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Conozca a Coque Malla como la palma de su mano

Le leemos la mano al cantante, que acaba de publicar su octavo disco sin Los Ronaldos. Repasa aquí su currículo, sus crisis y alguna insensatez

Ana Sánchez

Información de primera mano de Coque Malla. 

Información de primera mano de Coque Malla.  / Foto: JORDI COTRINA / Ilustraciones: ANA SÁNCHEZ

DE ANTEMANO

El exniño prodigio del rock

Lo describen como una caja de sorpresas: “No sabes si te disparará, te besará o te clavará un cuchillo”. ¿Que qué tiene más tendencia a hacer? “Yo creo que besar”, responde sin titubear. Es Coque Malla. Ya nadie le llama Jorge. “El niño prodigio del rock”, lo bautizaron. Se subió por primera vez a un escenario con 15 años. Los Ronaldos entonces eran él, Alberto San Juan, su hermana y Carlos Menéndez. De eso hace 30 años. Ahora tiene 46. “¿46? Espera…”. Lo tiene que calcular para confirmar su edad. 

Cantactor con pedigrí (madre actriz, padre director teatral). Acumula casi tantas películas como discos: 13 filmes, 7 álbumes con Los Ronaldos, ya va por el octavo en solitario: 'El último hombre en la Tierra'. “El estirón de Coque Malla”, garantizan los críticos. “Lo han dicho en todos los discos”, se ríe él. “Y me honra”. Contundente disco de rock sinfónico que llevará al Apolo el 7 de mayo.  

Si quiere tocarle la fibra, háblele de billar. Solía jugar casi todos los días. “Una vez le gané una partida a un filipino y me sentí Paul Newman”, se ríe. Hace cuatro años que vive en el campo. Tiene una hija de 3 años y medio, Cayena, y dos gatos: Lula y Carlo. Es un hombre con tendencia a comerse la cabeza. “Eso me define mucho”, confiesa. Le cuesta decir que no y le mata no hacer nada. “Soy hiperactivo”. Es fan de la mentira, dice,  “pero no buen mentiroso”. Y le gusta conquistar. “¿Y a quién no?”.


Dice que está a favor de todas las drogas, pero le sientan fatal. ¿De verdad he dicho eso? [se ríe]. Hace mucho que no tomo drogas. Ahora mi droga es el vino. Tomo buen vino. Y sí, me sentaban mal.

Canta que no se reconoce en el espejo. Las canciones no son fotografías de uno mismo. Son ficciones. A veces uno necesita determinadas frases para evolucionar en la historia, pero no tienen que ser verdad todas. 

¿En este caso? Hay veces que no me reconozco en el espejo porque, como a todos, no me gusta la situación que estoy viviendo. Pero hay otras veces que sí. 

¿Últimamente qué ve? No veo nada, porque como no paro de currar [se ríe] no me miro en el espejo. 

¿Y cuando para? Estoy a gusto, estoy a gusto. Estoy más pendiente de mi hija que de mí mismo. [Su hija, Cayena, tiene 3 años y medio].

Le afectó mucho la crisis de los 30. Sí. Me vino antes de los 30. Me vino como a los 26. 

Le empezaron a pasar cosas, dijo, que le obligaron a “creer en la dichosa crisis”. Nos separamos Los Ronaldos, por ejemplo. De repente, lo que ha sido tu vida durante 12 años, ¡fum!, desapareció. Esa sensación de ¿dónde estoy? 

De vacío. De vacío y de qué va a ser de mi vida. Y estuvo bien lo que vino, pero esos años fueron complicados. 

"Me fui a Vietnam solo. Fue insensato. Pero me traje de vuelta"

¿Le pasaron más cosas? Creo que hubo una crisis sentimental un poco después. Básicamente esas dos cosas, que no son pocas [se ríe].

¿Y cómo pinta la crisis de los 50? Uf, no lo sé. Calle, no sea gafe [se ríe, toca madera]. Espero que sea una crisis positiva, como fue la de los 40. Fue un año maravilloso.

¿No hubo crisis? Era una crisis. Las crisis no siempre son negativas: es que todo salta por los aires y cambia. 

¿Qué saltó por los aires a los 40? Pueeees… Hable con mi abogado [se ríe]. 

Es demasiado insensato, ha dicho. En cuanto se le ocurre algo, lo hace. ¿Eso es insensatez? 

Lo dijo tal cual. Pues me retracto [se ríe]. Eso es impulsividad y eso es… vivir la vida, ¿no?  

¿Lo más insensato que ha hecho? [Se lo piensa] No sé… Irme a Vietnam solo, por ejemplo [se ríe]. Eso fue muy insensato tal y como yo estaba en ese momento.

¿Cómo estaba? Con la crisis de los 26 que le acabo de contar. Pero me traje de vuelta.

¿Se siente culpable de algo? No, no. Tiendo a pequeñas culpas. “He metido la pata”. “No he saludado a este”. Pero una culpabilidad de “madre mía”…  

Eso es muy católico. Usted es ateo convencido. Convencido, no. Soy ateo, pero no convencido. 

¿Por qué? Porque no creo en Dios, pero igual existe. 

No creer en nada es una putada, suele decir. Pues sí. La fe ciega en algo superior y maravilloso es envidiable. 

Usted viajó cinco minutos en ascensor con Keith Richards y Bob Dylan. Un viajazo de 5 minutos [se ríe] que no recuerdo bien. Era un festival. Cuando acabó, tuve la suerte de meterme en el ascensor y que entraran todos. 

¿De casualidad? Bueno, de casualidad buscada. Entonces mi gran héroe era Keith. Cuando bajamos, balbuceé un “gggreat” [genial]. Es todo lo que me salió [se ríe]. 

¿Ha pedido algún autógrafo? Sí, cuando era muy chaval le pedí un autógrafo a Chuck Berry. Y lo he perdido. 

¿Guarda algo? No, lo pierdo todo. He perdido guitarras, ordenadores… Tengo un despiste… Seguro que un psicólogo o usted [se ríe] sacan alguna conclusión freudiana.

Quizá es que no le preocupa el dinero. Hay que preocuparse por el dinero porque soluciona muchos problemas. Sí que me preocupa, pero me olvido las cosas. 

Dicen que es un poco neurótico. Un Woody Allen de la música. No tanto, y cada vez menos. Vivir en el campo y la paternidad te quitan muchas neuras. 

¿Tareas pendientes? ¿Tareas pendientes? 

Cambiar el mundo... [Se ríe] Invadir Polonia. 


“El niño prodigio del rock”, lo bautizaron. Hace mucho. Cuando era un niño y cuando era prodigio [se ríe]. 

¿Qué mantiene de niño prodigio? Poca cosa. Es mi oficio. Es lo que hago. Mi oficio es escribir canciones. Cada vez me gusta más sentirme menos estrella del rock y más músico. 

¿Para eso hay que madurar? Para eso hay que trabajar. Mucho. Hay que estar escuchando mucha música, pensando en música, tocando, tocando, tocando… 

Lleva ocho discos en solitario y aún lo describen como “el antiguo líder de Los Ronaldos”. Sí.

¿Eso es una…? [Interrumpe la pregunta] Es un coñazo [se ríe]. Mi recuerdo emocional de Los Ronaldos es maravilloso y nos llevamos bien. 

El grupo se disolvió hace ¡20 años! Claro. Supongo que también tiene que ver con que es una coletilla fácil. 

¿Con 15, 16 años, la fama te hace hacer tonterías? La fama es una tontería en sí misma. Ya le he dado un titular [se ríe]. Ponga de titular: “Odio los titulares”. [Vuelve al tema] Me apasiona mi trabajo, pero la fama es un horror. Solo produce malos entendidos, prejuicios.

Un mal mayor. Es un mal mayor [se ríe]. Fame… ¿Cómo es la frase de Bowie? Fame makes a man take things over [la fama hace que un hombre se haga cargo de las cosas]. 

¿Ha tenido que pedir perdón? Síííííí, lo hago muchas veces. Está muy bien pedir perdón. Es muy sano. 

Usted quería ser actor antes que músico. Sí.

"Me apasiona mi trabajo, pero la fama es un horror. Solo produce malos entendidos"

Ahora es más músico que actor. Sí. Yo de pequeño tenía la referencia de mis padres [madre actriz, padre director teatral]. Me planteaba ser actor y me atraía contar historias. Pero, de repente, descubrí un vehículo más… 

¿Más suyo? Más mío, que era contar historias a través de las canciones. Además, yo soy autor, escribo historias. Y un actor ayuda a contarlas, es otra cosa. 

Pues ha rodado 13 películas. Empezó una etapa con relación al cine y dio cosas muy interesantes, con películas como 'Todo es mentira' [1994, con Penélope Cruz].

Toda una generación ha dicho alguna noche “me voy a Cuenca”. Claro, reflejaba un estado emocional. 
 
Su estado perfecto es estar de gira. Sí, absolutamente. Me siento afinado como una guitarra española buena. 

¿Alguna espinita que sacar? En eso soy cabezota. Cuando digo “quiero hacer esto”, lo hago. Por ejemplo, este disco era una movida muy complicada de hacer en este país. No hay un clima musical que facilite hacer un disco orquestado. Me lancé a hacerlo, y lo hice. Así que si me queda una espinita, quizá la lleve a cabo.


“En mi primer amor salí perdiendo”, ha confesado. Pues sí. Tenía 15 años, estaba colado por ella y me rompió el corazón.

¿Le han dejado sin corazón? No, ahora tengo el corazón estupendo. 

¿Ahora se siente el último hombre en la Tierra? [“Ese momento cuando te sientes tan amado que te sientes el último hombre en la tierra”, canta]. De alguna manera, sí. 

En el amor, ha dicho, “hay que ser un poco víctima y un poco verdugo”. ¿Usted ha sido más víctima o verdugo? He sido las dos cosas. Creo que es intrínseco en el amor: sufrir y hacer sufrir. Es intrínseco en la convivencia. 

"Creo que es intrínseco en el amor sufrir y hacer sufrir" 

La mayor locura que ha hecho por una mujer, dice, ha sido tener una hija con ella. Sí, es una buena locura. Lanzarse es tremendo. Pero, vamos, feliz como una perdiz. 

Cuando le cantó la nana que le dedica en su último disco, ‘Duerme’, su hija lloró. [Se ríe] Sí, lloró terriblemente. 

¿Cómo es el Coque Malla padre? Eso lo habla con mi abogado también [se ríe]. 

¿Protector?, ¿dulce? Soy muchas cosas, soy muchas cosas. La paternidad es 'open 24 hours'. Todo el rato eres padre y para siempre. Entonces soy muchas cosas y tengo muchas dudas. Como todos los padres. 

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