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LA ENTREVISTA

Aina Clotet: «No renuncio ni a criar a mi hija ni a mi carrera»

Olga Pereda

Una joven embarazada llega a su casa, en un pueblo tranquilo. Su novio la abraza y se come a besos su tripa. Todo está bien. O no. El gato de la pareja lleva días desaparecido. Él asume que nunca lo volverán a ver. Ella, muy nerviosa, emprende su búsqueda e inunda el vecindario de carteles. Así empieza 'Tiger', el corto con el que la actriz Aina Clotet debuta en la dirección. Lo rodó (y protagonizó junto a su pareja, Marcel Borràs) estando embarazada de siete meses. Este fin de semana lo presenta en el Festival de Málaga, donde ha viajado con su hija, de tres meses. ¿Hablamos de gatos o hablamos de la pareja, las inseguridades y el egoísmo? Evidentemente, de lo segundo. El gato es solo una excusa.

No es la primera vez que escribe. Pero sí la primera vez que dirige. 'Tiger' es pura ficción. Nace de una idea que se me ocurre para explicar emociones. En un inicio me lo planteo como algo casero, con cuatro amigos. Pero gente con la que había trabajado en varias películas me iba llamando y terminé con un equipo técnico de primera división. 'Tiger' es un corto con unas dimensiones más grandes de las que me esperaba.

Y lo presenta en el festival de cine español de Málaga. Lo hago, además, con mi hija de tres meses. Un regalo. Lo rodé estando embarazada de siete meses.

En la pantalla luce una considerable tripa. ¿De dónde sacó las fuerzas, de las hormonas? Desde hacía mucho tiempo quería dirigir. Tenía ideas, pero nunca terminaba de encontrar la fuerza. Nunca nada me parecía lo suficiente bueno e interesante. Y, de golpe, tuve una pequeña idea. Lo que me dio el embarazo fue relajamiento. Dejé de juzgarme y exigirme tanto, y me lo tomé más como un divertimento. Creo que es algo básico para cualquier trabajo, intentar darlo todo pero desde el placer. La exigencia no la he bajado, es mi manera de ser. Pero lo he disfrutado mucho. ¿Las hormonas? Quizá, no sé. Estaba cansada y fui aplazando el momento. Cuando me quise dar cuenta estaba de seis meses y me dije: "Como no lo haga ahora voy a parir". La preproducción se hizo a una velocidad récord. Todo el mundo entendió bien las circunstancias. Me emociono cada vez que hablo del equipo. Fue muy bonito ver cómo se volcó todo el mundo.

claves biográficas

  • Es hija de Bonaventura Clotet, uno de los médicos e invesigadores más prestigiosos en el combate contra el sida.
  • Se licenció en Comunicación Audiovisual en la Pompeu Fabra, y estudió interpretación en la escuela Nancy Tuñón de Barcelona.
  • A los 11 años debutó como actriz en la serie de TV3 'Estació d'enllaç', junto a su hermano, Marc Clotet. Ha trabajado en televisión ('Grand Nord'), cine ('Elisa K', 'Rastros de sándalo') y teatro. También ha escrito un telefilme.
  • Tiene cuatro nominaciones al Gaudí. En el 2012 consiguió la Biznaga a la mejor actriz del Festival de Málaga por 'Els nens salvatges'.

¿Se puso mandona? No. Llevé a la práctica lo que siempre he pensado: que el cine es un trabajo en equipo. Ahí está su luz y su magia. Dejé que todos aportaran.

En 'Tiger' cuenta cómo en los momentos más importantes de la vida uno se da cuenta de que las bases son de barro. La pareja protagonista explota, así que uno intuye que cuando nazca el bebé todo será más complicado. Quizá haya que sentarse a hablar. Mi objetivo es que se entiendan los dos personajes, tanto a ella como a él. Ninguno de los dos tiene la razón total sino que hacen las cosas como mejor saben. Eso es lo que pasa en la pareja, pero cuesta ponerte en el lado del otro. El corto habla de los miedos que te invaden cuando estás a punto de afrontar uno de los cambios más grandes en tu vida: dar a luz. Eres responsable de la educación y de la vida de otra persona.

La búsqueda del gato es una excusa. Sí, para hablar de la responsabilidad, de cómo cada miembro de la pareja asume la suya. Lo que me gusta es que sea una historia en la que se puedan reflejar tanto los que tienen gato como los que no, las parejas que tienen hijos y las que no. Habla de la generosidad hacia los demás. A veces vemos la vida con nuestras propias gafas y nos cuesta entender desde donde está mirando el otro. Es lo bonito de esto: ninguno de los dos lo ha hecho bien y ninguno de los dos lo ha hecho mal. Lo han hecho como han podido.

No tiene ningún pudor en mostrar su barriga. Es parte de la vida. Se tiene que naturalizar la crianza y la maternidad, facilitar dar el pecho. Como sociedad, deberíamos tener espacios donde los niños y la gente mayor estén integrados. Pero es que, a veces, solo nos preocupamos de las personas consumidoras y no facilitamos espacio ni a los niños ni a los ancianos. Pero, bueno, esto es otra conversación. Respecto al pudor, pues no tuve, no. Era importante no tenerlo para explicar la historia y la intimidad de esta pareja. Y que el espectador entre en ese mundo y conozca a estos personajes. Para eso, tienes que entrar en el día a día. Y cuando estás embarazada, tu día a día es eso. Te pica la barriga y te pones crema. Además, las tripas de embarazada son muy bonitas.

"No tuve pudor a la hora de mostrar la tripa en el corto. Era importante para explicar la intimidad de la pareja"

¿Dirigir va a ser a partir de ahora una faceta más de su carrera? Requiere mucho esfuerzo y energía y quiero estar convencida. Pero, sí, volveré a encontrar la ocasión. Estoy en ello. Tengo diferentes cosas sobre la mesa. Aunque, de momento, estoy teniendo muchos hijos: el corto, mi hija, mi carrera como actriz...

¿La maternidad le provocará un parón profesional o no? Defiendo la crianza y la mujer capaz de todo. Las mujeres tenemos superpoderes en ciertos momento de la vida. Y cada una halla su equilibrio. Cada mujer tiene que encontrar la opción que le funciona mejor. No voy a renunciar a criar a mi hija con la máxima presencia, pero tampoco quiero renunciar a mi carrera. Trataré de encontrar mi equilibrio y hacer proyectos interesantes. Está claro que la sociedad no facilita esto y tienes que encontrar redes, ya sean familiares o de amigos. Los santos abuelos son imprescindibles.

Lleva más de 20 años en el oficio. ¿Qué le debe a Jordi Frades? Fue él quien le descubrió, por casualidad, en un pasillo de TV-3. Él y Pep Armengol fueron los que me abrieron las puertas a este mundo. Y sí, fue por casualidad. Mi hermano [Marc Clotet] y yo acompañábamos a mi padre [Bonaventura Clotet, toda una eminencia en la investigación del sida] a una entrevista que le hacían como médico. No sabíamos ni qué era un 'casting'. Nunca habíamos hecho nada, ni teatro. Yo tenía 11 años y mi hermano, 13. Mi madre ni sabía que lo estábamos haciendo. Luego la llamaron a ella, porque dimos su teléfono, y no sabía de qué le estaban hablando.

¿Cuándo se dijo a sí misma que era actriz? Cuesta sentirse actriz. Es una profesión en la que uno siempre piensa que está en arenas movedizas. Es algo que te van preguntado y, al final, te vas haciendo mayor y tienes que decir a qué te dedicas. Es cierto que durante muchos años me costaba decirlo. Trabajaba de ello, pero me estaba formando, estaba en la universidad estudiando Comunicación Audiovisual. Luego empecé otra carrera, Historia del Arte, pero no la terminé. Cuando dejé de compaginar los estudios con el trabajo y empecé a dedicarme en exclusiva a la interpretación y a escribir de forma puntual dije: "Soy actriz".

¿Y cuándo se colgará la etiqueta de directora? De momento, no. Me siento intrusa. He puesto un piececito, ya veremos. Lo de las etiquetas me cuesta bastante. Supongo que ahora, eso sí, soy la directora de 'Tiger'. Me siento la madre de este proyecto. Pero no me gusta colgarme etiquetas cuando no las he explorado del todo.

Su padre es una autoridad médica en el VIH. Su madre también es médico. Y tanto usted como su hermano se dedican a algo tan poco científico como la cultura. Vaya mutación, ¿verdad? Venimos de muchas generaciones de médicos. Cinco por parte de mi padre. Mi madre estudió farmacia y medicina. La ciencia, efectivamente, ha estado presente siempre en casa. Siempre digo que me gustaría tener muchas vidas para explorar también la investigación. Pero es cierto que a mis padres les gusta mucho el arte y la cultura y que también hemos respirado esto desde pequeños. Es sano llegar a casa y que las preocupaciones sean otras, más profundas. Tú llegas angustiado porque no te han cogido en un 'casting' y, de golpe, ves que tus padres están preocupados por otras cosas, como la salud.

Hoy se proyecta en Málaga 'El rey tuerto', película catalana que narra la relación entre un policía español y el manifestante al que reventó un ojo durante una protesta. Usted sufrió agresiones por parte de los mossos durante un desalojo de indignados en el 2011. Como personaje público, ¿era una obligación estar allí? Esto es algo muy personal, te tiene que nacer de un sitio sincero. Si eres una persona que tienes un altavoz y sientes que lo puedes hacer, es de agradecer porque ayudas a normalizarlo. Yo, en ese caso, sentí esa necesidad. Y si considero que puedo, lo haré en otras ocasiones.