirma sorprendida Munt

Para quien no esté habituado, cuesta leer teatro. A veces te quedas atrapado en quién dice qué o en las acotaciones que hace el autor y no levantas la mirada, no aprecias del todo cómo esas palabras alzan el vuelo. Por eso son tan importantes la traducción –en este caso al catalán, de Neus Bonilla Benages y Carme Camacho Pérez– y, claro, la interpretación. Y Arthur Miller es un referente, una bestia sagrada, para la gente del teatro.

LA IMPORTANCIA DE LA PALABRA DESNUDA

"Nos hemos reunido cinco personas que amamos ese tipo de teatro en el que la palabra desnuda es lo que realmente cuenta, en el que podemos prescindir de todos los artificios para enfrentarnos a lo que de verdad importa, que es hablar de los conflictos del ser humano y conectar con el espectador", dice la directora a propósito de los actores que ha reunido esta vez: Ramon Madaula, Pere Arquillué, Rosa Renom y Lluís Marco.

"Los buenos y los malos solo está en los malos telefilmes"

Pongámonos en situación sin que esto sirva para que se ahorren una buena velada acudiendo al Teatre Goya. Estamos en 1968. En el ático de una casa de Manhattan a punto de ser derruida. Un espacio amplio y vacío. Apilados contra la pared del fondo hay un armario grande de madera, un escritorio, un arpa dorada, baúles, librerías con puertas de vidrio, sillas, varios enseres más... Son los restos de un naufragio familiar que comenzó con el crack del 29, y ahora hay que desprenderse de ellos. Dos hermanos se reunirán aquí con un tasador del Bronx para sacar algo de dinero con la venta. Son Víctor (Pere Arquillué) y Walter (Ramon Madaula). Uno es policía; el otro, doctor. Y resulta que hace 16 años que no se hablan. Y se odian.

"La incomunicación en la familia. Qué gran tema, ¿no? Anteayer, hoy y seguro que pasado mañana. La obra trata de las consecuencias que traen las pequeñas o grandes decisiones que tomamos y de la miseria, real y moral, que acarrea el desplome de la economía". Víctor y Walter, los dos hermanos, tienen mucho que reprocharse el uno al otro. Y luego está Salomon (Lluís Marco), el tasador, que es un superviviente, sabio y manipulador. Cada uno está cargado de razones, pero no por ello el autor –o la directora, en este caso– tomará partido. "Los buenos y malos solo están en los malos telefilmes", resume Munt.

"El teatro y el cine son los espacios que a una persona le ponen frente al espejo de los demás. Como cuando la gente se reunía alrededor del fuego para contarse historias y no estar solos"

MENSAJE ATEMPORAL

De estos conflictos, azuzados por la venta de lo que han sido sus recuerdos familiares, se habla en esa buhardilla neoyorquina durante casi dos horas y en tiempo real. "No he querido traer la acción al presente. ¿Para qué? El espectador es inteligente y ya sabe que la historia se repite y que el mensaje de la obra sirve para hoy, que lo que Miller está haciendo es diseccionar al ser humano, con sus contradicciones y también con toda su grandeza, porque yo creo que, por muy mal que vayan las cosas, se ha de creer siempre en el ser humano".

No ha hecho otra cosa Sílvia Munt últimamente en su trabajo de dirección que no sea exponer las contradicciones del sistema y del propio ser humano, tanto en las tablas como en la pantalla. Nos hizo dudar en la butaca y salir del teatro envueltos en una nube de preguntas con la adaptación de 'Dubte', la obra de John Patrick Shanley, enfrentando a Ramon Madaula y a Rosa Maria Sardà. Y nos contó sin artificio el drama de los desahucios en el documental 'La Granja del Paso', que es el lugar de reunión de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Sabadell, un trabajo que todas las televisiones públicas deberían emitir, por ejemplo, en una jornada electoral como la de hoy. "Creo que no hace falta justificar por qué siento la necesidad de hacer esto o aquello. En el fondo, todos respondemos a quienes somos y a nuestra escala de valores. En el caso de los desahucios, parece que al final se está haciendo algo de justicia", se felicita.

Le propongo como epílogo que comente una cita de Arthur Miller y Sílvia la conoce: "El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma". "Estoy totalmente de acuerdo, aunque añadiría que también el cine y también el periodismo, porque son una prolongación. Son los espacios que a una persona le ponen frente al espejo de los demás. Como cuando la gente se reunía alrededor del fuego para contarse historias y no sentirse solos".