Ir a contenido

Alex Kapranos: "El destino nos ha unido"

El cantante de Franz Ferdinand buscaba dentista en San Francisco y se topó por la calle al legendario dúo de glam Sparks. Y montaron un supergrupo: FFS. 2x1 en bandas con caché

ANA SÁNCHEZ

En la camilla, el cantante de Franz Ferdinand, Alex Kapranos. El Sparks Russell Mael le toca la frente mientras su hermano Ron hace una foto. Intercalados entre ellos, el resto del cuarteto escocés. De izquierda a derecha, Bob Hardy, Paul Thomson y Nick McCarthy.

En la camilla, el cantante de Franz Ferdinand, Alex Kapranos. El Sparks Russell Mael le toca la frente mientras su hermano Ron hace una foto. Intercalados entre ellos, el resto del cuarteto escocés. De izquierda a derecha, Bob Hardy, Paul Thomson y Nick McCarthy. / DAVID EDWARDS

Si se teclea en Spotify “Franz Ferdinand”, tararearía las primeras cinco canciones hasta un extraterrestre. Fue el grupo revelación del 2004. Con su primer álbum, el cuarteto escocés vendió 5 millones de discos, ganó el Mercury Music Prize, dos Brits y la prensa colgó al cantante, Alex Kapranos, la etiqueta de “el dandy de Glasgow”. Hasta se declaró fan el entonces primer ministro británico, Tony Blair. Los Blur del siglo XXI, los llamaban. Sonaban “a Talking Heads poseídos por Roxy Music”, describían los críticos. Una fábrica de himnos de discoteca de los primeros dosmiles ('Take me out', 'Do you want to', 'The dark of the matinée', 'This fire'). Alguno de estos 'hits', auguran los pitonisos musicales, se seguirá bailando en los clubs indies dentro de 50 años.

Otro nombre para quesito de Trivial: Sparks. El reguero de glam rock de los hermanos Ron y Russell Mael se remonta a los años 70. Cuando ser icono musical y estético iba en el mismo pack (aún hay foros en internet sobre el peinado de Russell y el bigote de Ron). Así que hace años que este dúo de Los Ángeles lleva pegado con Loctite el adjetivo de “legendario”. Los suelen comparar con Queen. Y, sí, si se escucha una vez la voz de Russell, ya no se olvida.

Dicho esto, lo primero que se echa en falta en su disco en común es un prospecto con advertencias de uso: ver a estos seis músicos juntos puede provocar una sobredosis 'hipster'.

2x1 de art-pop

FFS. Hasta ahora solía ser el acrónimo oficial de “For Fuck’s Sake” [que vendría a ser como “¡hostia! La gran p…”]. Seguramente sea lo primero que se le pase por la cabeza a más de uno al escuchar al FFS de carne y hueso: el supergrupo en el que han mutado Franz Ferdinand y Sparks. Estrenaron disco el pasado día 8. Un 2x1 de art-pop, dirán los musicólogos. O un cruce de caminos entre las canciones más alternativas de los escoceses y las más accesibles de los americanos. “Si hubiera un choque de trenes entre Franz Ferdinand y Sparks –describen ellos en el 'press kit'–, así es como sonarían los restos”. ¿Algún herido en el choque? “Afortunadamente, no hubo daños serios”, se ríe Ron Mael.

Los hermanos Mael, Ron y Russell, y Alex Kapranos, líder del otro 50% del supergrupo, atienden a la prensa en una salita vip del 'pub' The Fox. Esto es Shoreditch, el nuevo barrio 'trendy' de Londres: si tiras aquí una piedra, seguramente rompas un portátil de Apple. Hay 'pubs' de madera de aire 'cool', muros grafiteados a lo cómic y restaurantes con pimpón.

"Sentimos que somos un grupo nuevo"

“No hubo daños serios”, estaba diciendo Ron Mael. “Compartimos una misma sensibilidad”. Con sus gafas redondas, su bigotito a lo Errol Flynn y su piel casi traslúcida, parece recién salido de una peli de vampiros en blanco y negro. Apenas queda un hilo de su icónico bigote de Hitler. Serán cien pelos al menos. “Cien pelos hacen a un hombre”, dice su canción 'Moustache'.

A su derecha, su hermano Russell, ya sin la legendaria melena que aún hoy centra debates. A la izquierda, Alex Kapranos y su aura intacta de jovencito indie rebasados los 40. Los tres tuercen el gesto al escuchar la palabra “supergrupo”. “Es una expresión divertida, aunque no es con la que nos describiríamos”, dice Alex. “Un nuevo grupo muy singular”, intenta redefinir Russell. No es una mezcla, insisten, sino una mutación. “Sentimos que somos un grupo nuevo”, afirma Alex. Ambas bandas, añade el escocés, han salido de su “zona de seguridad”.

En internet ha habido marejada de blablabá a medida que el supergrupo lanzaba canciones a Youtube. Ellos no han leído ni un comentario. “Intentamos mantenernos alejados de eso –confiesa Russell–. Te paraliza de alguna manera”.

Lo que no leen, por ejemplo, son dardos del tipo “FFS es 80% Sparks y 20% Franz Ferdinand”. “¿Quién ha dicho eso?”, pregunta Alex a la defensiva. “¿Qué quiere que le diga? Si me pasara la vida respondiendo a comentarios de fans, estaría terriblemente amargado y ocupado”. Alex habla con la intensidad de quien cuenta un cuento. Tiene acento escocés y tendencia a filosofar en cada respuesta. “Con los comentarios que se vierten en internet –continúa el cantante– la gente pierde el respeto básico que tendría en la vida normal”.

Un proyecto de 11 años

Hace 11 años que el cuarteto escocés (Alex Kapranos, Nick McCarthy, Bob Hardy y Paul Thomson)  conocieron a los hermanos Mael. “Fue cuando se plantó la semilla”, recuerda Russell. Compusieron la primera canción del disco, 'Piss off', pero la cosa se estancó. Pasó casi una década. Hasta que, hace dos años, Alex caminaba por la calle buscando un dentista en San Francisco y oyó a su espalda: “Alex, ¿eres tú?”. Eran los Mael.

Así que todo esto es porque Alex buscaba un dentista.

Todos: ¡¡Oh, sí!!

¡Qué harán cuando busque un médico! 

Ron: ¡Descubrámoslo, descubrámoslo! [todos se ríen].
Alex: Es curioso, se podría decir que ha sido el destino el que nos ha unido. Que nos encontráramos por la calle en San Francisco. Aunque yo no creo mucho en el destino. 

Ah, ¿no?

Alex: No. Creo que lo que importa es tu respuesta a esa coincidencia. Lo que importa de verdad no es tanto que nos encontráramos en la calle, sino cómo reaccionamos a esa coincidencia. “Ok, hagamos algo de verdad”.

Lo han hecho después de 11 años. Han sido pacientes. 

Alex: Sí, muy pacientes, sí.
Ron: No fue por falta de ganas. Más bien fueron las circunstancias las que impidieron que nos uniéramos entonces. Pero tal vez eso ha hecho que el lazo sea hoy, después de 11 años, muchísimo más fuerte.
Alex: Oh, ahora yo tendría que decir: “¿Y tú quién eres?” [carcajada general]. 
Ron: Ese es siempre un buen comienzo.

Ron ha dicho que “el mayor peligro de una colaboración es que los grandes egos pueden colisionar”. No parece que tengan grandes egos.

Alex: Oh, tenemos unos egos enormes. Muy grandes. [Los hermanos Mael ríen el comentario]. ¿Sabe?, cuando escucho a un músico afirmar que no tiene un gran ego o muestra falsa modestia, sé que está mintiendo.

¿Por qué?

Alex: ¡Por supuesto que miente! Porque se necesita algo  de ego para hacer cualquier cosa en la vida.

¿Por ejemplo?

Alex: Tienes que tener algo de ego para pedirle a alguien una cita. Debes creer en tu valía personal para que esa persona acepte quedar contigo. Y, sí, necesitas el suficiente ego como para creer que la música que haces merece la pena, lo que no significa que puedas entrar en un local lleno de gente y creer que eres más importante que el resto. El ego y el respeto mutuo deben convivir.

En su nuevo disco, cantan “save me from myself” (sálvame de mí mismo). ¿Es que tienen miedo de sí mismos?

Todos: ¡Oh no! [dicen casi a coro].
Alex: Todos tenemos algún momento en la vida en el que nos convertimos en nuestro peor enemigo.

En sus fotos de promoción, fingen un asesinato. ¿Hay que matar a alguien para vender discos?

Ron: A mí me encanta hacer el papel de víctima [se ríe]. Es un rol que me resulta fácil [Ron es quien aparece muerto en la foto de la portada de 'Dominical'].
Russell: [se pone serio] No, no tienes que asesinar a nadie para vender discos. Nosotros esperamos hacerlo solo con buena música.

¿Y alguien ha sido asesinado aquí, musicalmente hablando? 

Todos: No, no [dicen riendo]. 
Russel: Justo al contrario.

¿Cómo se sobrevive más de 10 años en la música? 

[Suspiro general] 
Russell: Debes ser tremendamente disciplinado.
Alex: Estoy totalmente de acuerdo con Russell. Todos necesitamos disciplina para ejecutar un proyecto. Pero también creo que existe una especie de fuerza inexplicable detrás de lo que haces.  Es como si algo se disparara en ti y te llevara a convertirte en escritor, en actor, en músico. Lo he visto en otros grupos contemporáneos: desean crear algo, pero desaparecen. No sé por qué y tampoco podría explicarlo. Pero creo que lo que te mantiene más que cualquier otra cosa es esa fuerza inexplicable que te conduce a salir ahí fuera.
[Los hermanos Sparks asienten].

¿Han estado alguna vez a punto de tirar la toalla?

Alex: No. [Todos se quedan callados].
Russell: No recientemente [se ríe].

Los hermanos Mael son la antítesis de los hermanos-músicos-tipo. Dícese Gallagher, Everly Brothers, o los Davies de The Kinks, enumeran ellos mismos. 40 minutos de entrevista juntos y ni un insulto. “Es sorprendente lo opuestas que son estas relaciones con respecto a la nuestra –asegura Russell–. No puedo explicar por qué, aparte de que compartimos una visión común de lo que hacemos”. Su visión común: “Es la misma que en FFS. Hacer música con la que esperas noquear a la gente. Ser capaces de hacer cosas que nadie más puede hacer”. Así llevan haciendo 20 discos, 250 canciones, 4.825.273 notas (las cuentas son de su web) e incluso un musical: 'The seduction of Ingmar Bergman'.

Franz Ferdinand, con cuatro discos, ya se identifica antes con estribillos indie rock que con el archiduque que dio nombre al grupo. No hay más que googlearlo. Hay que llegar a la cuarta página de resultados para encontrar la primera referencia a Francisco Fernando de Austria, el hombre cuyo asesinato provocó la primera guerra mundial. Hasta la familia del archiduque ha invitado a la banda a actuar en su aniversario en Sarajevo.

¿Ustedes ya viven como un archiduque?

Alex: ¿Que si me preocupa que algún fan pueda asesinarnos? [se ríe] Ahora que lo pienso, sí. Recuerdo que estábamos dando un concierto en Praga y vi en la oscuridad unos dardos que volaban por el escenario hacia mí.

¿Dardos?

Alex: Dardos en el escenario, sí, sí, sí. Y pensé: “¿Pero qué pasa?”. Estábamos en medio de la actuación. Terminamos la canción, bajamos del escenario, salimos fuera y nos encontramos con algunos fans. Y, de repente, aparecieron dos chicas muy jovencitas. “¿Os han gustado nuestros dardos?”, nos dijeron. Y yo: “¿Sois vosotras las que nos habéis lanzado esos dardos? ¡Ha sido una locura!”. 
Russell: [Pone voz de jovencita] “Es muy divertido”.
Alex: Ellas respondieron: “Estabas cantando la canción 'Darts of pleasure' (dardos de placer) y pensamos que agradecerías nuestra demostración de cariño”. 
Todos: Oooooh [se ríen].
Ron: Desgraciadamente, no tocabais 'Take me out' (sácame). [Todos se ríen].

¿Ningún otro paralelismo con el archiduque?

Alex: No, realmente no existe ningún paralelismo. Lo que nos llevó al nombre…

Fue un caballo.

Alex: Hubo un caballo llamado 'El archiduque', y eso nos hizo pensar en Franz Ferdinand. Pero hay algo significativo en el nombre. El asesinato de Franz Ferdinand fue un punto crucial en la historia del siglo XX, y eso te hace pensar. Posiblemente, fue el momento donde el siglo XX comenzó de verdad. Fue el fin de los tiempos de la caballería, de la revolución industrial, del imperio. Fue un momento perfecto en la historia cultural para hacer cambios. Nada ha sido igual después. Y eso es algo a lo que todos deberíamos aspirar. 
[Los Sparks aplauden. Todos se ríen].
Russell: Tal vez nos den la tarde libre [carcajada].

Alex sabe extirparle las trompas de Falopio a una gallina.

Alex: Oh, sí, sí [dice con la boca pequeña]. 
Ron: Ah, ¿sí? Cuenta, cuenta [los Sparks se ríen]. 
Alex: Yo era un chiquillo. Todos teníamos entonces trabajillos de mierda [cada artículo en el que sale suele mencionar un trabajo diferente: Alex Kapranos ha sido chef, repartidor de curry a domicilio, profesor de inglés para refugiados políticos, es un experto desplumando faisanes].

¿Alguna otra habilidad oculta?

Russell: Sí, yo he vendido helados. Fue mi primer trabajo antes de entrar en el grupo. Trabajé en una heladería. Me decepcionó, porque sentí que estafaba a los clientes. El dueño del negocio me dijo que hiciera las bolas de helado huecas. Que se vieran bonitas, pero que le ahorrara helado.

Helados vacíos.

Russell: Helados vacíos.
Alex: Guauuuuuu [exagera su indignación]. 
Russell: Ese fue el momento en el que despertó mi conciencia. Así que dejé el trabajo.

¿Por eso?

Russell: Sí. No quería dar bolas de helado huecas. [Se ríen].

¿Y qué lección vital les ha dado la música?

Ron: No somos analíticos con lo que hacemos. Simplemente lo hacemos. Así que no sé cuál podría ser la lección y tampoco podría dar ningún consejo a nadie. 
Russell: No puedes separar lo que haces y lo que eres. Mucha gente nos pregunta: “¿Qué hacéis en vuestro tiempo de ocio?”. Y yo no veo que haya una separación entre el tiempo de ocio y el tiempo en el que eres parte de un grupo. A veces sientes que te consume lo que haces y quien peor lo lleva quizá es la gente que tienes a tu alrededor [todos ríen asintiendo]. Te consume lo que haces, pero es que no tienes elección. Y eso es lo que más placer te da en realidad.

0 Comentarios
cargando