Taiye Selasi: "Quienes traten de defender las identidades nacionales fracasarán"

La escritora londinense, de padre ghanés y madre nigeriana, debuta con 'Lejos de Ghana', una ambiciosa y lírica saga centrada en una familia rota de emigrantes africanos

La escritora londinense Taiye Selasi.

La escritora londinense Taiye Selasi. / GABY GERSTER

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MANUEL LÓPEZ-LIGERO / Madrid

'Ghana must go'. Mire a su alrededor en la Estació del Nord o en la Estación Sur de Madrid y podrá ver estas particulares maletas. Ghana must go. "Los ghaneses deben marcharse". Así llaman en el oeste de África a esta bolsa barata hecha de nilón o plástico resistente con estampado de cuadros. Es el equivalente africano de nuestra maleta de cartón. El exiliado, el emigrante, almacena en ellas lo imprescindible para emprender su viaje. La expresión se popularizó en Nigeria en 1983, cuando el Gobierno forzó a miles de refugiados ghaneses a abandonar el país y da título (en el inglés original) a la novela de Taiye Selasi.

Las connotaciones históricas del epígrafe hacían complicada su traducción, así que cada país ha optado por una adaptación libre que termina por traslucir su propia sensibilidad. En España, un país particularmente emigrante, se ha llamado 'Lejos de Ghana', haciendo hincapié en el éxodo. En Italia, donde vive Selasi, inclinados siempre por la fascinación que produce la hermosura, la han titulado 'La bellezza delle cose fragili'. En Alemania se inclinan por el trauma que vive la familia protagonista y el título podría leerse en clave histórica local: 'Diese Dinge geschehen nicht einfach so' (Estas cosas no pasan así como así). "El cambio del título en los diferentes idiomas ha sido algo interesante de observar", reconoce la autora. "Y ha sido especialmente interesante el caso de aquellos países en los que no han querido poner la palabra Ghana en el título porque inclinaría al lector a pensar que es una novela sobre África, es decir, sobre pobreza, hambre, guerra o safaris. Es triste, la verdad".

Contra la simplificación

Desde la dulzura, Taiye Selasi pinta líneas de demarcación muy claras sobre lo que quiere ser, lo que quiere escribir y el significado de su obra. Nació en Londres, de padre ghanés y madre nigeriana. Se crió en Boston y ahora vive en Roma. Siempre le preguntan de dónde se considera, y evita contestar. A menudo enmarcan su novela en el gran tema de la narrativa moderna africana: la diáspora. Ella lo niega. "Suelo inhibirme cuando la conversación gira en torno a eso que se llama 'la novela africana", explica. "Si queremos analizar la diáspora africana, hagámoslo, pero dejemos tranquilos a los escritores. No les obliguemos a que escriban sobre temas políticos simplificadores". La novela africana, podríamos resumir, no existe. ¿Cómo meter en el mismo saco un continente con 54 países, centenares de idiomas y miles de culturas locales? Eso sí, la familia que protagoniza 'Lejos de Ghana' es similar a otras muchas en África y, desde luego, es muy parecida a la de la autora.

Kweku, el padre, es un cirujano ghanés que emigra a Boston con su mujer, Fola, madre de cuatro hijos hermosos y con talento. Pero esta familia, aparentemente perfecta, empieza a resquebrajarse cuando el padre, avergonzado por haber perdido su empleo, los abandona. Selasi disecciona entonces, con un poderoso pulso poético, a cada uno de los miembros de esta familia herida. La narración, de ida y vuelta, plagada de 'flashbacks', comienza con la muerte del padre en una escena que marcará el tono de toda la novela: Kweku muere en el jardín de su casa en Ghana y su último pensamiento, a pesar de su trágica trayectoria vital, es el asombro que le produce la belleza del mundo. La luz del amanecer. El rocío en la hierba. El color de las flores. Una escena digna de Terrence Malick. A partir de ahí, Selasi desovilla una historia hecha de traumas, vergüenza, abusos y felicidad imperfecta.

Novela 'afropolita'

La autora ha acuñado un término para definirse y definir a los protagonistas de su novela: afropolita. Es la fusión de africano y cosmopolita, y representa a toda una generación de jóvenes de origen africano cultos, políglotas, graduados universitarios, hijos de los profesionales que emigraron en los años 60 y 70 a Europa y Norteamérica. "Supongo que Obama [de padre keniano] es el afropolita más ilustre", admite Selasi entre risas. Pero ese cosmopolitismo, que le lleva a decir que ella no es de ningún sitio en concreto, tiene su reverso oscuro. Taiwo, una de las hijas del protagonista del libro (y quizás su álter ego) vive en Boston, y en un momento dado mira las casas de su barrio y piensa "que la gente que vive en ellas está en su hogar. Y ella no. Ella también tiene una casa, pero no un hogar".

Este desarraigo, a juicio de Selasi, es un fenómeno muy común. "Sobre todo en EE UU —explica—, porque allí la americanidad está vinculada de manera inseparable a la raza blanca. Y ahora en Europa estamos viendo algo parecido. Podemos dar asilo, incluso ciudadanía, a gente que no tiene el mismo aspecto que nosotros, pero nunca serán de aquí. Nunca se sentirán en casa". ¿Nunca? "Bueno, quizás cuando nos demos cuenta de que el sitio en el que viven es el único sitio que tienen. La gente tendrá que entender no que las grandes ciudades estén cambiando, sino que ya han cambiado. Estos días he visto muchos inmigrantes en Madrid, muchas mujeres con hiyab que llevaban a sus hijos en brazos. Y quizás esos niños crezcan sintiendo que Madrid es su hogar, pero deberán hacer frente a la idea de la hispanidad, de quién puede ser español, de qué significa ser español. Pasa en EE UU, y también en Italia. Hay quienes tratan de defender estas identidades nacionales pero… fracasarán", vaticina riendo una autora que hoy está presente en todos los suplementos literarios del mundo. La culpa la tiene la novela, muy meritoria, sin duda, pero sobre todo la tiene su agente: Andrew Wylie, alias El Chacal.

Apadrinada por Toni Morrison y El Chacal

Negociador implacable, este hombre ha sido durante décadas la peor pesadilla de los editores. Los autores, rendidos a su proverbial maestría con la navaja, lo adoran. Y se fijó en Taiye Selasi, que ha pasado a formar parte de su estelar equipo de protegidos junto a Martin AmisPhilip RothSalman Rushdie Antonio Muñoz Molina. El Chacal leyó un anticipo de 'Lejos de Ghana' mucho antes de que la novela estuviera terminada y para él fue suficiente. "Este hombre no se anda con rodeos", asegura Sigrid Kraus, la editora de Salamandra, que publica a Selasi en español. "Y no pierde el tiempo. Si decide representar a alguien, es porque es bueno", añade. Efectivamente, el temible Wylie solo trabaja con los mejores. Amadrinada por la premio Nobel Toni Morrison y con la confianza del agente de las estrellas, Selasi echó el resto.

'Lejos de Ghana' es una novela intimista, lírica y personal sobre una familia rota y, por añadidura, sobre un continente desventurado. Selasi no ha vivido la experiencia de la inmigración en su vertiente más dramática (léase la valla de Ceuta), pero como residente en Italia los naufragios de Lampedusa la impresionaron profundamente. "Fue desolador", confiesa. "No por ser africana ni porque viva en Italia, sino porque soy un ser humano. Y no puedo imaginar cómo otros seres humanos abandonan a mujeres y niños y dejan que se ahoguen cuando podían haber hecho algo. Y tampoco puedo entender cómo hay seres humanos que toman el dinero de familias desesperadas, las empaquetan en un bote sin ninguna seguridad y las envían a una muerte segura. Es una de las grandes crueldades de nuestro tiempo. No entiendo cómo algo así pueda seguir ocurriendo en el siglo XXI".

Obligados a emigrar

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A pesar de todo, de los peligros del viaje, de la angustia de la soledad, entiende el acto de la emigración como una huida legítima. Y lo hace además sin mirar atrás. No hay nostalgia en la desolación. Los españoles que emigraron para no volver lo saben bien. "Sencillamente, si naces en un país en el que el poder está repartido entre 10 o 15 hombres que, por algún extraño motivo, no les importa absolutamente nada el destino de millones de personas, la emigración, entonces, se convierte en una opción seria". África, desgraciadamente, va un paso más allá. "Si naces en un país –añade– en el que el Gobierno no asfalta las carreteras, no provee de electricidad ni de agua potable, o peor aún, destruye todo esto en una guerra civil sin sentido, entonces es muy simple: tienes que largarte".

El desgarro que preside 'Lejos de Ghana' y las similitudes que existen con la vida familiar de la propia autora pueden inducir al error. Paul Theroux decía que un hombre feliz no puede ser un buen novelista. No es el caso de Taiye Selasi: "Algunas de mis piezas favoritas las he escrito en un estado de felicidad salvaje. Créame, la felicidad no es niguna amenaza para la creatividad".

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