El hijo de Clint Eastwood se estrena como protagonista en 'El viaje más largo'

Scott Eastwood comparte cartel con Britt Robertson en esta comedia romántica basada en una novela de Nicholas Sparks

Scott Eastwood.

Scott Eastwood.

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IDOYA NOAIN

'El viaje más largo’, la última adaptación cinematográfica de una de las novelas de la prolífica y exitosa factoría de Nicholas Sparks, que se estrena este viernes, no es precisamente 'Harry el sucio' ni 'Infierno de cobardes' ni 'Cometieron dos errores'. De vez en cuando, no obstante, mientras van transcurriendo dos historias paralelas de amor separadas por los años, la pantalla del cine se llena con algo que provoca un eco de aquellos títulos, una presencia física que es como un extraño e imposible viaje en el tiempo. Ahí están: ese rostro, esa mandíbula, esos ojos… No cabe duda. Es Eastwood. No Clint, sino Scott, pero Eastwood.

Al verlo en persona, sentado en una habitación de un hotel junto a Central Park, ya sin la magia de las cámaras, las diferencias del vástago de 29 años y el progenitor de 84 se hacen más obvias. El hijo es algo más bajo que el padre. También se diría que más afable, aunque acusa el cansancio de unos días de viaje entre rodajes y trabajo en Alemania y Toronto y no hace el más mínimo esfuerzo, al menos aparente, por contener bostezos, a ritmo de prácticamente uno cada tres minutos. El parecido físico, pese a las distancias, sigue intensamente ahí y cuando se le menciona, se limita a contestar: “Es una locura, lo sé”.

Es obvio que Scott Eastwood está acostumbrado a que le hagan preguntas sobre su padre. No las busca, pero tampoco las rechaza, aunque a veces las contesta con evasivas, educadas pero elocuentes. Es algo que lleva unos cuantos años haciendo, especialmente desde que, metido en el mismo campo profesional, decidió empezar a usar un apellido con pedigrí.

No fue siempre así. Cuando daba sus primeros pasos en el cine, el muchacho que buscaba hacerse un hueco era Scott Reeves, como su madre, Jacelyn Reeves, la azafata con la que el mítico actor, director y productor tuvo un romance (y una hija además de Scott) y con la que vivió los primeros años de su vida en Hawái. Con ese nombre el joven actor figura, por ejemplo, en los créditos de 'Banderas de nuestros padres', su primer trabajo en cine, un cameo. Su padre dirigía y le consiguió una audición, pero Scott se quedó muy lejos del protagonista para el que hizo la prueba.

Decir las frases y hacer tu trabajo

También como Scott Reeves apareció en tres películas pequeñas y en 'Gran Torino', otro encuentro con su padre tras la cámara. Pero en el año 2009, cuando volvió a colaborar con él en 'Invictus', ya era Scott Eastwood, el mismo que también tuvo un papel en la última entrega en 3D de 'La matanza de Texas', o junto a Brad Pitt en 'Corazones de acero'.

“Cuando era joven quería demostrarme a mí mismo que no iba a ser ese tipo que cabalga en el apellido de su padre, quería probarme que podía conseguir trabajos por mí mismo. Pero conforme te vas haciendo mayor te das cuenta de que no importa, realmente no importa. Tienes que ir, decir tus frases y hacer tu trabajo”, explica. “Fui ganando confianza, me sentía cómodo conmigo mismo y pensé: ‘¡Qué demonios!, sé quién soy, sé que puedo trabajar como actor y voy a usar mi apellido porque es mío, es quien soy”.

Ahora debe de estar listo para que el mundo también lo descubra. Si hace un par de años su buen ver se hizo viral gracias a un reportaje de moda en la revista 'Town & Country' en el que llamaban más la atención sus pectorales y sus abdominales que los pantalones que llevaba, con 'El viaje más largo' el joven Eastwood tiene su primer papel protagonista en una producción de gran estudio, y eso representa entrar en una nueva dimensión, por más que él se esfuerce en recordar que había tenido protagonistas antes en cintas de bajo presupuesto y pequeña distribución. “Llevo 12 años en esto, 27 películas –subraya–. La gente se olvida”.

"Típicamente sensibleras"

La elección de un proyecto de Sparks para dar ese salto no la ha hecho sin pensar. “Yo creo que es importante conocer a tu público, saber quiénes son y en qué películas estará uno bien”, dice un Eastwood que califica de “típicamente sensibleras” las adaptaciones del autor-factoría, aunque rápidamente aclara que lo dice “con un poco de reverencia” y se declara “un gran fan” de 'El diario de Noa', uno de los títulos del escritor que también ha visto llegar al cine, entre otras, 'Mensaje en una botella', 'Un paseo para recordar', 'Noches de tormenta' y 'Un lugar donde refugiarse'. Eastwood asegura que le atrajo un guion “bueno” y, sobre todo, la elección “improbable” de George Tillman Jr., el director de 'Notorious'. “Había visto 'Hombres de honor' y realmente me había gustado. Así que pensé que él podía aportar algo valiente o crudo a una película de Sparks, algo 'cool”. Es una de las varias veces, en la entrevista, en la que aparece una de sus palabras fetiche.

Eastwood reconoce que su personaje le gustaba. El protagonista de 'El viaje más largo' es Luke Collins, un joven ranchero que compite profesionalmente montando toros y que, pese a quedar gravemente lesionado en uno de los rodeos, sigue intentando convertirse en un campeón. Reconoce que ninguna de las escenas sobre las reses las protagonizó él sino verdaderos profesionales de este deporte y especialistas, pero una vez acabó el rodaje se fue con unos amigos a un rancho y se subió en un toro. “No quería ir por ahí promocionando la película sin haberlo probado”, explica el actor, que saca entonces su móvil para enseñar orgulloso su foto sobre la bestia, que es ahora la imagen que ve cada vez que enciende el aparato.

Estirpes cinematográficas

Fueron solo unos segundos pero entre la experiencia y la gente que ha conocido habla ahora con admiración de los 'bullriders'. “Son tipos realmente 'cool', son 'badass' (otra de sus palabras fetiche, tradúzcase por fantásticos). No se andan con tonterías y muchos de ellos lo único que intentan es alimentar a sus familias”. Como no podía ser de otra forma en una película de Sparks, en 'El viaje más largo' hay también, y sobre todo, romance. El personaje de Eastwood se enamora de una chica de un mundo radicalmente diferente al suyo, una estudiante de arte, Sophia, que interpreta Britt Robertson, la única de los cuatro actores principales del reparto que no proviene de una familia de cine. Y es que, junto a Scott Eastwood, la cinta incluye otros dos nombres clave en dinastías del séptimo arte: en la historia de amor paralela, los protagonistas son Jack Huston –nieto de John Huston y sobrino de Anjelica–, y Oona Chaplin, la hija de Geraldine y nieta de Charlot. “Cuando eres parte de una familia de cine no es anormal pensar que los descendientes se dedicarán a ello porque es lo que conocen, es con lo que crecen. Es lo que te rodea y marca la manera en que se desarrolla tu vida”, razona Eastwood.

Scott está ahora rodando el proyecto sobre Edward Snowden que dirige el cineasta Oliver Stone, en el que interpreta a un agente de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. También está embarcado en 'Diablo', una película que protagoniza y en la que da vida a un veterano con estrés postraumático cuya mujer es secuestrada. En este último proyecto además es productor, y es ya “la tercera o cuarta vez”, como se encarga de recordar. “Desde muy pronto estaba listo para dar ese paso, porque conozco la industria, el proceso, lo que hace falta. ¿Por qué no iba a hacerlo? ¿Porque soy joven? Desde adolescente he pensado que hay que diversificar. Ese fue mi principal motor desde que fui a la universidad: actuar, trabajar en distintas cosas… Es cuestión de estar listo por si una falla o no funciona”.

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Esa filosofía son más que palabras para Scott Eastwood, para quien el cine no lo es todo. Empezó a ganar dinero en ocupaciones diversas: hizo de camarero, de aparcacoches y trabajó en la construcción. Hace unos años, compró en la ciudad de San Diego con unos amigos uno de sus bares favoritos, (“encontré una oportunidad de negocio y pensamos en hacer algo 'cool”). 

Está también embarcado en preparar su propia marca de whisky que, aclara, no está preparando con agua de Carmel, la localidad californiana donde vive y donde fue alcalde su padre. (“Eso fue un error de la prensa”). Es una apuesta vital. “Mi carrera de actor podría evaporarse pero si eso sucede… bueno. Podría hacer otra cosa, bombero o productor, quién sabe… Mi carrera de actor no me define”.