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VIAJE A LA MEDICINA MEDIEVAL

Remedios de convento

La exposición 'Plantes, remeis i apotecaris' recrea un jardín medicinal de la edad media en el monasterio de Pedralbes

Los talleres muestran ungüentos y otras soluciones de la época

LUIS BENAVIDES
BARCELONA

Unas 50 variedades de plantas medicinales, debidamente identificadas con su nombre común y en latín, sorprenden a los visitantes del monasterio de Pedralbes (Baixada del Monestir, 9). Situado en un rincón del claustro, este jardín botánico es una pieza fundamental de la exposición Plantes, remeis i apotecaris. «Queremos explicar este gran espacio sagrado que es el monasterio con todas sus potencialidades, y no quedarnos solo en la arquitectura y las obras de arte. El objetivo es acercar al visitante lo que era el día a día de la comunidad», cuenta la responsable de la exposición, Anna Castellano, conservadora del monasterio de Pedralbes.

La reconstrucción de este jardín de la edad media está basada en diferentes documentos del archivo de Pedralbes y tratados sobre el saber farmacológico medieval. «Para la selección de las plantas se ha estudiado la obra de la naturalista alemana Hildegarda de Bingen y El libro de los medicamentos simples del médico árabe Ibn Wàfid, ambos del siglo XI», detalla Castellano.

Equilibrio corporal

Al margen de las visitas guiadas, el Muhba-Monasterio de Pedralbes también organiza talleres con un gran valor histórico y farmacológico, donde los participantes descubren la visión del cuerpo en la edad media y los remedios con las plantas. «El mundo cristiano medieval recuperó principios de la Antigua Grecia a través del mundo araboislámico. Creían que todo ser vivo estaba formado por cuatro elementos: aire, agua, tierra y fuego. El hombre sano era, por tanto, el equilibrio entre el frío y el calor, la sequedad y la humedad», aclara la responsable .

Prueba de la eficacia de los cataplasmas, ungüentos y demás remedios caseros preparados en esas cuatro paredes podría ser la elevada esperanza de vida de las monjas, sobre todo en comparación con el resto de la sociedad de la época. «Fuera del convento había muy poca higiene, y eran habituales las infecciones. Hay que tener en cuenta que la alimentación de la comunidad religiosa en la edad media era mucho más equilibrada, y apenas realizaban trabajos físicos», puntualiza Castellano.

Las ahora conocidas como medicinas alternativas, explica la conservadora, parten de los mismos principios. «No se trata de renegar ahora de la medicinal oficial. Nunca hemos vivido tanto y en tan buenas condiciones», puntualiza Castellano, quien desaconsejaría la proliferación de «huertos urbanos» con fines curativos: «Más allá de las infusiones de tomillo y romero, podría ser peligroso». Las plantas que cultivan, aclara la responsable, están destinadas exclusivamente al estudio y observación en sus talleres.

El Muhba-Monasterio de Pedralbes tiene la intención de recuperar también el huerto, con verduras y tubérculos. Pero será en otro espacio menos místico. «El claustro está cargado de simbolismo. Su apertura central conecta con Dios y, por tanto, es el lugar adecuado para la meditación y las plegarias y no para plantar patatas», concluye Castellano.