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10 DIBUJANTES DE CÓMIC SACAN PUNTA AL OFICIO

Álvaro Ortiz: "Nadie se puso a dibujar tebeos para forrarse ni hacerse famoso"

Joel Mercè Ana Sánchez

¿Cuándo empezó a pintar algo en la vida? Nací el 17 de junio del 83 y el primer folio lo garabateé el 23 por la mañana.

¿Cómo se dibujaría a sí mismo? Me dibujo a menudo y me dibujo más guapo. Y con más pelo.

¿Su frase de bocadillo favorita? No tengo delante el 'Ghost World' de Daniel Clowes, pero en un momento en el que hay una pareja delante del escaparate de una cafetería, Enid le pregunta a Rebecca (o al revés) algo así como: “¿No te emociona que dos personas tan feas puedan quererse tanto?”. Pues esa.

¿Cuántas horas trabaja al día? Demasiadas.

¿Proyectos? A corto plazo, una historia de veintitantas páginas para una cosa que todavía no quiero contar. Y a largo plazo, dar con una idea con la que empezar otro libro gordo.

Tómele el pulso al mundillo del cómic. ¿Presión arterial? Odio la palabra mundillo. Pero el cómic ahora está muy bien.

Los lectores de cómics son... Somos majos, pero pocos.

¿Para qué sirven los cómics? Como el arte, en principio para nada. Ahí lo bonito.

¿Dónde está ahora el negocio? Por lo que se ve en los telediarios, creo que en la política.

Los ilustradores tienen el escaparate de Instagram. ¿Ustedes? Yo soy un poco brasas en Twitter, pero también en Instagram y en Facebook.

¿Qué tienen en común los dibujantes de cómic hoy? Que nadie se puso a dibujar tebeos para forrarse ni hacerse famoso.

¿Pintan más los hombres o las mujeres? Pintamos todos y todas y por suerte ellas cada vez más.

¿El sitio más raro donde ha visto uno de sus dibujos? En el baño de un bar en Cáceres alguien hizo un dibujo del monito Andrés moviendo la cola. Además, el dibujo estaba bastante bien hecho. Y yo entré de casualidad porque me hacía mucho pis.

Un cómic a devorar. Ahora estoy devorando los recopilatorios de 'Silvio José', de Paco Alcázar. En realidad, estoy acabando el primero aún, pero es que tienen mucha letra.