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'Better call Saul': nueva adicción en serie

Tanto se confía en esta precuela de 'Breaking bad' que su renovación para una segunda temporada fue anunciada antes de su debut

"Trabajamos con tanta intensidad como de costumbre", adelanta su cocreador Peter Gould

JUAN MANUEL FREIRE

Bob Odenkirk sigue en el pellejo amoral de Saul Goodman, abogado engatusador con visión para los negocios fraudulentos. Otro hombre que se transforma para mal, como el Walter White de la serie madre, ’Breaking bad’.

Bob Odenkirk sigue en el pellejo amoral de Saul Goodman, abogado engatusador con visión para los negocios fraudulentos. Otro hombre que se transforma para mal, como el Walter White de la serie madre, ’Breaking bad’. / AMC

Pensar en 'Breaking bad' es pensar, irremediablemente, en Walter White, ese profesor de química metido a magnate de la metanfetamina para que su familia pueda estar bien cuando él ya no esté (acaban de diagnosticarle un cáncer de pulmón). O quizá en Jesse Pinkman, su antiguo alumno convertido en compinche. Y también es pensar en Saul Goodman, claro: ese abogado criminalista amoral, habilidoso, engatusador, sarcástico y con visión para los negocios fraudulentos, convertido en centro de atención gracias, entre otros motivos, a la gran interpretación de Bob Odenkirk, intérprete, guionista y director de culto de la moderna comedia estadounidense.

Conocimos a Saul Goodman –de “goodman” (buen hombre) tiene poco– en el octavo episodio de la segunda temporada. Brandon Badger Mayhew, un pobre desgraciado que vendía el material de Walt & Jesse, era detenido por posesión de metanfetamina y Jesse convencía a Walt de contratar a Saul para librarlo de la cárcel: “Cuando las cosas se ponen feas, no quieres a un criminalista. Lo que quieres es a un criminal, ¿vale?”. 

Si quiere ganar más dinero, ¡debe llamar a Saul!

En ese mismo capítulo, el abogado criminalista, y criminal, acababa viendo una oportunidad de negocio en ese grupo de narcos algo torpes. Saul se proponía como consejero a Walter, le decía: “Si quiere ganar más dinero y conservar el dinero que tenga, ¡debe llamar a Saul!”. Por si alguien todavía no ha visto 'Breaking bad', no diremos si debió llamarle o no, pero el caso es que Saul se convirtió en una especie de (anti)héroe alternativo de la serie creada por Vince Gilligan (veterano de 'Expediente X'). 

El guionista Peter Gould podría ser definido como el padre de Saul Goodman, pero él prefiere verlo como “una creación en equipo”, aunque él firmara el guion del primer capítulo con el abogado. Según nos cuenta vía telefónica, Saul vino “a cubrir un vacío: en aquel momento, la serie necesitaba algo de respiro cómico, porque el personaje que antes hacía reír, Hank, agente de la DEA, estaba en un momento oscuro. Saul emergió y arregló el problema. Me preocupaba que no encajara en el realismo de la serie, que fuera demasiado exagerado o tonto. Pero dimos con el tono que necesitábamos. La gente del equipo se había acostumbrado a trabajar con material desagradable. Este giro cómico se agradeció en el rodaje”.

Durante mucho tiempo, en la sala de guionistas de 'Breaking bad' se bromeó sobre hacer una serie solo para Saul. Sería una comedia. Había que aprovechar al personaje, era tan gracioso... Pero, al final, aquello fue en serio: 'Better call Saul' se estrenó el 9 de febrero en EEUU y solo un día después en España, a través de Movistar Series.

Dramas de una hora

Pero no es una comedia de media hora, sino un drama de una hora, modalidad en la que Vince Gilligan y Peter Gould, cocreadores de la precuela, se sentían más cómodos. “La primera vez que hablamos con AMC –la cadena que producía y emitía 'Breaking bad' en EEUU–, la idea era hacer una telecomedia. En cada episodio, Saul atendería a personajes delirantes que acuden a él en busca de consejo. Sería como 'M.A.S.H.', pero en versión legal. Aquella era la primera idea, pero conforme profundizábamos en el personaje de Saul y creábamos su pasado, empezamos a ver zonas de sombra. ¿Quién es realmente? ¿Cómo ha llegado a ser quien es? Porque, obviamente, Saul Goodman es una invención, un álter ego de otra persona”.

Ya en el primer capítulo de 'Breaking bad' en el que aparecía, Saul le reconocía a Walter que su apellido real no es Goodman sino McGill. Walter se hacía pasar por familiar de Brandon Badger Mayhew, describía Mayhew como apellido irlandés, y entonces Saul se exaltaba: “¡Pero, por Dios, si es usted paisano mío! Mi apellido es McGill. Sí, lo judío es por los clientes, ¿vale? Todos quieren un miembro de la tribu, por así decirlo”.

Cuanto más trabajaban Gilligan y Gould, más profundidad veían en el personaje. “Algunas de las cosas que imaginábamos eran bastante dramáticas; las posibilidades eran intrigantes. Y, al final, decidimos que no queríamos hacer una comedia con un chiste cada diez segundos. Primero, porque prefiero las historias con tono más dramático; y segundo, porque no tendría ni idea de hacer una comedia-comedia”, se ríe.

Otro Walter White

Empiezas a ver 'Better call Saul', y enseguida sabes que el viaje será cualquier cosa menos previsible. No es una serie de abogados, no hay largas escenas de juicio, nada de eso. Sin entrar en grandes 'spoilers', contaremos un poco el principio, que también es el aparente fin. La acción empieza en un tiempo indeterminado después de la debacle de 'Breaking bad', con Saul en su nueva vida como trabajador anónimo en un centro comercial de Omaha, Nebraska. El blanco y negro de las imágenes parece justificado. Saul regresa a casa después de la gris jornada, ve un rato la tele, se aburre, y acude entonces a su mayor fuente de fascinación: una cinta de VHS con sus antiguos espots de abogado. Los anuncios se reflejan en sus gafas, pero en color. Y... ¡boom! Entran los créditos, de estilo voluntariamente barato, chillón, ochentero. Es un comienzo abrumador. Y lo que sigue –la historia de Saul seis años antes de la historia conocida por la legión de fans de la anterior serie– está a la altura de esa introducción. Un relato de múltiples matices, hilarante y sobrecogedor a la vez, sobre un abogado de oficio sin muchos clientes que, quizá por sobrevivir, se deja tentar por el lado oscuro de las cosas. 

En cierto modo, hablamos de otro Walter White, otro hombre que se transforma para mal. 'Better call Saul' parece operar en las coordenadas de la serie madre: la misma evolución para su protagonista, el mismo paisaje (Albuquerque, ese lugar de belleza desnuda y grandes espacios comerciales siempre medio vacíos), el mismo tono (el drama cruzado con la comedia negra), el mismo estilo visual (muy visual, vaya). Pero cuando escucha estas comparaciones, Gould se apresura a decir que no, que no será lo mismo. “Nos alejamos realmente”, me asegura. “Hay episodios tan, tan divertidos, que son casi 'slapstick'. Y luego puede ser una serie dramática y emocional al máximo. Es difícil de clasificar. Saul no es igual que Walter, tampoco. Con Walter no te apetecería ir a tomar una cerveza. Es intimidante. Su superpoder era justificar cualquier acción. Con Saul podrías ir a tomar algo. Es más divertido, más agradable, tiene otra energía”.

Detalles cuidados

En algunos casos, un ligero 'déjà vu' da prácticamente igual. Este es un trabajo hecho con amor. Es fácil sentir prejuicios con un 'spin-off': creer que no será lo mismo, solo un sacaperras, etcétera. Pero, en este caso, cada detalle está tan cuidado como en 'Breaking bad', desde unos diálogos propios de grandes dramaturgos hasta el último elemento del atrezo. “Gracias por advertirlo”, dice Gould. “Trabajamos con tanta intensidad como de costumbre”. Todo por no fastidiar la leyenda, cargarse el legado. Al fin y al cabo, hablamos de la continuación de una serie de inmensa popularidad global, reverenciada por la crítica, ganadora del Emmy a la mejor serie dramática dos años seguidos, 2013 y 2014 (este último año también se llevó el Globo de Oro).

Los 'spin-offs' capaces de igualar o superar al original se pueden contar con los dedos de una mano, si no algunos menos: podemos citar 'Star Trek: Espacio profundo 9', excelente secuela de 'Star Trek'; quizá 'Boston legal', exitosa continuación de 'El abogado'; y, por supuesto, el caso de 'Frasier', cuyo protagonista emergió de la barra de 'Cheers' para convertirse en un héroe para esnobs alrededor del mundo. 'Better call Saul' aspira a pertenecer a esta categoría poco poblada de 'spin-offs' superiores; hermanos pequeños que desafían al mayor.

Dos leyendas cómicas

También 'Los Simpson' puede considerarse una especie de 'spin-off'. La icónica familia apareció por primera vez en pequeños cortos en 'El show de Tracey Ullman'. La cómica Ullman es una vieja aliada de, precisamente, Michael McKean: uno de los ganchos actorales importantes de 'Better call Saul'. El que fuera cantante de Spinal Tap interpreta a Chuck McGill, hermano mayor de Saul, un exitoso abogado al que cierta enfermedad le impide salir al exterior y desarrollar su trabajo. “La idea de tener juntas a dos leyendas cómicas como Odenkirk y McKean era muy ilusionante”, dice Gould. “En el primer episodio tienen una gran escena, muy larga, casi una pequeña obra de teatro. Verles juntos era algo especial”.

Los rumores señalaban que, además de algunos personajes nuevos –este hermano mayor o una abogada encarnada por Rhea Seehorn que interesa bastante a Saul–, también saldrían algunos viejos, pero el guionista pide a la gente que no se emocione esperando a Walt y Jesse, por ejemplo, “no al menos en la primera temporada”. Sí veremos al asesino a sueldo Mike Ehrmantraut (Jonathan Banks), aquí todavía currando en ¡la cabina de un párking!

Un protagonista con dos Emmy

No hacen falta cameos cuando tienes en el centro a un actor como Bob Odenkirk, quien revela una delicadeza de matiz al alcance de muy pocos. Ganador de dos Emmy como guionista de 'Saturday Night Live' y 'The Ben Stiller show', Odenkirk coprotagonizó después el mítico programa de 'sketches' 'Mr. Show with Bob and David', al lado de otro grande como David Cross. En los últimos tiempos, ha llamado la atención con sus roles dramáticos en películas como 'Aquí y ahora' (2013) y, sobre todo, 'Nebraska' (2013), en la que era el hermano mayor de Will Forte. Sea como sea, en 'Better call Saul' se supera. Miles y miles de capas en ese rostro. Nuestro entrevistado está de acuerdo: “Bob encontró un montón de momentos que yo solo había sugerido. Cuando eres guionista, sueles quedar decepcionado con lo que acabas viendo en pantalla. Con Bob es al revés. Todo el tiempo añade matices a lo que puede leerse en la página”.

Quien todavía no sepa si engancharse, debe saber que tanto se confía en esta serie que su renovación por una segunda temporada fue anunciada incluso antes del estreno. ¿Y si no has visto 'Breaking bad'?, se preguntará alguno. Según Gould, ningún problema: “Si la ves con gente que ya haya visto la otra serie, igual notas que se ríen con cosas que no pillas. Pero, a pesar de formar parte de un linaje, funciona por sí sola, se puede ver con tranquilidad. Absolutamente”.