Chris Hemsworth, el deseado

El actor australiano, casado con Elsa Pataky protagoniza la cinta de terror 'La cabaña en el bosque' y la nueva entrega 'Thor'

Chris Hemswort y su esposa, Elsa Pataky, en un estreno en Los Ángeles.

Chris Hemswort y su esposa, Elsa Pataky, en un estreno en Los Ángeles.

9
Se lee en minutos
NANDO SALVÀ

Tiene dos películas en cartel, la cinta de terror ‘La cabaña en el bosque’ y una nueva entrega del dios del trueno en versión Marvel: ‘Thor: el mundo oscuro’. Al actor australiano Chris Hemsworth, casado con Elsa Pataky, se le acumula el trabajo. Y quiere seguir demostrando que es algo más que un apetitoso trozo de carne 

Hemsworth es de los que ríen dándolo todo, con la boca abierta y sin escatimar vozarrón. Y basta mirarle a la cara, limpia, relajada, para entender que duerme a pierna suelta. ¿Y por qué no iba a hacerlo? Hace menos de una década estaba sirviendo copas en un bar de Melbourne y hoy, recién cumplidos los 30, es uno de los actores más ocupados del momento. Hace poco estrenó 'Rush', en la que da vida al piloto de Fórmula 1 James Hunt y recrea las épicas luchas sobre el asfalto que mantuvo con Nikki Lauda en 1976. Y desde entonces han llegado a nuestras pantallas dos películas suyas más: 'La cabaña en el bosque' (2011), una estupenda cinta de terror posmoderno que en realidad rodó hace dos años, y por supuesto 'Thor: el mundo oscuro', en la que, por tercera vez, se convierte en el dios nórdico del trueno, o al menos en la fantasiosa versión que de él crearon los tebeos de Marvel. Su agenda de proyectos deja clara una cosa: Hollywood tiene grandes planes para este hombre. Pero, ¿por qué él?

Porque el tipo posee unos genes privilegiados.

Salta la vista. Posee el tipo de pelazo rubio y de mirada cristalina que hacen pensar en playas vírgenes y que abren muchas puertas en Hollywood. Y sus contornos son montañosos. Cada uno de sus bíceps es más grande que la cabeza de una persona normal. Y todos esos bultos no salen solos. “Para conseguir el físico de Thor tengo que comer pechugas de pollo y montones de arroz, y mucha ternera –explica–. Nada de salsas, todo debe ser cocinado de forma simple y aburrida. Paso muchas horas en el gimnasio y boxeando, pero nada es tan agotador como comer”.

De todos modos, para encarnar también a otros simples mortales, Hemsworth vive resignado a manejar su peso como si fuera un yoyó. “Para interpretar a un piloto de carreras en 'Rush' tuve que perder mucho peso, y fue difícil”, recuerda. Y es que rodó Rush justo después que 'Thor: el mundo oscuro'. “En cuanto vi de cerca uno de esos coches, con esa diminuta cabina, pensé que no iba a conseguirlo”. Además de hacer mucho footing, tuvo que dejar de comer. “Nunca he sido un persona más irascible e irracional que entonces”. Perdió varias tallas, que de momento no ha recuperado. “Tengo 30 bonitos trajes de Armani y Gucci, y no me sirven para nada”.

Porque es mucho más que unos buenos genes

“Sé que para mucha gente los músculos son incompatibles con el talento y, por tanto, asumen que yo soy un simple pedazo de carne”, lamenta Hemsworth, que se ha esforzado en cerrar esas bocas incluso con su trabajo en películas donde el nivel interpretativo no era prioritario, como 'Blancanieves y la leyenda del cazador' –dato aclaratorio: él era el cazador—. Como resultado, el actor ya es capaz de escoger los papeles que le interesan y demostrar su talento como actor serio. Recientemente ha rodado 'Cyber' al lado de Michael Mann, un 'thriller' tecnológico en el que interpreta a un hacker. Y en la actualidad, está rodando una nueva película junto a Ron Howard, director de 'Rush': se trata de 'In the heart of the sea', que recrea las desgracias sufridas por el barco ballenero 'Essex', que inspiraron a Herman Melville en la escritura de 'Moby Dick'. Y Spielberg lo ha escogido para protagonizar su nueva aventura de ciencia-ficción: 'Robopocalypse'. ¿Y después? “He estado trabajando sin parar durante mucho tiempo, y quizá haya llegado el momento de ir más despacio”. Por otro lado, le preocupa que, si levanta el pie del acelerador, en seis meses tal vez nadie lo vuelva a llamar. “Incluso cuando recibo ofertas malísimas, no puedo evitar pensar que tal vez debería aceptarlas”.

Porque tiene la cabeza en su sitio

Hemsworth maneja su nueva situación con cautela, y apenas se deja ver fuera de la pantalla. Vive una vida tranquila en Santa Mónica con la actriz española Elsa Pataky, siete años mayor que él. Se casaron en 2010, solo unos meses después de conocerse. Tienen una hija de año y medio, India Rose. “Matt Damon me dijo una vez: ‘Sé aburrido. No te dejes ver saliendo de una discoteca borracho a las cuatro de la mañana, y todo te irá bien’. He seguido su consejo, y funciona”. El actor ya disfrutó de sus días salvajes cuando saltó a la fama en Australia gracias al culebrón 'Home and Away'. “Ya hice todas las locuras que tenía que hacer, y por suerte nadie se enteró de ellas”.

El éxito inevitablemente acarrea cierto sacrificio de la vida privada en aras de satisfacer la curiosidad del público. Hace unas semanas, varias 'websites' de cotilleos publicaron fotos de la casa que la pareja acaba de comprarse en Malibú. “Uno se engaña a sí mismo pensando que puede evitar a los paparazzi o ignorarlos, pero no. En todo caso, ese tipo de celebridad no me interesa. No voy a pretender ser alguien que no soy tan solo para que alguien venda más revistas”.

Porque sabe mantener las distancias

Suele decirse que la mejor forma de seducir a una persona es no dejar que se note el interés por ella, y esa es la estrategia que Hemsworth parece seguir respecto a su carrera. “Ningún otro trabajo te obliga a pensar tanto en ti mismo. Los periodistas no dejan de preguntarte por mi vida y mis sentimientos, y durante los rodajes debes plantearte cosas como: ‘¿Qué quiero yo de esta escena?’ o ‘¿cómo debo sentirme?’. Al final acabas odiando ese yo”, señala. Y añade: “Por eso, siempre que puedo prefiero estar lejos de ese mundo. No quiero acabar convertido en un prototipo de Hollywood”.

Precisamente eso, estar lejos, es algo que conoce muy bien, porque creció en la remota Australia y porque, más concretamente, de niño pasó varios años instalado con su familia en una pequeña comunidad aborigen en el desierto de Outback. “Vivíamos a cuatro horas y media de la ciudad más cercana. En medio de la nada, rodeado de cocodrilos y búfalos. En la escuela, mis hermanos y yo éramos los únicos chicos blancos”. En esa época jugaba con sus hermanos a emular a Batman y Robin. Él era Robin. “Corría alrededor del patio con unos calzoncillos verdes, una camiseta amarilla y una toalla roja a modo de capa, rescatada de la basura”.

Por una cuestión de suerte

Cierto que seis años no son exactamente un abrir y cerrar de ojos, pero tampoco se ajustan a la idea de un aprendizaje prolongado. “Me he dejado la piel durante estos años, pero me doy cuenta de que todo ha sido bastante rápido –reconoce–. Supongo que soy un hombre afortunado”. Empezó su andadura, decíamos, en el culebrón Home and Away, en el que en su día también se curtieron Russell Crowe, Heath Ledger y Guy Pearce. “Rodábamos 20 escenas al día, cinco episodios por semana. Tres años y medio haciendo el mismo personaje a ese ritmo te acaba nublando la mente”.

En 2007, se trasladó a Los Ángeles y fue elegido para ser el padre del Capitán Kirk en 'Star Trek' (2009). Sin embargo, tras completar el 'thriller' 'Escapada perfecta' (2009) pasó ocho meses en paro. “No conseguía un trabajo. Nadie me ofrecía un papel y, al vivir en Hollywood, por todos lados veía recordatorios de esa industria que no me contrataba. Estuve a punto de volver a casa”.

Las cosas comenzaron a remontar cuando decidió que ya no le importaba. “Traté de despojarme de tanta ansiedad”. Fue entonces cuando la fortuna se puso de su parte. Logró un papel en 'La cabaña en el bosque'; y su productor, Joss Whedon, que posteriormente lo dirigiría en 'Los vengadores' (2012), lo recomendó para Thor, el personaje fantástico que lo ha convertido en estrella.

Porque trabaja duro

Asegura sentir un deseo irreprimible de ganar desde que era un niño, el segundo de tres hermanos. Una poderosa vena competitiva ha marcado su relación con el mayor, Luke (32 años), el primero que decidió dedicarse a la interpretación, y con el pequeño, Liam (23 años), que forma parte del reparto de la saga 'Los juegos del hambre' y que, hasta hace poco, iba a casarse con Miley Cyrus. “Liam no para de trabajar ahora, y me doy cuenta de que es mucho mejor que yo –confiesa–. Por eso cada vez que lo veo le doy un puñetazo”. ¿Cómo se relacionan entre sí tres hermanos que comparten una vocación tan feroz? “Competimos en todo: fútbol, surf, hasta por el mando a distancia de la televisión. Pero en cuestiones de trabajo, no tanto –matiza–. Los tres entendemos lo insegura que es esta profesión y siempre nos hemos ayudado. Se trata más de un trabajo de equipo que de cualquier otra cosa”.

Porque, al fin y al cabo, es un Dios

“Cuando uno llega a Hollywood, no lo hace con la intención de interpretar un pequeño papelito. Uno aspira al Olimpo. Al final, con un poco de suerte, te quedas a mitad de camino”, afirma Hemsworth a pesar de que él el Olimpo ya lo ha alcanzado, al menos el de los dioses de la mitología nórdica.

Noticias relacionadas

El hijo de Odín es más que un papel para él: es casi una segunda piel. 'Thor: el mundo oscuro' es la tercera película en la que da vida al personaje en tres años –ya lo hizo en 'Thor' (2011) y 'Los vengadores' (2012)–. “Es un papel que me ha dado muchas oportunidades y, afortunadamente, disfruto interpretándolo. Si no, tendría un serio problema”. Al final de la década, Hemsworth habrá sido ese personaje en seis películas, porque ya están en marcha tanto la producción de 'Thor 3' como la de la segunda y tercera parte de 'Los vengadores'.

Pero la fama que Thor le ha proporcionado también ha traído consigo cierto miedo. “El temor es que se den cuenta de que no valgo, que soy un impostor. Por eso, porque no podría soportar que me pillen, me preparo obsesivamente para cada papel”. Asegura que él, desde su posición de privilegio, es aun más consciente de lo inestable que es el éxito. “Todo podría acabarse mañana. Conozco un millón de casos de actores y actrices que un día tocaron la gloria y al siguiente nadie se acordaba de ellos. ¿Y si eso me pasa a mí también?”.

Temas

Dominical