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Ai Weiwei, tres décadas de activismo artístico

NATÀLIA FARRÉ / BARCELONA

'On The Table. Ai Weiwei’ es el nombre de la muestra que lleva por primera vez a Barcelona el trabajo del artista disidente chino, 42 piezas que recorren toda su trayectoria y que dan las claves para entender su dimensión artística, humana y activista.

“Ai Weiwei es un creador que se mueve por el gran circuito del arte contemporáneo; es un artista visual que trabaja en todos los lenguajes posibles (fotografía, vídeo, documental, instalaciones y objetos) y es un activista. También tiene una dimensión pop, no porque haga obras pop, sino por su actitud”, y otorga un tratamiento muy particular a “las imágenes e imaginarios que construye o destruye” para luego distribuirlos “de una manera muy global” a través de las redes sociales. Y por si todo ello fuera poco es, además, “una estrella mediática”. Estas son todas las facetas que enumera la historiadora del arte Rosa Pera cuando habla del artista disidente chino. Y son todas las facetas que pretende mostrar, a partir del martes, en la exposición que ha comisariado en La Virreina de Barcelona y que es la primera retrospectiva del creador que se puede ver en España, sin tener en cuenta la muestra monográfica de cerámica que en el 2013 realizó en Sevilla.

Una exposición pensada para que “permita conocer las principales claves del trabajo de Ai Weiwei, y no solo de la obra, sino también de él mismo como persona y activista”, continúa Pera. Por eso las 42 piezas del artista que la comisaria ha reunido abarcan toda su trayectoria creativa, desde 1983 hasta la actualidad, e incluyen obras inéditas, como una serie de sus primeras esculturas; creaciones realizadas ex profeso para la muestra, como la instalación 'Cao' y la que da nombre a la exposición, y trabajos reconocidos, como 'Illumination', una pieza icónica que por ella misma es capaz de explicar “quién es Ai Weiwei, cómo trabaja y qué es lo que plantea”, afirma Pera.

Para explicar la importancia de Illumination es imprescindible adentrarse en la historia de China y del artista, ambas intrínsecamente ligadas. En el 2008 se produjo un punto de inflexión en la trayectoria de Ai Weiwei: el terremoto de Sichuan. La catástrofe supuso la muerte de miles de niños aplastados por el derrumbe de las escuelas, los edificios que menos aguantaron, con diferencia, y el inicio de una investigación por parte del artista para averiguar qué había pasado. La búsqueda reveló que los materiales usados eran malos y que los niños fallecidos eran más de 5.000, revelaciones que no gustaron al Gobierno chino y supusieron una confrontación fuerte y directa con el artista, que puso de relieve la falta de transparencia informativa y el desprecio por los derechos humanos.

El hecho, además, evidenció una de las características más interesantes, a juicio de Pera, sobre la producción de Ai Weiwei. “De un acontecimiento concreto es capaz de desarrollar varias formas de aproximación, de activar las imágenes creadas en diferentes espacios y de distribuirlas a través de diversas vías”, explica la comisaria. Y es que de las consecuencias del terremoto, el artista chino ha ejecutado varias instalaciones, como la que recubrió la fachada del Haus der Kunst de Múnich de mochilas escolares y la que llenó un espacio de la Bienal de Venecia con el acero que armaba el hormigón de las escuelas que se derrumbaron. En La Virreina también habrá una pieza sobre la catástrofe, una obra inédita y creada ex profeso.

Pero la sombra del terremoto va más allá: supuso también el paso de Ai Wewei a la comunicación global y su salto como estrella mediática. Fue en el 2009 cuando, la noche antes de declarar a favor de otro disidente que investigaba los hechos por su cuenta, Ai Weiwei fue asaltado y arrestado por la policía. 'Illumination' es el 'selfie' que se hizo con su móvil en el ascensor cuando se lo llevaban detenido y que luego tuiteó. La imagen lo tiene todo: es un autorretrato, una de las constantes en la obra de Ai Weiwei; la envío a través de las redes sociales, otra de sus querencias; confronta dos grandes panópticos: el del interior del ascensor y el de internet. Y es el inicio de Ai Weiwei como espejo coercitivo y antidemocrático del Gobierno chino. “Me interesa evidenciar todo este juego de miradas y la manera que tiene de dirigir la atención de las audiencias y los públicos”, apunta Pera en relación con la muestra y la presencia en ella de 'Illumination'.

Aunque aún hay más. La detención supuso la desaparición durante 81 días de Ai Weiwei y las protestas de las grandes instituciones artísticas. “Se convirtió en el icono de la disidencia en relación con el arte”, explica la comisaria, y este punto, “la respuesta que Ai Weiwei provoca a nivel mediático global” también es importante en su trayectoria. Como lo es la confrontación entre elementos antagónicos: colectividad frente a individualidad, producción única versus producción en masa, la rigidez de los límites políticos ante la flexibilidad de los límites de la memoria, o como lo son, también, los juegos de palabras y su dimensión pop.

A la tensión entre opuestos hace referencia, por ejemplo, 'Coca-Cola Vase', un gran recipiente de cerámica milenaria que el artista decora con el anagrama de Coca-Cola, y que es, a su vez, una denuncia de la poca atención que hay en China por la historia y su memoria. Los juegos de palabras aparecen en las instalaciones 'He Xie' y 'Cao', y su lado más pop se ve en 'Dumbass', la canción que compuso como ejercicio de exorcismo de los 81 días que estuvo incomunicado y cuyo videoclip cierra el recorrido que La Virreina realiza por los 31 años de creación artística del artista chino más global.

Temas: Ai Weiwei Arte