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ENTREVISTA ILUSTRADA

Alfonso Casas responde a una entrevista en viñetas

Acaba de estrenar libro, 'SE(nti)MENTAL', y acepta el reto de una entrevista ilustrada. Aquí contesta su clon de papel

ANA SÁNCHEZ

Alfonso Casas responde a una entrevista en viñetas
Alfonso Casas responde a una entrevista en viñetas
Alfonso Casas responde a una entrevista en viñetas
Alfonso Casas responde a una entrevista en viñetas
Alfonso Casas responde a una entrevista en viñetas
Alfonso Casas responde a una entrevista en viñetas

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Leer el libro de Alfonso Casas del tirón debería convalidar al menos cinco terapias de pareja. 'SE(nti)MENTAL' (Lunwerg) incluye más de 250 corazones con tiritas: troceados, pisoteados, cosidos, cicatrizando, con camisa de fuerza. Porque “el amor todo locura”, dibuja-escribe Casas. Su último libro (el sexto) podría colocarse indistintamente en las estanterías de ilustraciónautoayudahumor e incluso de clarividencia: aquí están todos esos errores que repetiremos de corazón.

 “¿Eres de los que ven el corazón medio lleno o medio vacío?”. Lo pregunta en la contraportada el álter ego de Casas en papel: un barbudo-hipster formato achuchable al que dan ganas de llevar de copas-para-olvidar. Sus viñetas vendrían a ilustrar la cara B de las flechas de Cupido: cuando alcanzan el corazón y hacen herida. “No es por ti, es por mí. No, espera, sí es por ti”. “Creía que eras extraordinario y eres extra-ordinario”“Este invierno ya no te necesito: he comprado una manta calentita que solo se acuesta conmigo”. Leído así, de carrerilla, da la impresión de que todos nos hemos encontrado a los mismos gilipollas. “Igual van rotando”, se ríe Casas. “La gente se siente reflejada porque todos hemos estado ahí –añade–. Mirarlo con humor siempre ayuda. Si te han jodido pero te ríes, tienes la mitad del camino hecho”.

 Alfonso Casas, el de carne y hueso, se parece a su clon de papel en la camisa (el mismo estampado de zorros que en la entrevista ilustrada) y su pose de viñeta. 34 años. También lleva barba, pero es más alto, más delgado, más tímido. De timidez casi patológica, dice. “No está diagnosticada porque no he ido a que me den el papel”, se ríe. Si le sacaran el corazón a lo Indiana Jones, aparecería un cuadro como el que ha dibujado en una de sus ilustraciones: forzar salida, reposo, reiniciar, apagar equipo. En el suyo, él añadiría una quinta opción: “Abrir archivo”. “Yo siempre estoy buscando abrir archivo, pero al final me toca reposo o apagar equipo”. No tiene más cicatrices que el resto de mortales, asegura. “No creo que sea la persona que más ha sufrido por amor, pero sí es verdad que soy la que más veces lo ha dibujado. Me sale más barato que un psicólogo”.